Otra vez vuelve una Ola de los azarosos feminicidios

Por Francisco Rafael Guzmán martes 12 de noviembre, 2019

Hace unos días el autor percibía que no se hablaba o que casi no se hablaba de asesinatos entre parejas, lo que era motivo de alegría en su fuero interno. Sin embargo, parece que no podemos pasar mucho tiempo sin que se hable de los malditos feminicidios. Se habla de que han ocurrido 1,295 feminicidios en los últimos 14 años. Como el año 2019 no ha concluido, no se debe todavía concluir cuantos feminicidios ocurrirán en su trascurso, pero ya van unos 62.

 

AñosCantidad de Feminicidios
2005 90
2006 93
2007 86
2008 121
2009 79
2010 86
2011 116
2012 91
2013 64
2014 85
2015 73
2016 76
2017 99
2018 74
Total1295

 

En el caso de Fátima Guzmán se ha dicho que su pareja, quien fue el que la asesinó, aconsejaba -al parecer- a los jóvenes a que no maltratarán a las mujeres, lo que causa sorpresa. Parecería que una corriente la psiquiatría que plantea el problema de la bioquímica de la sangre y la violencia tendría razón. Sin embargo, quien escribe que puede influir más la conducta aprendida y los hábitos tóxicos de los homicidas que el tipo sanguíneo o genético específico de los mismos; el uso específicos de estupefacientes se ha incrementado tanto, además el crimen organizado y el crimen en general se ha globalizado. Según estimaciones que aparecen en los periódicos, hace muchos años en tan sólo una década -entre 1976 y 1986- el número de adictos a las drogas por diez, pasando de 30,000 a 300,000, imaginemos que será hoy día. Tantos crímenes alevosos dan cuenta de que el consumo de drogas en las generaciones jóvenes y de los adultos que no llegan a la tercera edad es tan grande.

El autor, aunque parezca un tanto profano, no comparte las conclusiones del padre del psicoanálisis Sigmund Freud  sobre una supuesta energía negativa en el ser humano inherente exclusivamente a su especie, planteada en su obra: El Malestar en la Cultura, la que según él degenera en violencia y aumenta cuando nos acercamos a la muerte y se convierte en energía de autodestrucción. Plantea que dicha energía existe en el ser humano, aunque estuviera liberado de la propiedad y de las ataduras afectivas, negando la teoría del buen salvaje de Rousseau.

Tal vez aun siendo  Rousseau el filósofo y no Freud, parece que el primero no siendo considerado un científico y sin embargo al segundo si se le considera así tiene más la razón que este último. Cuántas personas, tal vez en cifras relativas no son tantas en cifras relativas pero no son tan pocas, que no les podemos ver asomo de energía negativa y no se trata de que un día no se altere su adrenalina. Hasta puede llegar a longevos así, sin esa presencia de energía negativa. El autor sigue creyendo que la conducta es fundamentalmente aprendida, aunque haya una mínima influencia de la bioquímica de la sangre en ella.

¿Qué puede estar influyendo tanto en la gran incidencia de homicidios y feminicidios? Debe ser más de un factor. El reclamo de los justos derechos de las mujeres a que se le trate como seres humanos dignos puede no ser entendido por algunos hombres, incluso entre los más jóvenes puede estar pasando. Los crímenes no sólo se cometen aquí, si no en todas partes y con el proceso de globalización las migraciones internacionales han aumentado tanto lo que incide en los cambios culturales de las gentes. Hábitos aprendidos dentro y fuera del país son integrados por algunos migrantes golondrinas que a su vez los trasmiten a los no migrantes. El afán por una movilidad social de cualquier  modo, aunque no incluya  la movilidad cultural, pero si la movilidad económica (pasar de un grupo de ingresos pecuniarios menos alto a otro más alto), puede conllevar a que se genere situación de violencia en el núcleo familiar; la mujer se preocupa más que el hombre por tener una profesión, lo que provoca barreras culturales.

En la experiencia como docente, el autor ha podido ver casos de muchachas que se involucran en relaciones de parejas con hombres que trabajan, algunas de las cuales acuden a veces con sus niños a las aulas -lo que no debe permitirse- o lo llevan a algún lugar que sirve de guardería en la UASD. Esas muchachas o mujeres estudian y el hombre trabaja. Casi siempre la tendencia es a que el hombre tenga un nivel cultural inferior y hasta puede ocurrir que el hombre tenga una diferencia de muchos años de edad con relación a ella, le lleve diez o más años.

Ahora que la  Universidad Autónoma de Santo Domingo ha dado un giro de 180 grados en lo cultural y como academia donde construye conocimientos, con  el ascenso de la actual rectora Dra. Emma Polanco Melo y con el rol de cada una de las facultades, especialmente las de Ciencias de Salud y Ciencias que lucen en la vanguardia en las investigaciones científicas, es necesario que se ponga en práctica una campaña de acción cultural para prevenir los feminicidios. Debe coordinarse una programación de conferencias entre las facultades de Ciencias de la Salud, Ciencias Económicas y Sociales (especialmente con la participación de la Escuela de Sociología), Jurídicas y Humanidades (Escuela de Filosofía). Debemos decir alto a los feminicidios.

Francisco Rafael Guzmán F.

 

 

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