No más impuestos a las telecomunicaciones

Por Manuel Berges Hijo lunes 5 de junio, 2017

¡Solo siendo dominicano, se siente lo que yo siento!

Un memorable día como  el 30 de mayo del 2014, se inauguró el Sistema 9-1-1 en un acto encabezado por el Señor  Presidente, quien escuchó las palabras centrales del acto las cuales estuvieron a cargo del Ministro de la Presidencia, quien manifestó: “Hoy es un día de celebración para todos los dominicanos y dominicanas,  el 911 es la “demostración tangible” de que en la República Dominicana es posible hacer las cosas de otra forma y tener servicios de primera calidad, y  el sistema se ha puesto en marcha en un tiempo récord.  El 911 supone el principio de una nueva cultura del servicio público, “queremos que el 911 sirva de inspiración a todas las instancias del Gobierno, esta es la cultura de servicio que deseamos ofrecer”. Para la implementación de este sistema, no fue necesario, como se pretendía, la creación de ningún impuesto ni tasa.  La puesta en funcionamiento del sistema ha sido posible, antes que nada, gracias al uso racional del presupuesto de la nación, con absoluta transparencia en las compras y contrataciones, y además, gracias a las generosas donaciones de países y organizaciones amigas”.

Sin embargo, hoy, tres (3) años después, estamos lejos de esas palabras y estamos ante  la clara situación en que este servicio del 911, se concibió de manera improvisada y se puso en vigencia, sin la obligatoria previsión presupuestaria, y ahora vemos como las autoridades andan buscando desesperados, mucha plata para mantenerlo y/o expandirlo.

Y buscan dinero, ejecutando un típico castigo gubernamental para las empresas eficientes, cumplidores de las   leyes impositivas y todas las demás  en nuestra amada Republica Dominicana como se pretende al crear un absurdo  impuesto, que según el Ministro de la Presidencia, no era necesario, pero que ahora si.

A las empresas cumplidoras, como son organizadas y producen buenas rentas, se les penaliza su eficiencia y este mayor ejemplo lo vemos en las empresas de Telecomunicaciones que operan en el país, las cuales junto a los usuarios pagan un 30% de impuestos, desdoblados de la manera siguiente:

1) 18% de ITEBIS;

2) 10% de Impuesto Selectivo al Consumo y

3) 2% para el Desarrollo de las Telecomunicaciones.

Las empresas y el público que paga su electricidad, como demuestran ser eficientes en el pago de todas sus obligaciones, el Gobierno nos penaliza forzándonos   a pagar la electricidad de los agraciados  que no la pagan.

La República Dominicana ocupa como castigadora a la eficiencia, en contra del pueblo y los negocios que precisan de telecomunicaciones efectivas en este moderno mundo, el primer lugar en el listado de los impuestos a los servicios de telecomunicaciones en el país,  más caros de la región de América Latina y el Caribe.

Por debajo de RD cobrando impuestos significativos se encuentran:  Brasil  28%; Ecuador 27%; Jamaica y Argentina 25%; Uruguay 22%;  Colombia 20%;  Chile 19%;  Perú y México 18%;  Venezuela 16%; Nicaragua y Trinidad & Tobago 15%;  Bolivia 14.9%;  El Salvador y Costa Rica ;13%;  Guatemala y Honduras 12%;  Paraguay 10%;  y Panamá 7%.

¿Cómo es posible que nuestros Diputados conociendo esta anómala situación  de cobro de altísimos impuestos a las telecomunicaciones, pretenda aplicar ahora una  nueva Ley que aspira a  generar nuevos ingresos tributarios para contribuir al sostenimiento y expansión del Sistema Nacional de Emergencias (9-1-1)  así como la instalación de cámaras de video en espacios públicos.

Se propone crear una tasa de US$0.02 pagadera en su equivalente en pesos dominicanos, por cada minuto de tráfico internacional de voz entrante, y un cargo fijo de US$0.0025 pagadero en su equivalente en pesos dominicanos, por cada mensaje de texto (SMS) internacional entrante que termine en las redes de las prestadoras dominicanas.

Utilizando como base el año 2016, la propuesta generaría cerca de RD$3,700 millones.

En el 2016 las empresas telefónicas establecidas en el país recibieron ingresos brutos por sus operaciones ascendentes a RD$90,721 millones, mostrando un crecimiento anualizado de 4.3% durante el período 2007-2016, ligeramente superior a la tasa de depreciación anualizada del peso durante ese período (3.7%).

El total de impuestos pagados por el sector telefonía, empresas y usuarios del servicio de telecomunicaciones, ascendió a RD$26,526 millones el año pasado 2016.

