Nos sobrepondremos

Por Ramón Cabral martes 20 de octubre, 2020

Los seres humanos estamos a merced de las cosas malas y buenas de la vida…y estamos compelidos a enfrentarnos a lo bueno y lo malo, a los éxitos y a los fracasos.
Parecería que en estos momentos en nuestro país todas las cosas se están derrumbando sobre nosotros, máxime cuando la presente pandemia se nos presentó de repente, sin que estuviéramos esperándolas, cuando nos atrapó sin ningún tipo de prevención y sin ningún elemento atenuante, sobre todo, al comienzo de la misma.

Pero los seres humanos no somos grande porque seamos expertos en disfrutar plenamente los éxitos y los buenos momentos coyunturales que se nos puedan presentar, ni porque seamos capaces de aprovechar al máximo los buenos momentos que nos pueda obsequiar la vida.

No, los seres humanos somos realmente grande cuando tenemos la capacidad, la sagacidad, la preparación, la actitud y el firme valor de enfrentarnos a las realidades contundentes adversas, tales como los fracasos, en que muchas veces nos coloca la vida, como es el caso de la presente pandemia.

Los éxitos son para todos los seres humanos, hasta para los ignorantes y cualquiera puede disfrutarlo a plenitud, pero los fracasos, los momentos difíciles y las coyunturas desfavorables están diseñadas precisamente sólo para algunos hombres, si se quiere, hasta especiales, que logran sobreponerse y, por consiguientemente, engrandecerse.
El éxito y los triunfos no están hecho ni creado para los mediocres, ni para los impotentes. Al contrario, están elaborados para los luchadores permanentes, para los que son capaces en convertir los fracasos en éxitos.

Exitosos son los hombres que siempre miran hacia adelante con la frente en alto, hacia el futuro, hacia el triunfo.
Fracasados son los que sólo miran hacia atrás, hacia el pasado, los que viven bajo el llanto lastimero y permanente, los que creen que no pueden sobreponerse, ni pararse, los que entregan las armas y aceptan la derrota por no querer luchar.

Fracasados son los hombres que tienen una visión y concepción estrecha y unilateral de las cosas, los que no son capaces de ver más allá de sus narices, los que erróneamente creen que la vida sólo está determinada y se reduce a uno que otro hecho.

Los fracasados son los seres humanos que no logran comprender que la vida está compuesta y determinada por múltiples facetas y por infinitas posibilidades secuenciales…

Los fracasados son los seres humanos que nunca están preparados para las embestidas, los que creen que la vida se detiene de repente, inmediatamente después de que nos vemos envueltos por una situación adversa.

Los fracasados sólo están preparados para ver todas las partes negativas de la vida, todas las cosas feas de la vida y que, por tanto, nunca logran ver que la vida tiene, también, millones y millones de cosas hermosas y positivas.

Entre los fracasados, impotentes, mediocres y entre los que tienen el complejo de la inferioridad como guía de acción, existe una estrecha relación: la derrota.
El hombre que ama la vida, el que ama a los demás, el que ha seguido una trayectoria en línea recta, no tiene por qué bajar su cabeza, no tiene por qué acudir al pasado, no tiene que anquilosarse en los hechos pasado.

El hombre positivo, honesto, sincero, el que conoce sus defectos y sus virtudes es el que siempre está sembrando el porvenir.
Es verdad que muchas veces nos caemos, nos levantamos, nos volvemos a caer para luego pararnos para siempre…

No en vano algunos pensadores han establecido que el hombre está compelido a aprender de sus propios errores, tropezones y fracasos…
Ante la presente pandemia y ante la enorme situación dejada por el PLD, solo nos queda luchar hasta vencer y este pueblo ha demostrado fehacientemente ser batallador cuando las circunstancias lo han exigido.

¡Nos sobre pondremos, claro que si¡

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