No se Justifican ni la Reelección ni el Injerencismo

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 20 de mayo, 2019

No hay peor ciego que aquel que por algún motivo no quiere ver. Quien gobierna o quienes gobiernan no quieren ver el malestar a que han llevado al país, quienes están al frente del poder ejecutivo, parecen estar obnubilado(s) al no  darse cuenta de que la reelección no es viable, salvo que no quieran llevar al país a una situación más caótica de lo que está. El malestar social en que vive el país están grande, peor se tornaría si no hay una reorientación de la economía.

La inversión del gasto público no está orientada al alivio del malestar social en que viven los trabajadores; sólo un reducido grupo de funcionarios y de burócratas en las entidades públicas y privadas compensa con los aumentos de sus salarios la inflación.

No hay control del crimen y la delincuencia. Sectores de la burguesía son afectados con los acuerdos de libre comercio: quiebra de muchas empresas productivas, comerciales y de servicios.

El capital financiero con su hegemonía aumenta sus grandes capitales: aumenta su masa monetaria y sus activos fijos, mientras muchos empleados bancarios reciben salarios de miseria, al igual que los trabajadores de las pocas empresas industriales, comerciales y de servicios que tenemos.

Sigue el deterioro de la agricultura tradicional orgánica y sigue ganando terreno la agricultura basada en el uso de agroquímicos (envenenando el aire), junto al crecimiento del parque de vehículos que tanto produce el dióxido de carbono.

No hay preocupación por el medio ambiente o no se toman las medidas pertinentes para que no se deteriore, las empresas y las entidades públicas que extraen materiales de los ríos, de las lomas y de las cuencas de los ríos y arroyos para las construcciones de carreteras y casas lo hacen sin ningún control.

Naturalmente, la constitución debe ser revisada porque aquí la población no puede seguir creciendo gústele o no le guste a quien sea. A todo esto hay que agregar la privatización casi total de la medicina y el engaño a los asegurados por las aseguradoras privadas de salud, la inseguridad ciudadana, las construcciones de escuelas con vicios de construcción y parece que los suplidores del Estado son engañados por el gobierno.  Así no puede ser dirigido un país.

La reelección no tiene que ser rechazada bajo el supuesto de que nadie debe reelegirse, porque quien hace un buen gobierno puede tener derecho a reelegirse por lo menos una vez y hasta más, pero en el país se vive no en un Estado de bienestar social, en ese que se vivía en los países capitalistas desarrollados, aunque no permitieran la reelección. Hoy el capitalismo es salvaje en casi todo el mundo, pero en nuestro país es más salvaje hoy día que en ningún otro. De todas maneras el capitalismo en todas partes está lleno de grandes desigualdades sociales  y  no es justo.

El malestar social es en nuestro país muy  grande como para justificar la reelección del presidente Danilo Medina, aunque se reforme la constitución y  se reelija. No hay manera de justificarla, aunque se produzca el hecho, tampoco se justificaban las de Balaguer porque el estado de represión política en que vivía el país sólo que permitía era que un grupo de personas o familias se convirtieran en burgueses o terratenientes millonarios, vía el proceso de acumulación originaria de capitales que su gobierno permitía, para explotar a trabajadores asalariados y aparceros y llevarlos a vivir en la miseria.

Ahora bien, aquí en nuestro país quienes deben decidir que el presidente Danilo Medina no se reelija somos los dominicanos y no los norteamericanos, ni las autoridades norteamericanas y ningún poder extranjero. Si Vincho Castillo ha llamado a los norteamericanos, como da a entender un periódico digital que leí (no tengo prueba de que lo haya hecho), debió ponerse un zíper en la boca antes de hacerlo.

Eso no cabe en un político de una mente tan racional como él, salvo que no sea para cobijarse con los poderes. Ningún poder extranjero tiene que intervenir en un asunto tan delicado como este.

Con no reelegir a Danilo Medina tampoco podemos decir que necesariamente se justificaría un gobierno de Abinader, el PRM ha puesto en evidencia que es un partido de empresarios para los empresarios, como tampoco que necesariamente se justificaría un nuevo gobierno de Leonel Fernández. El proceso de privatización de las empresas del Estado se hizo durante primer gobierno, aunque ese no fuera peor que los otros dos. Sus gobiernos permitieron muchas iniquidades.

Un legislador norteamericano de apellido Menéndez se ha pronunciado en contra de la reelección de Danilo Medina, llamando al departamento de Estado de Estados Unidos a pronunciarse en contra de la misma.

Ni a él ni al departamento de Estado de ese país, ni al presidente de los Estados Unidos y ni al Secretario General de la Organización de Estados Americanos les corresponde hablar de la reelección de Danilo medina o de Evo Morales, ya sea a favor o en contra  de cualquiera de ellos.

Es al pueblo dominicano y al pueblo boliviano a quienes les corresponde hablar de estos asuntos ya sea en contra o a favor, en cada caso, y no a otros que son  ciudadanos de esos dos países, como tampoco en opinar si Maduro es legítimo o no, porque es al pueblo venezolano que le corresponde.

A pesar de la infausta globalización capitalista y del uso abusivo de la tecnología hasta para provocar la elección de un gobierno nefando  como el de Bolsonaro, la soberanía política hay que rescatarla.

Si una parte importante de los ciudadanos  brasileños eligieron a Bolsonaro y  él es nefando nadie puede impedirle eso, pero lo que si puede la comunidad internacional es pronunciarse en contra de lo que él quiere hacer con la Selva Amazónica, porque esta es patrimonio de la humanidad, afecta a la humanidad entera. La reelección de Danilo Medina hay no modo de que sea justificada con el malestar social en que vive el país, aunque así ocurra, pero nadie desde fuera tiene que interferir en eso.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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