De un Nueva York chiquito a unas primarias abiertas

Por Emiliano Pérez Espinosa lunes 13 de noviembre, 2017

Nueva York. – Después de que asumimos la idea de hacer de la República Dominicana un Nueva York chiquito en los años 90, la nación ha estado viviendo un proceso acelerado y consistente de “Newyorkarizacion”, y/o norteamericanización, que se puede observar, no solamente en la proliferación de las tiendas de comida rápida como McDonald y Burger Kings o en los grandes Malls o plazas comerciales al estilo Macy’s, como es el caso del Blue o Ágora Malls, sino igualmente en todos los tipos de construcciones.

También, se puede palpar en las celebraciones de las fiestas nacionales y religiosas de los norteamericanos de origen anglosajón, vikingo y celta, a las cuales nos sumamos, en muchos casos sin entender sus orígenes, como son: Halloween, Thanksgiving, el 4 de Julio, y el Black Friday.

Gracias a ese fenómeno, el cual parece natural, le hemos cambiando, sin darnos cuenta, el nombre a los eventos internos de los partidos políticos para elegir sus candidatos presidenciales, que antes se llamaban convenciones, congresos electores o/y asambleas. Ahora son Primarias, al igual que los partidos Demócrata y Republicano de los Estados Unidos de Norte América.

En el curso de este proceso antes mencionado, también escuchamos a los políticos, empresarios, religiosos, comunicadores y otros que, cuando intervienen en la televisión, en la radio, en las redes, o escriben en los periódicos, no pueden justificar una idea o propuesta, sin usar el modelo de Nueva York o de los Estados Unidos, como el símbolo, la referencia, o el paradigma de lo bueno, de lo correcto, lo confiable y lo verdadero. ¡Y qué bueno que así sea! Es una manera indirecta de reconocer los aportes de la diáspora que vive y trabaja aquí.

Lo expresado en los párrafos que preceden, define el grado y la aceleración del proceso de transición política, cultural, económica y social que vive el pueblo dominicano, que tiene sus explicaciones sociológicas, ya que es natural que cuando interactúan dos sociedades, la más débil tiende a copiar a la más fuerte y eso es entendible.

Lo que no logro entender es que los abanderados de la norteamericanización o la “Newyorkarizacion” de la República Dominicana, quieran hacerlo de una manera sesgada, selectiva, individual e interesada cuando el tema toca las puertas de las asambleas, congreso elector, convenciones o primarias de los partidos políticos dominicanos como, ahora está de moda nombrarla.

Pero yo os pregunto: “Si ya copiamos las tiendas, la música, la manera de vestir, la comida, el metro, los túneles, los puentes, las torres, los elevados, la religión, las fiestas, y tratamos de cumplir la promesa de hacer de nuestro país un Nueva York chiquito”, ¿porque también no copiamos el modelo Demócrata y Republicano de Estados Unidos, de elegir el candidato a la presidencia, el cual se hace con unas Primarias abiertas con el padrón de todos los electores que están aptos para votar?

¡Dominicanos! Con unas primarias abiertas, Primero, recaucharíamos nuestro modelo de partidos que luce agotado, y fatigado; Segundo, legitimaría a todos los candidatos, dirigentes, y partidos triunfadores porque saldrían con una base social cuantificada y, Tercero, desecharíamos a los políticos oportunistas, con poco o ninguna formación, truchimanes y tránsfugas, que son un verdadero cáncer y dolor de cabeza en la mayoría de los partidos.

Por todo lo antes dicho: Apoyo la decisión del Comité Político, de explorar la implementación del modelo de Primarias abiertas y simultáneas en la República Dominicana, también la apoyo en el caso extremo que haya que modificar la constitución para ajustarla a esta nueva realidad y necesidad. Por el bien del país y por la salud de la democracia y el sistema de partidos; “Manos a la obra porque es palante que seguimos”.

 

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