Odebrecht pone en evidencia sistema político del país

Por Olga Capellán miércoles 21 de junio, 2017

Tras el sonado escándalo de los sobornos y sobornados por la compañía constructora brasileira Odebrecht, se puso en evidencia la vulnerabilidad del sistema político existente en el país, y además en pocas palabras delató que la partidocracia de la que gozamos los dominicanos, no son más que especie de mercenarios comerciales que viven del trueque o cambalache, con la diferencia de que cobran altos montos.

Nosotros los ciudadanos comunes de la nación, cada vez estamos más sorprendido por la capacidad que tiene nuestra clase política de hacerse más dominante, tras la adquisición de riqueza económica adquirida mediante la vía fácil, usando las Arcas del Estado o cualquier posición gubernamental para utilizarla como medio de presión, en aras de alcanzar hacerse rico de manera rápida y cuantiosamente.

En República Dominicana ha sido notorio la riqueza que exhiben determinados personajes del mundo político, a pesar de que saben que sus riquezas han sido extraídas de los fondos del Estado, es decir: de los impuestos que pagamos usted, yo y todos los ciudadanos, sin embargo en muchos de los casos estos ni siquiera guardan las apariencias.

En otra palabra no se avergüenzan de que los tilden como depredadores del Estado, porque nunca han tenido y ellos fueron a eso.

La Odebrecht ha puesto en el tapete el existente sistema corrupto gubernamental, poniendo al descubierto a una enorme cantidad de políticos de casi todos los partidos de gran envergadura nacional.

Pero el mensaje está dado, y aunque muchos no entienden el problema. Lo cierto es que la Odebrecht  ha servido para abrirnos los ojos, y además está ayudando a una parte importante, porque nos está permitiendo salir de una partida de políticos corruptos que corroen el sistema de la partidocracia dominicana, quienes se alzan con los fondos del Erario Público de manera directa o indirectamente.

Muchos no entienden que cuando le roban al Estado, también le están robando al pueblo, quienes son el sustento del país a través de los impuestos que pagan.

Puede que no estén todos los que son, ni sean todos los que están, pero por ahí está sonando una lista de posibles nuevos imputados (41 en total) lo que significa de que habrán nuevos apresamientos y donde estarán miembros de otros partidos que hasta este momento no han sido de la sospecha de las autoridades.

El caso es lamentable, pero ha sido bueno porque tras estos hechos la Odebrecht puso al tapete lo vulnerable  que es la política dominicana, y demostró que en este país ningún partido es fiable, ya que todos los partidos solo buscan estar en el poder con la finalidad de enriquecer los bolsillos de sus principales dirigentes, en vez de la vocación de servicio como siempre alegan a la hora de pedir el voto de confianza de los ciudadanos.

La Odebrecht ha sido el punto de partida para que en el país se haga una limpieza radical en el sistema político, y ojalá ese dinero que corresponde al pueblo dominicano sea recuperado por las autoridades y devuelto a través de la ejecución de obras sociales que vengan en beneficio de la clase más necesitada de la nación.

Pero las autoridades deberían actuar no sólo en el caso de la Odebrecht, sino también en otros tan sonados como los son Súper Tucanos, Punta Catalina, Corde, el Cea y tantos otros casos más, que de la justicia actuar correctamente, devolvería la confianza perdida al pueblo, y al mismo tiempo se fortalecería el sistema democrático del país.

En todos estos casos se hace necesaria la participación de todos los sectores sensatos a nivel nacional, el gobierno, la Sociedad Civil y las diversas entidades de carácter democrática para fortalecer el sistema existente.

República Dominicana no puede continuar como una especie de piñata para ser repartida entre los políticos de turnos cada 4 años, y a través de la justicia se debe continuar depurando a los depredadores Estatales para con ello devolver la confianza en el sistema democrático nacional, gracias a Dios y a la Odebrecht ya se comenzó con la higienización política y ojala se llegue hasta las últimas consecuencias.

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