De nuevo el ardid politiquero de las encuestas. “¡Qué bien!”

Por Rolando Fernández jueves 26 de octubre, 2017

Tan lejos que está aún el “matadero” electoral dominicano, a celebrarse en el año 2020, y ya los embaucadores políticos nacionales, con perfiles bastante conocidos todos, comienzan sus aprestos manipuladores: engañar otra vez a los incautos; mientras, los vendedores de opinión, e imágenes personales – las empresas encuestadoras – también ya empezaron a hacer su agosto.

Se debe recalcar que las empresas que realizan muestreos, todos, por lo regular con escenarios para investigación seleccionados, escogidos de antemano, son negocios lucrativos, cuyos clientes directos o indirectos, a nivel de los servicios que se ofrecen, y que son los paganinis, siempre salen favorecidos en términos de preferencias o aceptación pública. Si los datos recogidos y publicados no les favorecen, se pierden esos usuarios, ipso facto.

Por consiguiente, muy pocos son los que aún creen en todas esas falsedades preferenciales que aquí se hacen públicas, con el coro sonoro siempre de grandes titulares periodísticos, pagados también obviamente.

Se sabe muy bien que los políticos aquí, ninguno, nada que presentar les avala; ni mucho menos, qué ofrecer tienen en realidad, para estar ofertándose como opción de poder a dirigir los destinos nacionales. De ahí que, eso de estar procurando saber niveles de popularidad en el seno de la población, no es más que otro teatro politiquero manejador de la gente.

Aquellos que actualmente se encuentran disfrutando de las mieles del poder, y que desde cuando se instalaron para un segundo mandato de gobierno, vienen trabajando con el proyecto reeleccionista en curso, avalan y justifican sus aspiraciones en base al bocinaje cacareador pagado que les sirve;  con amplios titulares propagandísticos en periódicos;  y, los juicios de los tarados que se dejan usar como borregos para estar recomendando, por las limosnas que reciben, y que no reparan en que salen de los mismos cuartos que ellos pagan de manera compulsiva, a través de los tributos que les cargan.

Qué han hecho en realidad los de turno, que no sea promover más aún la corrupción estatal; preservar la impunidad compañera; dejar que la criminalidad y la delincuencia continúen actuando por sus fueros a nivel local; endeudar el país hasta la coronilla, sin contemplación alguna; y, empeñarle de alguna forma, sin detenerse a pensar en que a las futuras generaciones se les llevará el diablo, por no poder contar con los recursos necesarios para  honrar los compromisos legados por los políticos desaprensivos que se ha venido gastando el país durante las últimas décadas.

Mientras tanto, los “noveles”, como los viejos politiqueros que aspiran a “subirse al palo” en esta ocasión, que dizque constituyen la oposición, no representan tal cosa. ¿Qué pueden esos ofrecer, que no sea más de lo mismo? Amén de que, como es lógico   suponer, van a procurar con creces la recuperación de las inversiones que realicen en sus aprestos.

Dominicanos, “¡Ojo al Cristo!”, como dice la máxima. No se estén llevando de encuestas, realizadas en escenarios seleccionados, al igual que las formas de muestreos, y los datos acotejados después, para confundir y vender falsas imágenes. ¡Que el próximo presidente de este país salga de las urnas, y no de encuestas interesadas!

¡A abrir los ojos compatriotas!, qué para estar dejándose engañar está buen ya.

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