No hay manera de que un gobierno controle todos los espacios en una sociedad democrática y plural

Por Víctor Manuel Peña

Ningún partido puede creer que desde el poder del Estado podrá controlar todos los espacios habidos y por haber en una sociedad democrática y plural.

Una democracia en esencia es la antítesis y la negación de la dictadura y de la tiranía.

La tiranía es una especie de enésima potencia de la dictadura.

En una dictadura o en una tiranía sí es posible que un gobierno controle todos los espacios.

Por eso la parte sana y progresista de la humanidad, que es la mayoría, se ha concentrado en organizar, establecer e impulsar sociedades democráticas.

La vigencia de la democracia tiene que estar presente en la política, en la economía, en la educación, en la cultura, en las familias, en las organizaciones sociales, en fin, debe estar presente en todo.

Hablar de democracia es hablar de diversidad y de pluralidad en las ideas y en las acciones.

Es preferible que el desarrollo económico y social se dé en el contexto de la democracia.

Claro, la democracia per se no garantiza la distribución igualitaria del ingreso y de las riquezas en una sociedad capitalista.

Esos problemas económicos y sociales se complican al máximo en una dictadura o tiranía.

Los partidos, agrupaciones y movimientos políticos son parte y expresión de la diversidad y de la pluralidad.

En el caso dominicano tenemos una democracia que comenzó a construirse a partir y en lucha contra la tiranía de Trujillo.

Pero en realidad el nacimiento de la libertad y de la democracia hay que verlas en el contexto de esa lucha del pueblo dominicano contra la tiranía de Trujillo.

El ajusticiamiento del tirano reforzó la lucha en favor de la libertad y de la democracia.

Del ajusticiamiento de Trujillo al día de hoy han transcurrido 60 años.

La democracia imperfecta que tenemos tiene ante sí grandes desafíos.

Un partido en el poder no puede pretender el control absoluto de todos los espacios en una sociedad democrática.

El PRM por primera vez está ejerciendo el poder desde el 16 de agosto de 2020 y hay un proyecto reeleccionista en marcha.

Pero ese proyecto reeleccionista en marcha no debe obnubilar la mente de los dirigentes del PRM y de los funcionarios del gobierno.

Deben tomar como punto de referencia la experiencia vivida en las elecciones en la ADP y las elecciones en el CODIA.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo es una academia que hay que fortalecer interna y externamente para profundizar el desarrollo de la ciencia y de la tecnología y que la institución pueda poner al servicio del desarrollo del país, conectada, además, críticamente a los planes del gobierno y de los sectores empresariales.

Para que la UASD asuma su altísima misión en la sociedad no es correcto ni válido ni necesario que sea ahogada la diversidad y la pluralidad, condición necesaria para que la UASD cumpla su sagrada misión de investigar para hacer ciencia y crear tecnología y de formar profesionales y de entregárselos a la sociedad en condiciones de jugar su papel en la transformación de la sociedad.

O sea que para contribuir a transformar la sociedad, la UASD tiene que transformarse a sí misma ahora y ya.

O sea que el papel transformador de la UASD sería por partida doble.

Por consiguiente, el gobierno del PRM no debe empeñarse en rebelarse contra la UASD como comunidad científica tratando de imponer como sea a un candidato a rector que no está en capacidad de someter a la UASD a un profundo proceso de transformación a nivel nacional que la catapulte a sitiales de preferencia en la calidad a nivel de la docencia, de la investigación, de la extensión y de los programas de maestría.

Pero también queremos una universidad reposicionada sobre bases firmes a nivel internacional.

Pero el factor moral cuenta poderosamente en un proceso de transformación o en un eventual proceso de esa naturaleza en la academia.

Dejemos que la UASD asuma su autonomía plenamente y que el mejor sea llevado a la Rectoría por la mayoría calificada de la comunidad científica y académica en esta coyuntura crucial como paso previo y necesario a los 500 años que la UASD cumplirá en el 2038.

 

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP).

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