No Es Contra Cesar Medina

Por Yovanny A Díaz M miércoles 18 de octubre, 2017

Luego de que el Vicecanciller de la República, el veterano comunicador Don César Medina anunciara que ha sido diagnosticado con un tumor canceroso en el hígado que le está afectando el pulmón derecho y solicitara que oren por su salud, el desarrollo de los acontecimientos es digno de estudio profundo, muy profundo. Aún muchos no salen del asombro por la algarabía de algunos en las redes. ¿Cómo llegó la sociedad dominicana a guardar odio en su corazón contra los funcionarios, comunicadores y demás personas cercanas al poder?

¿Qué ha pasado para que una sociedad creyente, cristiana y de sanos valores como la nuestra, observe a través de las redes sociales, en los colmados, en los carros públicos y allí donde acostumbran a reunirse, tal comportamiento? Las preguntas buscan estimular una investigación, exhortar a los estudiantes a descubrir a donde va nuestra sociedad.

Mi hipótesis es que no es contra Cesar Medina, sino más bien, contra la figura de los funcionarios, contra los cargos y sus funciones. Contra la indiferencia social, contra la realidad de niños que mueren por la imprevisión en hospitales, afectados de saber que una profesora se suicida después de varios meses sin cobrar, familias cansadas de ver sus hijos e hijas médicos residentes por tres meses sin cobrar y un pensionado que lleva seis. Seguir no vale la pena, a fin de cuentas este es un Estado burgués, sólo burgués,  de piñata y boroneo. Aquí no pasa nada de nada, “nada”.

Cuando se analizan los contenidos de las redes y las palabras que nunca me atrevería a repetir, no se puede negar que la sociedad ha sido dañada, agredida, herida y que responde a ello.

Los comentarios mofantes, sarcásticos, en algunos casos extremistas e híper groseros de los ciudadanos en las redes, no son nuevos. Les invito a leer los comentarios en las redes de los principales funcionarios e instituciones públicas. El asunto es de estudio vuelvo a reiterar. Lo que veo no me gusta, la sociedad está enferma y alguien la ha enfermado, su descomposición no es fortuita.

Políticos, funcionarios, sociedad civil, en fin todo aquel que tenga un ápice de influencia social está llamado a reflexión. Me niego a creer que vivo en una sociedad donde una persona pide la oración en momentos difíciles y recibe por respuesta la burla, el desprecio de algunos en las redes. No es el país en que imaginaba vivir ¿En qué estamos fallando, en qué sociedad vivirán nuestros hijos?

¿Qué ha pasado es la pregunta reiterada? Señores, no podemos vivir en una sociedad en la que la muerte de alguien sea vista como una señal de esperanza o justicia divina porqué nuestro sistema de justicia ha colapsado. Estamos a tiempo, vamos a curar heridas, que el amor y la bondad vuelva a nuestros corazones.

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