No obstante el crecimiento gigantesco de la economía de que habla el Banco Central el mercado de valores sigue deprimido y estancado

Por Víctor Manuel Peña

En el acto de publicitar cifras astronómicas sobre el crecimiento de la economía en el 2021, llegando a señalar que la tasa de crecimiento real en el 2021 será de 10%, no hay forma de que el sideral y simulado crecimiento se traduzca en un verdadero proceso de reactivación y de recuperación de la economía.

No obstante la tan cacareada y abultada cifra de crecimiento del PIB real para este año, el mercado de valores y de capitales de la República Dominicana sigue deprimido y estancado.

En el mercado de valores y de capitales dominicano se transan, es decir, se venden y compran las emisiones de oferta pública tanto de títulos de renta fija como de renta variable.

Aclaro que mientras las emisiones de oferta pública de instrumentos financieros de renta fija están dirigidas a inversionistas individuales e institucionales, las emisiones de oferta pública de títulos de renta variable están dirigidas solo a inversionistas institucionales.

Lo que está pasando con los instrumentos de renta variable niega el ejercicio de la democracia económica. Esa es una tremenda limitación al desarrollo de un mercado de capitales en República Dominicana.

¿Cómo es posible que el mercado de valores siga deprimido y estancado no obstante el sideral crecimiento de la economía de que nos habla permanente e insistentemente el Banco Central?

No obstante ese fabuloso crecimiento real de la economía ni siquiera el Banco Central está colocando sus títulos de deuda pública a tasas de interés rentables para los inversionistas porque en estos momentos esas tasas de interés no pasan de 3.5% anual, cuando en tiempos de normalidad económica ha sido el mismo Banco Central quien ha ofrecido históricamente las mayores tasas de interés en el mercado de valores y de capitales.

Esas tasas de interés de los títulos del Banco Central siempre estuvieron por encima del 10%.
Nunca había ocurrido que las tasas de interés del mercado de valores, un mercado de mediano y largo plazo, están igualadas a las tasas de interés del sector bancario, un mercado de corto plazo.

Esa calamitosa situación que vive el mercado de valores y de capitales nos dice claramente que el proceso de ahorro e inversión aún no se restablece no obstante el creciente idealismo del Banco Central.

Todo eso indica que la economía se ha estado reactivando lentamente pero la recuperación total está distante aún.

El mercado de valores y de capitales nuestro sigue deprimido y estancado porque aún no se ha restablecido el proceso de ahorro e inversión en la economía y porque la mayoría de las empresas privadas no están haciendo emisiones de oferta pública de títulos de renta fija y de títulos de renta variable.

Nadie va a invertir en instrumentos financieros del mercado de valores y de capitales con tasas de interés tan bajas.

El mercado de valores y de capitales es un mercado a mediano y largo plazo por lo que las tasas de interés a mediano y largo plazo tienen que ser necesariamente más altas que las tasas de interés del mercado bancario o monetario que sí es un mercado a corto plazo.

Una inversión a largo plazo tiene riesgos mayores que una inversión a corto plazo: las tasas de interés a mediano y largo plazo tienen que ser mayores para compensar esos riesgos mayores

O sea que con esas tasas de interés tan bajas que el Banco Central está ofreciendo por las notas y letras que tiene colocadas en el mercado de valores y de capitales dominicano contraviene la lógica de funcionamiento de dicho mercado.

El mercado de valores y de capitales juega un papel importante en cuanto a viabilizar el financiamiento de la economía a mediano y largo plazo.

Pero necesariamente las tasas de interés que se paguen en el mercado de valores y de capitales tienen que ser atractivas para ser compensadoras.

Creo que el Banco Central va a tener que revisar urgente y necesariamente las cifras y las políticas monetaria y cambiaria que ha estado aplicando.

Al país hay que hablarle con cifras ciertas y con políticas públicas coherentes y consistentes.

 

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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