Este valor se descompone de la siguiente manera:

  1. a) ITBIS liquidado ante la DGII, RD$7,345 millones;
  2. b) Impuesto selectivo de 10% sobre Servicios de Telecomunicaciones, RD$6,425 millones;
  3. c) Impuesto sobre la Renta de las Empresas, RD$5,071 millones;
  4. d) Impuesto sobre Retenciones y Retribuciones de Renta, RD$4,057 millones;
  5. e) ITBIS adelantado en las aduanas (DGA), RD$1,918 millones;
  6. f) Contribución al Desarrollo de las Telecomunicaciones de 2%, RD$1,396 millones;
  7. g) Arancel de Aduanas, RD$230 millones y
  8. h) Otros Impuestos (sobre Activos, IVSS, Juegos Telefónicos y otros), RD$82 millones.

Factores que aumentan los costos operativos en RD, que no forman parte de la ecuación en otros países:

El Robo de combustible de las Plantas de emergencia en todo el territorio nacional, que abastecen de electricidad de emergencia en los apagones;  el Robo de cables de cobre de la planta externa; Vandalismo de la Planta Externa; la Planta Externa se ve afectada por los corto-circuitos que se producen debido a la falta de respeto a los estándares internacionales en cuanto a compartir el uso común de los postes y redes de distribución eléctrica, tanto para telefonía como para TV vía cable; y daños provocados por manos inexpertas construyendo redes.

En el proyecto de ley aprobado por los Señores Diputados, como ellos desconocen cómo funciona u opera el sistema, ignoran a las empresas que se denominan (INTERNET SERVICE PROVIDERS (ISPs,) que también   son proveedoras  de servicios de telecomunicaciones vía Internet, ¿Cómo le cobrarían a estos su participación en la provisión del servicio de mensajería? Y ¿Cómo se cobraría el impuesto a los denominados NETWORK ACCEESS PROVIDERS (NAPs)?; y sobre ¿Los cables submarinos y la venta de MÍNIMUM INVESTMENT UNIT (MIUs)  o al alquiler de Banda Ancha?

Por otro lado existen en RD, más de 150 compañías de TV vía Cable (CATV) que también proveen servicios de Internet y Mensajería, ¿cómo se les cobrarían estos impuestos? La discriminación contraviene los principios de competitividad.

Las telecomunicaciones en RD están pagando caro y muy caro, por su eficiencia en el servicio, al Gobierno se le entrega el 6.5% del PIB, es decir, seis veces más de lo que le correspondería de acuerdo a su participación en el PIB, cuando debió ser de un 1.1% porque esa fue su participación en el PIB en el pasado año 2016, sin embargo como Sector de la economía, es obligado a  pagar estos ya citados impuestos del 30%.

Pensemos en las luchas y el revuelo que causó aprobar un 4% para la Educación que demoró 13 años en ser fijado y lo que ese monto ha representado en construcciones de Escuelas, aunque ya parece que no alcanza ni es suficiente, pues el Ministerio de Educación continua tomando prestamos al exterior.

Ningún otro sector de la economía dominicana paga relativamente más impuestos,  que el sector telecomunicaciones.

Por cada peso de ingreso bruto que reciben las empresas de telefonía, 29 centavos son pagados por ellas, sus empleados y los usuarios del servicio al Estado en forma de impuestos y contribuciones.

¿Cuál es la presión tributaria que enfrenta el sector de telecomunicaciones? En el 2016, el PIB del sector telecomunicaciones ascendió a RD$35,727 millones.

Dividiendo el total de impuestos pagados por las empresas telefónicas, sus empleados y los usuarios del servicio de telecomunicaciones en el 2016  que ascendió a la suma de RD$26,526 millones por el PIB nominal del sector, se tiene que durante el pasado año la presión tributaria que enfrentó dicho sector fue de 74%.

Ahora se pretende decir que la Tasa que piensan fijar como nuevo impuesto, en ningún caso será pagada por ninguna persona física o jurídica dominicana, sin considerar que  el citado gravamen viola acuerdos internacionales y conllevaría nuevas inversiones y gastos por parte de un sector que en la actualidad está sobrecargado con altos impuestos y/o  obligaciones tributarias.

En realidad se nos quiere decir que el impuesto supuestamente lo pagaran las empresas corresponsales o de interconexión del exterior, no las dominicanas, lo cual no deja de ser un adefesio jurídico, pues en RD no podemos fijar impuestos a los de exterior y convertirnos en agentes de retención y entregar los valores retenidos, ¿a quién? ¿Al Estado dominicano? ¿Y el costo y mantenimiento de los nuevos programas de software, quien los pagaría?

