No más cuentos, no más promesas 

Por Fernando Peña

«Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,

pero me han dormido con todos los cuentos…

y sé todos los cuentos» León Felipe

Eso ha sido una constante en nuestra media isla.

Pero, ya hay un despertar en la gente, en el pueblo.

Luis Abinader da buenas señales, porque quiérase o no, está aplicando o más bien respetando una la cualidad fundamental que caracteriza a la democracia, la separación de poderes o división de poderes.

Ese es un principio político, en el cual los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del Estado son ejercidos por órganos del gobierno distintos, autónomos e independientes entre sí.

Luis Abinader hace esfuerzo porque eso sea así.

Y le está dando lo que el pueblo quiere

Que la pasión política no nos obnubiles, nos ciegue y queramos desvirtuar las buenas intenciones del presidente.

El pueblo es “sabio”, y deja que corran las cosas y en su momento cobra, resuelve, porque el hartazgo ante la mentira, el engaño y ante la escandalosa corrupción se suele transformar en furia.

 Y furia es lo que siente el pueblo ante los mal manejos y enriquecimientos evidentes de una cúpula que se aprovechó de los políticos gobernantes y del Poder.

Y miren como se volcó en las urnas movido por la furia y el odio.

Y, ahora le toca a Luis Abinader saber moverse, porque él es presidente de esa desesperación, del desbordamiento de pasiones que le dio una mayoría que no es su mayoría…

Luis fue una alternativa electoral de acuerdo, porque sin Leonel Fernández y la división que creó en el PLD no hubiese ganado.

Cuidado si con el pretexto de atacar la corrupción meten al presidente, a través algunos corifeos en un problema de ingobernabilidad y se debilita la institucionalidad.

Hasta ahora, a once meses, va bien Luis Abinader, control de la expectativa sobre la Pandemia, sortea la crisis económica que va dejando la misma pandemia, turismo se va recuperando en tiempo récor, ha reducido la corrupción administrativa, ha bajado los gastos innecesarios y dispendiosos en varios Ministerios, Direcciones y Administraciones, ha mejorado notablemente el Sistema de Compras y Contrataciones del Estado Gobierno y lo que la gente quería, ha enviado a la cárcel a los señalados por corrupción y a sus propios compañeros corruptos e inmorales, o los ha destituido.

Gracias a Dios que el despertar de los dominicanos no fue como ha pasado en diferentes lugares de Latinoamérica y el mundo. Por ejemplo, Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, Honduras, Haití, etc.

En esos y otros países el descontento, las protestas han contenido un matiz gigante de violencia y anarquía en respuesta a las medidas adoptadas por sus gobernantes, a hechos sociales que obstaculizan el desarrollo de las clases populares y, en general, al descontento del pueblo originado por la mala administración pública, generando un resquebrajamiento en la estructura pública.

El pueblo necesita comida, empleo, salud, seguridad…

Ya no más cuentos…

El presidente debe buscar no solo un diálogo directo con el pueblo, sino crear mecanismos y soluciones que atiendan los derechos ciudadanos para un desarrollo digno y pleno de la vida de estos, y a su vez, deben actuar en el deber estatal de proteger la esfera privada de desarrollo del pueblo.

 Si lo hace, se corona.

Por Fernando Peña 

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