Nuevos aires en el PLD….

Por Francisco S. Cruz

Todo cambio trae resistencia, a esa máxima no escapa nadie. Incluso, es ley de la vida: el hombre es un animal de costumbre; y en tanto cambiarle su hábitat, territorio, confort, “pertenencia” o privilegio, históricamente, ha sido motivo de guerras, sublevaciones, pugnas, rupturas; o más sutil, de intrigas, recelos o malhumores que, a veces, se disipan…y pasan; pero, otras veces, se quedan, en algún rincón, rumiando hasta que se ahogan o se aíslan. Sin embargo, esos resabios o resistencia, en mayoría de veces, son pasajeros, pues los hombres, también, sabemos sobreponernos, adaptarnos y sumarnos a los cambios y desafíos…, precisamente, en esa etapa, de su vida orgánica-institucional, está el PLD.

Al parecer, parece que era cierto lo que algunos peledeístas -críticos, ortodoxos o no-: que tenía que salir del poder para reencontrarse. Mentira o verdad, lo cierto es que, contrario a la propaganda o cliché de los que se fueron -que hablan y escriben de un “Viejo instrumento”-, los peledeístas, por primera vez en décadas, pueden ser recibidos y escuchados por su presidente de partido y secretario general vía una simple cita. ¡Vaya “Viejo instrumento” que está sonando!

Por supuesto, hay un largo trecho por recorrer y desandar, pues fue toda una arquitectura, de control, hegemonía y fosilización, que se edificó para, prácticamente, una “fabrica de presidentes” que, a penas -y bajo esa arquitectura caudillista-, pudo sacar dos modelos: el del candidato eterno (que ya se fue) y el del que se le escapó, y que ahora dirige y regentea el relevo de liderazgos que, hace un año y tanto, fomentó.

Es curioso, lo que esta pasando en el PLD. De buenas a primera, parte de su jerarquía se ve compelida, en armonía y espíritu partidario, a competir con las nuevas camadas de cuadros y dirigentes que, con respeto y altura, les disputan los espacios orgánicos -o secretariado- en una simbiosis que, de seguro, parirá una amalgama o mancuerna perfecta: la combinación de experiencia y mocedad para relanzar lo que su fundador y líder histórico llamó “su mejor obra”: el PLD.

Finalmente, es una buena noticia, para la democracia dominicana y el sistema de partido, lo que esta pasando en el PLD, pues es el partido mayoritario de oposición que, después de varias décadas de simbolismos protocolares y liturgias (donde solo se reunía, y esporádicamente, el CP), se renueva y relanza con nuevos ímpetus y certeza de que, su representación jerárquica-institucional -presidente y secretario general-, no será una retranca ni competencia en el escenario de las aspiraciones presidenciales, sino árbitros y entes de conciliación y equilibrio en aras de fijar y trazar el objetivo estratégico-programático de todo partido político: el poder -para concluir las reformas y cambios pendientes-. ¡Enhorabuena!

Por Francisco S. Cruz

Comenta