Octubre: No olvidar y aprender del pasado

Por Francisco Rafael Guzmán

Los hechos del pasado hay que revivirlo y tenemos que aprender sacando lecciones de aprendizaje de ellos porque, no para la pura recreación con lo que nos ofrece el recuerdo del pasado, la sociedad está henchida de injusticias y debe ser transformada. Necesitamos conocer el pasado para actuar en el presente, transformando la sociedad y acabar con todo lo que sea malestar y planificar para el futuro.

El 8 de octubre de 1967 fue ejecutado en Bolivia, después de encabezar una guerrilla rural, Ernesto Guevara De la Serna, argentino por nacimiento, pero de dimensión continental y mundial por su solidaridad revolucionaria y su desprendimiento personal. Junto a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos, fue parte del trio de líderes más carismáticos de la Revolución Cubana, con su pérdida física Latinoamérica perdió uno de los líderes más emblemáticos.

Al mismo tiempo, la guerrilla rural como táctica político-militar dejaría de tener tantos adeptos, por lo que la llegada sorpresiva de Caamaño al país, no fue más que eso una sorpresa y no pudo organizarse ningún apoyo militar. Un 9 de octubre de 1971 fueron asesinados cinco jóvenes del Club Héctor J. Díaz del barrio 27 de Febrero de Santo Domingo.

Fue un día (domingo) 7 de octubre de 1973 que casi toda la oposición realizó un mitin en Santiago, frente al Estadio Cibao, con el que Balaguer se tambaleo un poco, aunque luego la oposición se dividió, pero esto sirvió para iniciar la lucha por la libertad de los presos políticos y Santiago fue uno de los escenarios más emblemáticos de esa lucha, porque el Grupo de Santiago de la burguesía tomo como una de sus banderas para enfrentar a Balaguer la lucha por la libertad de los presos. Fue en octubre que  en Rusia se inició la construcción de la primera sociedad socialista, no basada en la división de clases.

Vivimos en mundo moldeado por el modo capitalista de producción, generador de grandes desigualdades e iniquidades,   porque su ley económica fundamental es la de la extracción de la plusvalía por parte de la clase social propietaria de medios de producción (industrias, empresas comerciales, financieras y de servicios) llamada burguesía, con la explotación de la clase no propietaria llamada  proletariado. Esta última vende su fuerza de trabajo por un salario, el cual a veces es tan bajo que no le impide morir de indigencia, pero es la clase que con su trabajo crea las riquezas. El trabajo es el que crea riquezas, no es el capital y ni lo es el conocimiento en sentido inmediato el que crea riquezas, la naturaleza es transformada por el trabajo humano.

Sin embargo, algunos llevándose de un sofisma del intelectual Peter Drucker llegan  a decir  que el factor fundamental en la producción es el conocimiento, entre ellos está el ilustre ex jefe de Estado Leonel Fernández. Esto obedece a un interés pero no al rigor científico, ya que si no fuera por el trabajo acumulado en los instrumentos o medios de que tiene que valerse la ciencia para avanzar en el conocimiento de la naturaleza, este no existiría. De manera que esa teoría de Drucker es tramposa.

Por otra parte, en la sociedad sigue existiendo la división de clases y la lucha de clases, por lo tanto no hay fin de la historia. Sin embargo, vivimos un capitalismo salvaje o neoliberal que ha logrado, con la hegemonía del capital financiero,  alienarnos y privarnos de algunas libertades conquistadas hace mucho tiempo (como la libertad sindical) y extender la jornada de trabajo. Esto nos he hecho creer que esta sociedad no puede ser transformada, sobre todo después de la caída de la Revolución de Octubre en 1991 en Rusia y del socialismo en Europa Oriental.

Fue a finales de octubre de 1917, cuando triunfo la primera revolución anticapitalista, la Revolución Rusa, la Revolución de Octubre. Eso ocurrió, según el calendario occidental, el 25 de octubre, pero según el viejo calendario ruso el 7 de noviembre. Lección que esa revolución debió dejarnos fue su espíritu de democracia popular, lo de la más amplia democracia, hasta antes de Stalin y sus seguidores tomar el control del Estado. Esos son los hechos, la democracia representativa que el capitalismo cuando entiende le conviene quiere ofrecer, como paradigma universal, es una caricatura de democracia maquillada, donde no hay participación de una gran cantidad de sujetos sociales en la toma de decisiones importantes, en asuntos que les afectan.

En la Revolución Rusa, Revolución de Octubre, si hubo una amplia participación de los sujetos sociales en la toma de decisiones importantes, en sus primeros años. Ahora bien, como eso cambió con el ascenso de Stalin. El colapso del socialismo en Rusia, si revisamos fue lo que provocaría que el Estado de conciencia social alienada, a lo que dio pábulo la propaganda occidental con el papa Juan Pablo II a la cabeza desde antes de ser papa.

Pero porqué amplios sectores de los rusos y los soviéticos de otras nacionalidades y sus fuerzas armadas no defendieron el socialismo, sistema que aunque con algunas fallas económicas les permitía mayor bienestar que el capitalismo salvaje en que hoy viven. Sencillamente, la alienación de amplios sectores vino no por las carencias materiales en la población en general, si no porque  muchos sujetos sociales no tenían participación en las decisiones importantes. Entonces, fue lo político lo decisivo en la caída del socialismo en la URSS y al mismo tiempo la desaparición de esa gran confederación de repúblicas y naciones.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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