Otra  Vez el Gobierno Agrede a la UASD: No hay Derecho a Reclamar

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 2 de octubre, 2019

En política, precisamente de política se trata cuando nos referimos a la manera como el gobierno se conduce en sus relaciones con la UASD o el matiz que quiere asumir en sus relaciones con la Primada de América, hay cosas que se ven y cosas  que no se ven. Porque se puede pretender que la UASD sea desacreditada ante la opinión pública, después que en la gestión de la Dra. Emma Polanco las relaciones públicas de la academia estatal marchaban como nunca antes, ya que los medios de comunicación, radiales y escritos vienen haciendo alusión a la misma como que se está manejando bien.  Las acciones represivas de La Policía Nacional contra una marcha de manifestantes compuestas por profesores, estudiantes y empleados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo el martes 1ero de octubre del 2019 parecen estar apuntando en tal dirección.

Hubo varios heridos, entre estudiantes y policías, además de muchos estudiantes apresados y golpeados,  pero si desde un principio se dijo que era una marcha pacífica, que busca la fuerza pública allí y además luego se presentó a lanzar decenas y decenas de bombas a los estudiantes en el escenario del campus universitario. Yo me hago la siguiente pregunta: ¿Cómo es que La Policía Nacional no puede poner el orden en tránsito, controlar la delincuencia y reprime tanto las protestas o los reclamos de los uasdianos? Ni siquiera ha habido represión a las manifestaciones denominadas Marcha Verde, desde luego actuó como debía actuar en una sociedad si su orden político garantiza un mínimo de tolerancia y propicia las libertades de reunión, asociación y de expresión.

Entonces: ¿Por qué tanta intolerancia con la UASD y con la familia universitaria de esta al día de hoy?  Se trata de una vieja receta internacional, la cual quieren ver hecha realidad algunos organismos internacionales.

El palafrén hace más de tres décadas que cabalga, han querido decir que es de raza norteamericana, pero más bien la raza de ese potro parece que es europea. Su origen está en el régimen de libre mercado y su edad data de mediados de la década de los 80 del siglo pasado para un alazán es una edad senil. Está tan enjuto  como el neoliberalismo. En sus países de origen, en los industrializados, no lo han podido imponer y dieron marcha atrás.

Se trata de que lo que pretenden es que el Estado se desentienda de la educación superior sobre todo en países subdesarrollados, como la mayoría de los latinoamericanos, para que la misma se degrade en estos, logrando con esto que las inteligencias y los talentos en la esfera del conocimiento científico no se desarrollen en tales países.

Esto permitiría la vigencia en entre países subdesarrollados y países industrializados (aunque con economía con un importante componente del sector servicios al igual que en los anteriores) de una división internacional del trabajo que garantice la explotación de una mano de obra barata en el llamado Tercer Mundo.

Se habló a principios de los años 90 del siglo pasado de la necesidad de una educación básica o primaria de calidad, financiada por el Estado, mientras que la educación superior fuera financiada por cada estudiante.

Todavía de manera subrepticia ese discurso se mantiene, aunque no hablan mucho de eso. Además, hay que decir que hay gente del sector privado interesado en invertir en la educación superior, además del interés político de las organizaciones políticas tradicionales de complacer a los privatizadores de la educación superior.

La UASD tiene muchos enemigos, pero son enemigos gratuitos, porque no tienen la razón y ella es la que tiene la razón es la Primada de América desde el 28 de octubre de 1538. Ella es la que ha graduado decenas de miles de abogados, varios miles de médicos, varios miles de profesionales paramédicos (enfermer@s, farmacéuticos, odontólogos y bioanalistas) miles de ingenieros, arquitectos y agrimensores, miles de economistas, miles contadores, miles de administradores, miles de periodistas o comunicadores, miles de ingenieros agrónomos, veterinarios, zootécnicos, miles de psicólogos, cientos de historiadores y antropólogos, cientos de físicos, químicos y biólogos, cientos de sociólogos y cientos estadísticos, y miles de maestros.

