El nuevo heredero saudí, un reformista con planes para el ocaso del petróleo

Por EFE miércoles 21 de junio, 2017

EL NUEVO DIARIO, Riad.- El nuevo príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, es el rostro de los incipientes intentos de modernización de la economía, con los que aspira a preparar el país para un horizonte en el que el petróleo pierda peso.

El joven príncipe, de 31 años, quien también es responsable de la nueva y agresiva política exterior del reino, acaparó rápidamente varios de los cargos más importantes en el Gobierno desde la llegada al trono de su padre, el octogenario Salman bin Abdulaziz, en enero de 2015, lo que alimentó el rumor en las calles de Riad de que acabaría por desplazar a su tío como heredero.

En opinión de muchos, el príncipe es en realidad el responsable del reciente giro de la política exterior saudí, que ha llevado a Riad a erigirse en el líder de los países suníes, a los que ha guiado a la guerra del Yemen, a un aumento de las tiranteces con Irán y a la actual crisis diplomática con Catar.

Su importancia en la Corona quedó patente cuando fue el encargado de viajar a Washington, el pasado marzo, para el primer contacto saudí con el nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, una visita en la que se negoció un acuerdo sin precedentes, de 110.000 millones de dólares, para la compra de material bélico, rubricado en mayo.

Desde la coronación del rey Salman, recayeron en él la jefatura de la Corona, el puesto de viceprimer ministro, la cartera de Defensa y la dirección del poderoso Consejo Económico y de Asuntos de Desarrollo.

Desde este cargo ha sido el responsable de las decisiones políticas que conciernen a Aramco, la mayor petrolera del mundo, y también del ambicioso proyecto Visión 2030, en el que se enmarcan los planes de modernización de la economía del país con los que se pretende reducir su dependencia del crudo.

En ese contexto, el año pasado el príncipe Mohamed anunció la venta un 5 % del capital de Aramco, que, cuando se concrete, será la mayor operación bursátil de la historia y permitirá recaudar fondos para sus costosos planes de inversión.

Como ministro de Defensa, el nuevo heredero ha sido el adalid de la ofensiva suní en el Yemen, que comenzó dos meses después de que asumiera el cargo en el Ministerio.

La ofensiva ha marcado un antes y un después en la política exterior de Arabia Saudí, puesto que Riad nunca había capitaneado en una operación militar de esta envergadura en el extranjero.

A pesar de que la intervención ha degenerado en una guerra larga y costosa, con miles de muertos y que ha llevado al país a la hambruna y el cólera, esta no ha dañado la imagen del príncipe en casa, pues los saudíes la consideran necesaria para luchar contra los grupos que apoya Irán, principal rival de Riad en la región.

En cuestiones sociales, el joven príncipe está alineado a la postura oficial ultraconservadora que, por tradición social, niega derechos a las mujeres, las obliga a estar tuteladas por un varón e incluso las impide compartir los espacios públicos con los hombres.

Sin embargo, en algunos círculos se espera que cuando sea rey, como representante de la nueva generación, inicie cierto aperturismo social.

Nacido en 1985, Mohamed es licenciado en derecho por la universidad Rey Saud e inició su vida pública con 21 años, cuando fue asesor del comité de expertos del Consejo de Ministros.

Está casado con su prima Sara bint Mashur al Saud, con la que tiene dos hijos y dos hijas.

En una larga entrevista concedida a la agencia Bloomberg el año pasado, Mohamed aseguró que no pretende casarse de nuevo porque su generación no ve la poligamia con los mismos ojos que sus padres.

En esa entrevista se confesó un estudioso de Winston Churchill y del libro “El arte de la guerra”, escrito por el estratega militar chino Sun Tzu en el siglo VI a.C.

 

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