Ojalá que esa mentira no sea verdad

Por Carlos McCoy

Hace algunos años la principal fuente de desinformación era la llamada “Radio Bemba”. Cualquier hijo de vecina sin oficio, se inventaba una noticia, mientras más estrafalaria mejor, la ponía a rodar como rumor y rápidamente se regaba por toda la ciudad y muchas veces en todo el país.

Días después ese rumor regresaba a su génesis y como dice el refrán, “de mano en mano se perdió un elefante”, el bochinche primario se extraviaba en el camino y lo que llegaba al emisor original era algo completamente diferente.

Los más populares corresponsales de esas noticias inventadas eran los piches de guagua, los barberos, el servicio doméstico, los guardias y los policías. Estos últimos te decían con caras circunspectas, “esto yo lo sé de fuente oficial”.

Hoy las cosas han cambiado radicalmente. Las noticias corren cual pólvora encendida, servidas por millones de auto corresponsales y ya no van de boca en boca sino que utilizan teléfonos inteligentes como transmisores y se valen de las redes sociales con transmisiones casi instantáneas.

Ya no se habla de noticias inventadas. Se utiliza el neologismo posverdad o mentira emotiva, donde es más importante lo que aparenta ser verdad que la verdad misma.

En la actualidad se rumora que ante la lentitud del gobierno dominicano en vacunar a la población contra el Covid-19, al no poder obtener a tiempo una cantidad suficiente de vacunas, algunos empresarios han solicitado al Ministerio de Salud Pública que se le permita al sector privado importarlas.

Se habla de que hasta han ofrecido donar parte de esas inyecciones al estado, pero hay renuencia a obtemperar con ese pedido a pesar de que está funcionando de manera satisfactoria en otros países. Los Estados Unidos de América por ejemplo.

Pero lo que de verdad da escalofríos es el motivo que razonan algunos funcionarios, siempre de acuerdo con el rumor, por el cual no le permiten a ese sector la importación de las vacunas, alegan que es por miedo a que el Licenciado Gonzalo Castillo, dada la eficiencia que mostró al principio de la pandemia, con la traída desde china de ventiladores, mascarillas y desinfectantes de manos, se convierta nueva vez en el principal medio para lograr la solución de esa peligrosa situación con la salud del pueblo dominicano.

Elevamos una plegaria al todopoderoso, de que esto no sea cierto. Que el gobierno no esté jugando a la política poniendo en riesgo la inmunización de nuestra población contra esta terrible enfermedad que ha infectado en nuestro país a más de 250,000 personas y ha matado a casi 3,500 dominicanos.

Esto sería un acto de irresponsabilidad de lesa patria.

Ojalá que esa mentira, no sea verdad.

Por Carlos McCoy

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