Con esto solamente podemos decir que no tiene razón Danilo Medina y su cohorte de funcionarios áulicos del palacio presidencial que pretenden seguir vapuleando a la UASD, cuando la mancillan, como si ella no estuviera rindiendo todos los frutos que rinde al país. El mejor ejemplo es su escuela de medicina y su sempiterna facultad de ciencias de la salud, la cual es vanguardia en la investigación, producción de conocimiento científico y en el servicio social a la comunidad.

Esa facultad recientemente celebró un curso extracurricular sobre bioética, investigación en salud y biodiversidad. Además, está abriendo programas de maestrías en los centros regionales y además viene desarrollando labores de asistencia médica en diferentes comunidades, tales como: Villa Altagracia, Villa Mella, entre otras. Esto viene dando un giro a lo que es la extensión universitaria que desde hace mucho tiempo se concebía, a manera errática, como si fuera una labor conectada con la esfera del arte nada más.

Lo del presidente Medina con la UASD  parece hasta una inquina, pero deberá darse cuenta de que el Palacio Nacional y la administración pública no es un patrimonio de él y de ninguno de los que han sido jefes de Estado.

El monto del incremento en el presupuesto parece hasta ridículo, cuando el propio presidente sabe que él como otros presidentes anteriores tienen a la UASD yugulada, al parecer pretendiendo que esta muera estrangulada por asfixia, cuando en realidad merece un trato digno. 800 o 1,100  millones  de pesos en el incremento del presupuesto uasdiano es un aumento  ridículo en el mismo, pues nuestra universidad es la universidad del Estado, la universidad pública y autónoma, que el Estado debe subsidiar dignamente con el dinero de las recaudaciones para una mejor calidad de vida en los dominicanos, produciendo para los conocimientos para poder explotar los recursos de la madre naturaleza sin agotarlos, produciendo los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades,  preservando el medioambiente y la biodiversidad  y no para reproducir la miseria y las enfermedades sin poder prevenir y curar estas.

Este mal trato se sigue haciendo con la Universidad Autónoma de Santo Domingo después que se aprueba un presupuesto de un billón (no un millardo) de pesos, o sea, un presupuesto de casi un millón de millones de pesos.

Al darle el trato que la UASD se merece, no el que  le está dando, el presidente Medina debe tener en cuenta que la UASD es un gigante, lo que no era en el 1970, pero además  el peso no vale lo que valía en el 1970.  Verbigracia, según cifras preliminares del deflactor implícito que el autor tiene, tomando de fuente del Banco Central, lo que se compraba con un peso en el 1970 había que comprarlo con RD $ 98.50 (o sea, noventa y ocho pesos con cincuenta centavos) en el año 2005.

La UASD no es un ventorrillo, ni una fonda, ni un timbiriche o cuchitril, ni con un colmado o pulpería (originalmente derivó el nombre por la venta del pulpo marino), si de comparar con establecimientos comerciales o locales para algún uso, aunque no es para el autor tan atractivo el término, la Primada de América es un gigante que hay que compararla con un supermercado, una supertienda, una multitienda, un mall o algo parecido.

La palabra supermercado debió tener su origen en México, entre finales de la década 40 y mediados de la década de los 50 del siglo pasado, debiendo derivarse del nombre comercial de una empresa que se llamaba: Supermercado, S. A., que creó muchas sucursales en ese país, aunque el tipo de negocio que conceptualmente se entiende hoy día que es un supermercado surgió a principios del siglo 20, pero no se usó el nombre de supermercado para esa época.

No es un elefante blanco la Primada de América porque produce o da fruto, es simiente que reproduce la mies, ni es un barril sin fondo, tal vez por la voz de algunos funcionarios y hacedores de opinión  que bien pueden ser plumíferos habla su  corazón  cuando pretenden degradar a la UASD, pero la historia de la academia dice otra cosa diferente.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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