No Entiendo la Condena de Alvaro Arvelo

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 17 de abril, 2019

Hace un cuarto de siglo, un profesor de la UASD en una asamblea de académicos  -en un ambiente previo a la elección de autoridades  del  año 1993- nos decía que el mundo era del tigueraje, que por más moralistas que fuéramos lo que iba en el mundo era el tigueraje.  Al maestro Rafael Solano nada de eso le cabe, la imagen que proyecta es la de un hombre de nobleza de corazón, como dirían por ahí, pero más bien podemos decir luce ser una persona de buenos sentimientos morales, además de su prestigio por haberse cultivado en el arte musical. No podemos ni formarnos una idea del porqué levantó esa demanda contra Alvaro Arvelo, pero parece que lo  asesoran mal o tuvo malos consejeros al incoar esa demanda.

La condena de Arvelo fue al pago de RD $ 1,5 millones de pesos y cárcel domiciliaria por varios meses. Sin embargo, la demanda que se hizo fue para que se le condenara a pagar una suma muy superior a esa.

No es el primer caso, ha habido otras tantas demandas ante los tribunales judiciales o ante la justicia de muchos millones de pesos, pareciendo que lo que se busca no es que las cosas se hagan de manera correcta, si no que algunas personas sean beneficiadas con sentencias de condenas para otros a pagar sumas millonarias por cualquier injuria o difamación.

¿Cuál es el “gran daño” que el comunicador hizo con lo que dijo? Tengo entendido que lo que dijo fue que las letras de una canción no son de la autoría de Rafael Solano. Entonces, ¿Cuál es el gran daño moral que Rafael o sus hijos(as)  sufren con que eso, o bien, cuál es el daño material? No lo veo, quisiera poder entender mejor pero no entiendo las decisiones judiciales que se producen en los últimos tiempos.

Tal vez se piensa en el derecho de autor, pero creo que Solano debió rebatir a Arvelo en los mismos medios y no ventilar eso en los tribunales, porque podemos interpretar que se busca ser beneficiado(s) en lo pecuniario con las decisiones judiciales.

Parece que el profesor tenía en parte razón, este mundo está loco, loco, loco, como me decía un amigo ingeniero electromecánico, o patas arriba como dice Eduardo Galeano, si seguimos así no vamos a tener un mundo justo. El caso de Solano no debió ser llevado a los tribunales, si no que debió debatirse en los medios de comunicación y no debió haber ninguna demanda judicial.

Quienes pretenden ventilar cualquier cosa en los tribunales, pero no puedo afirmar que este sea el caso de la familia Solano, aunque no estoy de acuerdo con lo que hizo, se parecen en sus intenciones a los que juegan el loto aspirando a ganarse muchos millones sacándose el premio más grande. La diferencia es que los que juegan el loto casi siempre son los menos afortunados, mientras que a la justicia van a demandar muchos litigantes que son millonarios pero quieren tener más millones.  Como si la justicia fuera un negocio.

Si seguimos así vamos a caer en los derroteros del gangsterismo y no enderezaremos muchos entuertos que necesitamos enderezar. El aparato judicial no debe servir para alimentar el morbo, porque a muchas gentes les entretienen las demandas a los ciudadanos, y ni tampoco de ser un instrumento de movilidad social para algunos litigantes. Debemos estar en contra de lo que es la sociedad del espectáculo.  Por hoy lo dejo hasta aquí, quiero ser breve.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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