Opresión contra la razón

Por Iván Canals miércoles 26 de junio, 2019

El panorama político que experimenta actualmente el país, sin lugar a dudas que pone al desnudo el nivel de tensión y desasosiego que se está viviendo. Es tanto el grado de preocupación generado que la amplia mayoría de los sectores de la vida nacional han levantado sus voces para, que de una vez, y por todas se busque una solución definitiva a este clima de inestabilidad que tanto afecta el buen funcionamiento de la nación y por ende a la democracia.

Ante la realidad de los acontecimientos que se han escenificados en los últimos meses claramente proporcionan una amplia perspectiva de la traumática y delicada situación que se vive hoy por hoy. Muchas han sido las voces de alerta incluyendo funcionarios de alto nivel para que se evite de una vez y por todas, llegar a un tramo sin retorno, que pudiera desencadenar sucesos lamentables que lesionen el orden democrático, la paz social y la libertad plena llegando de esta forma a un estado de crisis.

La sociedad dominicana que no es la misma de cincuenta años atrás y que con el paso del tiempo ha ido madurando, conociendo y defendiendo sus derechos, y que apuesta a una nueva forma del ejercicio político y del poder ha rechazado de manera enérgica y tajante el proyecto de modificación constitucional que sectores del oficialismo tratan de poner en marcha de forma desmedida y arbitraria, sin tomar en consideración la voz y la voluntad del pueblo; que pide a todo pulmón que se respete la Constitución.

Es muy preocupante escuchar y ver en diferentes medios funcionarios, legisladores, dirigentes políticos desafiar contra vientos y mareas la voluntad popular, tratando de justificar acciones infundadas con la finalidad exclusiva de imponer mediante el uso del poder desmedido sus apetencias e intereses particulares de prolongarse en el poder. Definitivamente, y sin lugar a engaños, que esto no es mas que una afrenta que tendrá un costo muy alto que pagar con el devenir del tiempo.

Lo que se vivió hace apenas unos días en las afueras del Congreso Nacional, y de lo cual los ojos del mundo han sido testigos, sin lugar a dudas, que no ha sido el mejor escenario, ni mucho menos, lo más conveniente para proyectar la imagen del país que viene siendo atacada desde hace un tiempo por sectores interesados.

La manera brutal que fueron reprimidos decenas de legisladores y jóvenes por policías y militares armados, que amparados en sus derechos constitucionales, avalados por permisos para estar presente en ese lugar, y que de forma cívica y pacífica, sin agredir a nadie, con el levantamiento de su voz como única arma, solo pedían que se respete y que no se viole la Constitución con el único objetivo de prolongarse en el poder, es motivo de mucha preocupación, ya que hacer usos de acciones represivas con el fin de coartar la libertad de expresión, el derecho a la protesta y la libertad de tránsito son acciones propias del autoritarismo, las cuales no tienen ningún tipo de justificación en un Estado de Derecho.

Ojalá que la sensatez y la cordura imperen en quienes gobiernan hoy el país. El profesor Juan Bosch debe sentir pesar en su lecho; ya que fue un abanderado y referente de las libertades y la democracia, quien puso como ejemplo durante su gobierno el límite del poder y el respeto a la Carta Magna, Este ilustre no merece de que hoy algunos de sus discípulos les den la espalda y pisoteen ese legado histórico, y que mucho menos desoigan a un pueblo que pide con todo fervor que se respete la constitución.

Lo lamentable de la situación es, que hasta hace poco era impensable, y se daba como prueba superada que el país fuera víctima de vivir este escenario tan confuso y sombrío de tener que transitar el camino de la intranquilidad y del desasosiego, que por demás, atenta contra el orden constitucional y la paz social, llevando al pueblo al hartazgo de erosionar, y con ello a su vez, poniendo la opresión por encima de la razón que es lo más preocupante de todo.

Por: Iván Canals.

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