Nombres dados a Eugenio María de Hostos, el Ciudadano Eminente de América

Por Miguel Collado

Han sido muchos los que en toda la América hispánica, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los días que corren, han reconocido, valorado, la grandeza de Eugenio María de Hostos como pensador, como educador y como luchador incansable en pro de la libertad de las Antillas, asumiendo posturas antiimperialistas que bien pudieron haberle costado la vida. En ese sentido, son diversos los nombres con los cuales se ha pretendido describir o significar esa grandeza. Hemos recogido algunos de ellos en esta breve cápsula hostosiana, siguiendo un orden cronológico:

 

 

  1. Señor Hostos. Sus discípulos y todos los que lo trataban con respeto así lo llamaban desde que se dio a conocer en Santo Domingo. Se ganó esa reverencia. // Francisco Xavier Amiama lo designa así en su artículo «Los proyectos de leyes del señor Hostos ante la representación nacional», publicado el 17 de abril de 1901 en el periódico Listín Diario (Santo Domingo). // Max Henríquez Ureña lo menciona así en su artículo «Hostos», escrito en New York en agosto de 1903 y publicado en Eugenio M. Hostos. Ofrendas a su memoria (Santo Domingo, Rep. Dom.: Imp. Oiga, 1904. Pp. 147-151): «La hora no es de lamentaciones estériles: es de meditación grave y solemne. El Señor Hostos, que nunca gustó de los aplausos, no habría gustado tampoco de clamoreo ni de la gaza en el sombrero. El mejor tributo que puede ofrendársele, el único digno de su memoria, es la lucha decidida y victoriosa por la realización de los ideales que él predicó a la juventud dominicana».

 

  1. Padre. En sentido paternal, Hostos consideraba hijos a sus discípulos y estos lo consideraban su padre, pero no en sentido religioso. A este respecto comenta Emilio Rodríguez Demorizi: «ni tuvo jamás, como aquí, tal legión de discípulos, “hijos de su alma”, que le amasen con tan filial cariño: muchos le llamaban padre; a muchos él llamaba hijos» (2.a edición. Hostos en Santo Domingo. Edición de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 2004. Volumen II, p. 70). Hostos concluye su discurso pronunciado en el acto de investidura del segundo de maestros normales del siguiente modo: «¡Hijos de mi alma! ¡Que la luz de la verdad os ilumine! ¡Que os eduque el espíritu del bien!» [Publicado en el periódico El Quisqueyano (Santo Domingo), del 25 de febrero de 1886].

 

  1. Ciudadano de América (1932). Fue el puertorriqueño Antonio Santiago Pedreira quien primero nombra de este modo a Hostos, titulando su estudio biográfico sobre su compatriota así: Eugenio María de Hostos, Ciudadano de América, publicado en 1932.

 

  1. Ciudadano Eminente de América (1938). Adolfo de Hostos, en su Tras las huellas de Hostos (1966), dice: «La Octava Conferencia Internacional Americana, reunida en Lima, [Perú], aprobó por aclamación, en el mes de diciembre de 1938, una resolución declarando a Hostos ciudadano eminente de América». Pág. 197.

 

  1. Peregrino del ideal antillano (1939). Federico Henríquez y Carvajal. Discurso pronunciado en el acto celebrado por la Academia Dominicana de la Historia, en la sala Baralt de la Biblioteca Pública, la noche del 14 de Enero de 1939, en el centenario del natalicio de Hostos. Clío, Revista bimestral de la Academia Dominicana de la Historia, Ciudad Trujillo, R. D,, año VII, núm. XXXIV, Marzo – Abril de 1939, número de homenaje a Hostos.

 

  1. Iluminador de hombres (1939). Félix Evaristo Mejía. En su discurso panegírico de orden pronunciado en la Academia Dominicana de la Historia con ocasión de conmemorarse, el 11 de enero de 1939, el primer centenario del natalicio de Eugenio María de Hostos. Fue publi­cado en el órgano de dicha academia: revista Clío, VII (XXXIV): 47-57, marzo-abril, 1939. Reproducido en Miguel Collado. Tributo a Hostos (Textos en su memoria) (2016, 121).

 

  1. El Sembrador (1939). Juan Bosch. Hostos, el sembrador (1939).

 

  1. Apóstol de la independencia (1939). Emilio Roig de Leuchsenring. Hostos, apóstol de la independencia y de la libertad de Cuba y Puerto Rico. El autor es el presidente de la Comisión Cubana Pro Centenario de Hostos., por el doctor Emilio Roig de Leuchsenring, Presidente de la Comisión Cubana Pro Centenario de Hostos.

 

  1. Caudillo Cultural de América (1939). Pedro Troncoso Sánchez justifica ese nombre así: «modo de expresión no se parece al de nadie. Esa imprecisión doctrinal, unida a su vida llena de movimiento y de iniciativas y creaciones sin cuento, presentan a Hostos como un legítimo caudillo cultural de América». En su discurso «Hostos y nosotros», publicado en la revista Clío (Órgano de la Academia Dominicana de la Historia) VII (XXXIV): 38, marzo-abril de 1939.

 

  1. Maestro de América (1953). Miguel Ángel Aloy. «Eugenio Mana de Hostos. Maestro de América», conferencia leída en el homenaje realizado en la Universidad del Brasil bajo los auspicios del Instituto Brasileño de Cultura Hispánica, Río de Janeiro, 19-V-1953. Extractada por el Jornal do Comercio, Río Janeiro, 7 junio 1953. Reimpreso por Alma Latina, Revista de Cultura Hispánica, San Juan, Puerto Rico, 23-1-1954. Figura como Introducción a Hostos, Peregrino del Ideal.

 

  1. Peregrino del Ideal (1954). Eugenio Carlos de Hostos, compilador y editor. Hostos, peregrino del ideal (1954)

 

  1. Maestro y pensador del Derecho (1987). Manuel Maldonado-Denis. «Eugenio María de Hostos: Maestro y pensador del derecho». Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña 26.95-96 (1987): 57-62.

 

  1. Ciudadano de la Inmortalidad (2003). Miguel Collado. En: «Eugenio María de Hostos, Ciudadano de la Inmortalidad», conferencia dictada en Hostos Community College (New York, 2003).

 

  1. Prócer de la Educación (2004). Francisco Antonio Avelino, en su ensayo «Estudio preliminar» —contenido en Emilio Rodríguez Demorizi. Hostos en Santo Domingo. 2.a ed. S. D. Sociedad Dom. de Bibliófilos, 2004. Tomo I, p. 23—, lo designa Hostos, el prócer de la educación.

 

  1. El revolucionario Señor Hostos (2015). Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez. «El revolucionario Señor Hostos». Periódico Listín Diario (Santo Domingo), del 9 de marzo de 2015.

 

Pero también sus detractores en República Dominicana, atravesados por el espíritu de mezquindad y puestos al servicio de los intereses políticos y religiosos más adversos al pensamiento hostosiano, nombraron a Eugenio María de Hostos desde una perspectiva distinta: lo tildaron de hereje, ateo y engendro del infierno.

Por Miguel Collado

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