Esto podría generar un descalabro del sistema en perjuicio de los usuarios locales e internacionales si esas empresas de interconexión y/o de corresponsalía se niegan a pagar esos tributos, pues no están obligados a ello, pues estas empresas  nos interconectan por un precio que les paga cada  telefónica aquí en RD; a su vez ellos pagan sus impuestos en sus países de origen donde tributan.

Fíjense lo complicado que de pasada será administrar este impuesto, pues el tasar minutos entrantes y mensajes entrantes como operación propia  de las empresas de telecomunicaciones, tiene una enorme  influencia en las operaciones de interconexión  producto de   los acuerdos internacionales,  pues las empresas sin lugar a dudas, deberán buscar la manera de transferir ese costo al cliente.

Desconocemos como el legislador dominicano ha previsto la aplicación de todo esto, pues por ejemplo,  cuando se  utiliza un celular pre-pago al este  recibir llamadas del exterior,   las empresas locales dividen   ingresos con las del exterior  para permitir o facilitar que se complete  la llamada.

De aprobarse este adefesio jurídico, tenemos que utilizar nuevas neuronas para identificar el correcto camino a seguir, pues de alguna manera las empresas locales e internacionales deben de recuperar este nuevo costo; es evidente que los usuarios de teléfonos celulares pre-pagados que constituyen la mayoría de usuarios, van a sufrir mucho pues sería casi imposible determinar por adelantado que cantidad de llamadas entrantes recibirá y de que duración seria cobrada previamente, para incluirla en la Tarjeta de Pre-pago.

¿Y si el usuario no recibe llamadas o mensajes o no los hace al exterior? Es evidente que en esas circunstancias el habrá pre-pagado valores o sumas que no le correspondía pagar y pierde esos montos.

Por otro lado, se conoce que el volumen en RD de llamadas entrantes móviles ha caído de manera significativa, por lo que con menos ingresos, serán menores los impuestos para el 911. Carece de sentido racional y práctico,  este Proyecto de ley.

Recordemos la pasada lucha de hará varios años, en que los usuarios se quejaban cuando las llamadas se redondeaban al minuto y ahora se pagan al segundo, es decir, por el tiempo realmente hablado; imaginemos cobrar ahora una tasa de US$0.02, por cada minuto de tráfico internacional de voz entrante, y un cargo fijo de US$0.0025, por cada mensaje de texto (SMS) internacional entrante que termine en las redes de las prestadoras dominicanas.

Las autoridades deben repensar este proyecto, para rechazarlo y buscar otro medio de procurar esos supuestos ingresos, que ahora dicen que necesitan.

Si esos nuevos impuestos se aplican, hasta el concepto de tener una Republica Digital se desmoronaría, pues en lugar del pueblo disfrutar de servicios baratos,   tendremos   los servicios más costosos   y nos atrasaríamos aún más en el desarrollo, pues las empresas de telefonía no podrían contribuir a mejorar o aumentar sus facilidades para servir nuevos usuarios en la  futura Republica Digital.

Lo que debieran las autoridades hacer, es cumplir sus promesas de dos campañas electorales de bajar drásticamente estos hoy existentes altísimos impuestos para que el pueblo tenga mejor acceso al Internet, a las fibras ópticas, a mayores y más modernos cables marítimos y satélites para interconexión mundial, al uso de la nanotecnología en telecomunicaciones pues   se  espera que revolucionen la ciencia y la sociedad; las aplicaciones en este campo tienen el potencial de transformar la medicina, la biotecnología, la agricultura, la industria manufacturera, la ciencia de los materiales, la industria aeroespacial, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, por nombrar tan sólo algunos sectores más afectados; y  la robótica.

A la juventud de hoy, al comercio electrónico,  a la vida universitaria, a los hogares, a las investigaciones   en que todos nos pretendemos  modernos,   ya hay que hablarnos  de  los nuevos y delgados  Lap Tops Idea Pad U260, con procesadores Intel Core i5 OUM, con tecnología Intel Turbo Boost que constituyen plataformas de núcleos múltiples con 28% de mayor velocidad que las actuales, con Veri Face que identifica  la cara del usuario para permitir su uso; que hace reproducciones de alta definición y 3D, y con audio de alta calidad; calculadoras Windows 8.1 básica y científica a la vez; alarmas con aplicaciones Modern UI.

No podemos volver atrás, penalizando otra vez, a  las empresas eficientes y si se precisa ingresar más impuestos, en lugar de reducirlos como nos habían prometido,  estos deben ser cobrados a la mayoría que no paga, no a los que mejores lo pagan, como lo son las Telefónicas. Recordemos que históricamente, no tenemos apagones telefónicos.

Las empresas de telecomunicaciones y los usuarios no deben ni pueden ser vilmente penalizados, con más impuestos al sector.

 

¡Dominicano, hoy, se necesita sangre tipo Duarte!

 

 

30 de mayo del 2017.

 

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