Ojo con las señales de tránsito…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA

Recordando en lontananza la muerte del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, 48 años, cumplidos este 16 de febrero, fechas en que estuvimos recluidos en las ergástulas de la policía nacional de Neiba, por mi condición de estudiante, de parte de las fuerzas juveniles que mostraron su respaldo a la llegada al país del jefe guerrillero apodado Román y por mi ascendencia familiar (hijo del principal dirigente de la provincia, y quizás de la región, el ex senador Néstor Matos). Esa cárcel, que ocurrió en dos ocasiones, la que refiero, más peligrosa para nuestra vida  tuvo una duración de 7 días, y mi opresor inmediato (capitán López Pérez) trataba de enviarnos a la cárcel de Barahona, donde el saldo mortal sería inminente.

 

A casi cinco décadas de esos episodios, con 18 años de edad, cumplidos o por cumplir, nos sentimos la noche del 18 de febrero 2021, en cercanías de la tragedia, ésta, de otra naturaleza, pero provocada por la falta de reglas democráticas, la de aquella vez, de carácter represivo y la de ahora, un patanista abusador que sin respetar la correcta ocupación de carril, él, pasó  la doble raya amarilla que le está vedado por la regulación de tránsito, quitándole derecho de tránsito  al que va en  sentido contrario.

 

Lo de anoche, regresando nosotros de un consejo de la federación dominicana de transporte terrestre y otras actividades más, la capital dominicana, pasadas las siete de la noche, un trío de vehículos en dirección opuesta, dentro de los llamados cuatro vientos, Celestino Feliz, acompañante nuestro,  me advierte, ¡Cuidado!, acto reflejo hice una relampagueante mirada y viraje con lo que a centímetros esquivamos una patana que decidió abandonar su posición  detrás de dos o tres vehículos más, para saliendo de su carril tomar la ruta del intento de asesinato.

 

Conocemos dos tramos de esa carretera del sur con esta innovación de señales que procuran, hasta donde sabemos, de proteger el tránsito de los vehículos pesados cuando suben una de esas dos cuestas ó a los vehículos menores, a fin de que no  recorran las vías al subir detrás de un carguero de grandes dimensiones, nos referimos a las Patanas ó grandes Furgones (vehículos de cargas).

 

A ver, nos referimos a la modalidad, en estos dos tramos, de que para el tránsito en sentido de la subida de cuesta, hay dos carriles y en la que baja, hay un solo carril. Los conductores que van en sentido de bajada, se olvidan que la doble raya amarilla les ordena  no pasarlas, mientras que el conductor que sube, ocupa su espacio, desconociendo la peligrosidad que representan estos desaprensivos choferes del sentido contrario.

 

Urgente es buscar paliativos a esta cruda amenaza, mientras el gobierno central, en las agencias estatales responsables de eso, buscar ampliar la autopista en el lado derecho de la vía que lleva sentido de bajada; nuestra publicación busca alertar a los conductores en estos lugares, a fin de que redoblen los cuidados y al gobierno, para  realicen las acciones de lugar.

 

POR JOSÉ ANTONIO MATOS PEÑA

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar