Odebretch y la Cámara de Diputados

Por Santiago R Castillo Martes 25 de Abril, 2017

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La semana pasada, gracias a un trabajo de investigación periodística los dominicanos tuvimos la oportunidad de conocer como se manejaban las votaciones en el seno de la Cámara de Diputados para la aprobación de los contratos de la empresa Odebretch de ejecución de obras de infraestructura en el territorio nacional. El informe determinó cuáles diputados, señalándoles por su nombre y apellido, desde el año 2002 y hasta el 2015, votaban siempre a favor de los proyectos contratados con la constructora brasileña, los que alternaban entre el sí y el no cuando se conocían dichos contratos, y quienes permanentemente se mostraban opuestos a esas contrataciones entre la empresa carioca y el Estado Dominicano.

Los contratos de Odebretch eran aprobados por la aplastante mayoría de los diputados, librándolos de lectura, es decir, que los mismos no eran leídos por los legisladores a la hora de ser sometidos a votación. Aunque el Partido de la Liberación Dominicana, a la cabeza del Gobierno desde el año 2004 y desde el 2006 el que cuenta con mayor representación en el hemiciclo ha sido el que más proyectos presentó en el período que abarca la investigación, cabe resaltar que cuando se presentó el primero de ellos en el año 2002 el Partido Revolucionario Dominicano tenía en sus manos el poder ejecutivo y controlaba a su antojo el legislativo hasta que los morados se establecieron como los de mayor presencia en la cámara.

Un ex diputado del Partido Reformista, Mario Fernández, en palabras que cito textualmente reveló que “por lo regular esos contratos venían con una línea y cuando bajan líneas no se deja la oportunidad a los debates”, lo que evidencia que no sólo la cúpula de los partidos que han gobernado el país y controlado la Cámara de Diputados desde el año 2002 a la fecha ordenaban la aprobación de los contratos del Estado Dominicano con la empresa Odebretch a sus legisladores durante las sesiones en que eran conocidos como si hubieran sido las poderosas minorías reunidas en las altas esferas de esas organizaciones políticas y no el voto popular de los y las dominicanos y dominicanas lo que les dio paso a una curul, sirviendo a intereses particulares y no a favor de los de la nación, práctica que además de antidemocrática resulta ser lesiva a la soberanía que se supone reside en la voluntad de un pueblo que elige a quienes les gobiernan y a sus representantes en el poder legislativo.

Lo anterior, trae a la luz que si el Partido de la Liberación Dominicana es el mayor responsable de las contrataciones sobrevaluadas con Odebretch en el país, también el Partido Revolucionario Moderno (que es el PRD que gobernó a principios de este siglo y controló las cámaras del congreso hasta mediados de la década pasada), así como los demás partidos que tuvieron diputados en la cámara durante el período en que fueron aprobadas, son también responsables y cómplices de ese saqueo al Presupuesto Nacional.

Hoy vemos como muchos dirigentes de partidos que se han adherido al movimiento verde, e incluso que fueron diputados que votaban a favor de esos contratos, así como otros que fueron aliados del PLD y actualmente son opositores a este, aprovechan el escándalo de corrupción para sacar provecho político, siendo hipócritas con quienes exigen justicia y castigo pidiendo cabezas de “responsables” por actuaciones dolosas, de las que al parecer olvidan, fueron partícipes.

Entiendo oportuno llamar al país a la reflexión respecto de quienes a través del sufragio han sido colocados en un escaño en el congreso y de si realmente están cumpliendo con su rol de ser representantes del sentir de los ciudadanos de sus demarcaciones en la toma de decisiones de los asuntos de interés nacional. Por igual, todas las organizaciones políticas cuyos diputados en algún momento votaron aprobando proyectos de Odebretch, así como esas personas, deben dar una explicación sobre su accionar al respecto.

Mientras tanto, sigamos viendo a los falsos abanderados de la lucha contra la impunidad actuando con doble moral, ahora que sabemos quienes a los contratos del gigante brasileño le dieron el visto bueno.