Números y hechos en las elecciones americanas

Por Rolando Robles lunes 9 de enero, 2017

Las elecciones presidenciales de noviembre 8 en Estados Unidos, son probablemente las mas controversiales de los últimos tiempos; incluso, fueron mas debatidas que las del 2000, que se decidieron en la Corte Suprema. Para entender la singularidad de este proceso, hay que pasar revista a una serie de particularidades que se dejaron sentir y hay que puntualizar algunos hechos y acontecimientos que contribuyeron a lo que los entendidos reconocen como el “fenómeno del cisne negro”. Esto es el triunfo de Donald Trump, contra todo pronóstico.

Ciertamente, sucedieron cosas que nunca antes habían tenido lugar en la historia electoral de este país. Hubo comportamientos inéditos -por parte de líderes y dirigentes políticos- que merecen ser precisados; así como hay también que señalar, que el entusiasmo fue desbordante entre los ciudadanos de origen latinoamericano. Enumeremos algunos de ellos:

· Nunca antes un presidente en ejercicio había bajado hasta el nivel de activista de una candidatura que no es la suya; y con él arrastró a su esposa, invalidándole o cuando menos, disminuyéndole grandemente su futuro político personal

· El Presidente en Estados Unidos -cuando no es candidato- es como un árbitro, un garante de la democracia; Obama lo redujo a su mas mínima expresión

· La clase gobernante en pleno se alineó en contra del candidato que resultó ganador. Lo mismo sucedió con las cúpulas partidarias y con los medios de comunicación masiva

· Los candidatos contendores, Clinton y Trump, tenían una tasa de rechazo tan grande -que literalmente- tuvimos que decidir entre el “el mas malo y la peor”

· Los dirigentes dominicanos demostraron un total desconocimiento de los procesos políticos en Estados Unidos; los de aquí y los de allá

· Nos enseñaron además que ni siquiera conocen el sistema electoral del que han sido parte; algunos con notable éxito, pues hasta se han podido reelegir en los cargos

· Nunca antes tantos mandatarios de tantos países, habían hecho el ridículo colectivo, presagiando lo que nunca pudo suceder; claro, casi todos se han desentendido de sus errados pronósticos y corregido el rumbo. Pero sinvergüenzas al fin, ni siquiera han reconocido su yerro

· Personalmente, nunca me había sentido tan solitario en una contienda, y no porque apoyara a Trump -que nunca lo apoyé- sino, porque casi nadie me perdonaba que no respaldara a la Clinton

· Hasta mi padre me recriminó por no apoyar a la “dama de la guadaña”, pero Albert mi nieto, Gabriel mi yerno y varios amigos, me auparon sin reservas, especialmente los que me leen

· Los dirigentes locales consiguieron engatusar a los votantes con el cuento ese de que “nosotros los hispanos decidimos las elecciones” y el triunfalismo era mayor que cuando los Yankees van a la Serie Mundial

· Hoy sabemos que no somos lo suficientes para inclinar la balanza y que Obama no ganó por el voto masivo de las minorías (asiáticos, hispanos, negros e indios nativos) sino, porque 53 millones de blancos votaron por él

· Por las trampas que le hicieron a Bernie Sanders, Hillary perdió mas de 6 millones de votos demócratas que antes votaron por Obama; los que se fueron en parte a los candidatos emergentes Gary Johnson y Jill Stein

· Esto conduce a entender la tesis de Leo Gil, el politólogo dominicano de mas solidez en Estados Unidos: “Trump no ganó, fue que Hillary perdió”

· La Clinton sacó mas “votos populares” que Trump, pero éste le ganó en el “voto electoral”; porque ella los sacó mal repartidos

· Ella le llevó 4.1 millones de votos en dos estados solamente, New York y California; pero perdió en Pennsylvania, Michigan y Wisconsin por unos 107,105 votos

· Lo que confirma otra tesis de Leo Gil: “Trump ganó de pura casualidad”; y es que Hillary se quedó corta por 38 votos electorales y esos tres estados le habrían sumado 46 votos

· Si Hillary no hubiera sido tan tramposa, los candidatos emergentes Jill y Gary hubiesen tenido la votación acostumbrada, pero lograron en esos tres estados mas de medio millón de votos y ella solo necesitaba el 20% de esos sufragios “contra Trump”, para ser presidente

· Sin embargo, los 4 millones de votos que consiguió Hillary en California y Nueva York, resultaron “de mas”, porque fueron improductivos

· Esto explica el error de mis conciudadanos en Manhattan, que suponían -por la propaganda de los “líderes”- que Estados Unidos era lo mismo que Nueva York

· Y también explica el espíritu de los padres fundadores de esta nación, cuando se aseguraron -con el Voto Electoral- que el presidente elegido fuera popular en el país entero y no en solo unos pocos estados de los mas grandes, como California y Nueva York

· Otra mentira que fue derribada en estas elecciones, es la de las encuestas nacionales que miden la intención del voto; se hizo evidente que dichas encuestas no son tan “nacionales” como dicen las grandes cadenas de noticias

· Han estado engañando a la ciudadanía durante años, porque el día 8 de noviembre no hubo una elección nacional en Estados Unidos sino, 51 elecciones estatales en los 50 estados y el Distrito Columbia; y los resultados de unas no se suman a los resultados de las otras

· Los votos populares que se sacan en un estado, solo sirven para ganar los Votos Electorales de ese estado y nada mas

· Esa farsa de las “encuestas nacionales de intención de voto” que venden las cadenas de noticias, se ha podido mantener porque en solo dos ocasiones -en los últimos 128 años- el voto popular ha disentido del voto electoral, esto fue en 2000 y 2016

· Algo que debe saberse, participaron cerca de treinta (30) candidatos a la presidencia. En algunos estados como Colorado, se inscribieron 20. No solo en Santo Domingo hay “soñadores”

· Las fechas de los eventos electorales nos parecen un tanto raras; las elecciones generales se celebran en noviembre, el primer martes después del primer lunes del mes

· El Colegio Electoral se reúne el primer lunes que sigue al segundo miércoles del mes de diciembre y lo hace en el local donde funciona la Asamblea o Cámara de Representantes de cada estado

· En esa reunión se reciben los resultados oficiales de los “board of elections” de cada estado, se firman los documentos para certificar que los votos electorales del estado pertenecen al candidato que ganó la elección popular

· Esa información se remite al Archivo General de Washington, vía el Secretario de Estado estatal y el Congreso realiza el conteo final en el mes de enero, declarando los electos Presidente y Vicepresidente; y los exalta el día 20

· Como se puede ver, en Estados Unidos no hay una Junta Central Electoral, hay 51 juntas estatales, con absoluta independencia una de las otras.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

 

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