Obstáculos políticos

Por Jesús M. Guerrero miércoles 6 de noviembre, 2019

“Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.” José Martí

El debate desatado por la candidatura presidencial del expresidente Fernández encabezando la boleta de seis partidos y la creación de su organización política, la Fuerza del Pueblo, tiene a los juristas del sector oficialista aupando la tesis de la imposibilidad de este proyecto presidencial por lo consagrado en los artículos 49 de la Ley de Partidos y los artículos 134 y 135 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral, anteponiendo leyes sobre la Constitución de la República que es la principal fuente de derecho, la ley de leyes.

Ninguna ley puede coartar la libertad del ser humano y mucho menos el ejercicio de los derechos ciudadanos, el primer aspecto es inherente con el simple hecho del nacimiento y los segundos surgen con la mayoría de edad, esenciales a la persona. Cualquier alegato contrario es pura politiquería barata.

Ningún análisis sesgado podrá anteponerse a los siguientes artículos de nuestra Carta Magna, art.6 que consagra la supremacía de la Constitución y los artículos del 21 al 24 que expresan cuales son los derechos de ciudadanía, su perdida y la suspensión. Es decir, todos tenemos derechos fundamentales y derechos ciudadanos, estos últimos no pueden ser limitados por una simple ley, pues le  pertenecen a la persona por el solo hecho de adquirir la ciudadanía al cumplir con los siguientes requisitos ser dominicano y la mayoría de edad y sus limitaciones las impone la propia Carta Sustantiva.

Es un soberano absurdo tratar de vender la idea de que una ley restringirá el derecho ciudadano de Leonel Fernández, ese derecho a ser elegido que no tiene reserva legal y la Carta Magna no permite su limitación mediante ley alguna. Irónicamente, los que hoy quieren obstaculizar la candidatura del expresidente Fernández aludiendo la superioridad de unas leyes ante la Constitución son los mismos que atacaban la vigésima disposición transitoria que tiene como objetivo proteger el principio de la alternabilidad democrática alegando su “inconstitucionalidad”, en la actualidad a la sazón de este debate; ni siquiera toman en cuenta la Ley Sustantiva para fundamentar su errada tesis.

No hay ley que limite los derechos ciudadanos que se encuentran consagrados en el art.22 de la Carta Magna: “Derechos de ciudadanía. Son derechos de ciudadanas y ciudadanos: 1) Elegir y ser elegibles para los cargos que establece la presente Constitución; 2) Decidir sobre los asuntos que se les propongan mediante referendo; 3) Ejercer el derecho de iniciativa popular, legislativa y municipal, en las condiciones fijadas por esta Constitución y las leyes; 4) Formular peticiones a los poderes públicos para solicitar medidas de interés público y obtener respuesta de las autoridades en el término establecido por las leyes que se dicten al respecto; 5) Denunciar las faltas cometidas por los funcionarios públicos en el desempeño de su cargo.”

La Constitución establece en su artículo 72 numeral 2, que solo sería posible cuando la Constitución lo establezca, lo que no pasa en este caso; no existe reserva de ley para el derecho a ser elegido.

Juan Bosch en su libro Póker de espanto en el Caribe, explica que la Constitución de la República fue enmendada por Trujillo en 1946 para establecer que sólo podían llegar a la presidencia los dominicanos hijos de dominicanos, siendo Bosch el único líder opositor hijo de extranjeros que adversaba a Trujillo. Aunque tal vez Bosch confundió el año porque las reformas de los años 40, fueron el 10 de enero en los años 1942 y 1947, respectivamente. Trujillo que se amparó bajo legalismos para justificar todo ardid durante su régimen trató de imposibilitar a Bosch por medio de la Constitución, no por una simple ley.

No existe impedimento legal alguno que prohíba la candidatura de Leonel Fernández para el torneo electoral del 2020, todo parece un obstáculo político para tratar de retrasar lo inevitable, la derrota del oficialismo. Están llevando una lucha política al terreno legal escudados en una ley de partidos políticos que cada vez que ha sido sometida a la revisión por parte del Tribunal Constitucional ha sido cercenada por bisturí en los casos del arrastre, requisito de tiempo de militancia, primarias abiertas y simultáneas, la prisión por difamación y otros más.

Aludir que continuar en la lucha presidencial al frente de un bloque opositor es transfuguismo no es más que discurso de barricada, cito uno de los trabajos del grupo Walter Kluwer: “El transfuguismo aparece como una de las más claras muestras de la distancia que separa en ocasiones la realidad política de la realidad jurídica, en cuanto supone una modificación no formal del resultado de las elecciones. El Diccionario de la Real Academia define al tránsfuga como la persona que pasa de un partido a otro. Matizando esta definición básica, podemos añadir que el transfuguismo implica el cambio de una persona, que ocupa un cargo público representativo, de un grupo parlamentario a otro, o de un grupo político a otro si el cambio se produce en el ámbito local.”

Es decir, el transfuguismo sucede cuando un ciudadano que ocupa un cargo electivo, ya sea Senador, Diputado, Alcalde o Regidor durante su periodo cambia de partido, esa es la concepción de transfuguismo.

Parecería ser que tal cual reza el refranero, temen como el diablo a la cruz a la candidatura de Leonel Fernández.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de José Martí, cito: “El sol quema con la misma luz con que alumbra. El sol tiene manchas. Los agradecidos ven la luz. Los desagradecidos ven las manchas.”

Por; Jesús M. Guerrero

 

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