Olimpo del olimpismo

Por Américo Celado S miércoles 24 de febrero, 2021

Para nadie es un secreto que el movimiento olímpico ha acaparado la atención en los últimos tiempos, por los escándalos que se han producido en varias federaciones y confrontaciones entre dirigentes.

Con un panorama así de conflictivo, la verdad es que Luisín Mejía Oviedo, hasta hace poco presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD) no actuó con la autoridad necesaria como líder del movimiento para imponer el orden, prefirió jugar el papel de conciliador y permitió que las crisis sectoriales se agudizaran.

La postura pasiva de Luisín fue aprovechada por enemigos del movimiento, que cargados de resentimiento, sobredimensionaron los conflictos para producir un gran ruido mediático para satanizar a la dirigencia olímpica, y llegar al extremo de pedir que ruede su cabeza.

Pero a esa trama mal hecha para desacreditar la cúpula olímpica se le vio el refajo temprano, cuando se aprovechó el cambio de gobierno para enfilar los cañones contra Mejía Oviedo con argumentos meramente personales. Una trama urdida por un dirigente desplazado en buena lid tanto del Comité Ejecutivo del COD como de su federación, que por venganza se empeña en destruir reputaciones y la imagen del organismo deportivo.

Con la salida de Luisín del escenario, Antonio (Colin) Acosta Corletto asumió el liderazgo olímpico y de inmediato, como por arte de magia, la marea de ataques despiadados sistemáticos han bajado de tono considerablemente, lo que plantea un escenario futuro bastante interesante.

Corresponde a Acosta completar el período iniciado por Luisín como parte del pacto y el tiempo se encargará de mostrar si se dan las condiciones para que busque su periodo o si allanará el terreno para viabilizar un relevo generacional inevitable, encarnado en los federados Gilberto García, Rafael Uribe, Edwin Rodríguez, Francisco Camacho y José Manuel Ramos, quienes se perfilan como los principales candidatos para la toma del bastón.

Los próximos dos años serán determinantes para aclarar el panorama y mostrar quién logrará definir mejor una imagen, que se pueda asimilar como la más potable para asumir la dirección del máximo organismo deportivo nacional, con capacidad de dar continuidad a los programas de trabajo y dispuesto a fomentar un desempeño armonioso en el seno de las federaciones deportivas nacionales.

Mientras tanto, el intento de conspiración contra el olimpismo, por más insultos y provocaciones, solo ha resultado ser una cortina de humo, incentivada por un cúmulo de frustraciones propias de desplazados.

Autor: Américo Celado S.

Rectas duras y pegadas

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