¡No a la OEA!

Por Carlos McCoy

Poner nuestro conflicto fronterizo del rio Dajabón en manos de la Organización de Estados Americanos, como propone el doctor Leonel Fernández, es proporcionarle una oportunidad de oro a Luís Almagro, secretario general de ese organismo, de seguir con sus planes fusionista en la isla Hispaniola.

Recordemos que el señor Almagro fue quien dijo, “En una isla nunca hay dos países”. Partiendo de este enunciado, no hay que ser un científico de la NASA para saber cuál será la decisión final de esta entelequia internacional. Dicen que el perro huevero, aunque le quemen el hocico. Debemos recordar que fue el doctor Fernández el que reconoció en su gestión presidencial 1996-2000, la jurisdicción de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, un órgano de la OEA, que todas las decisiones que ha tomado en el perenne problema con los haitianos han sido en contra de nuestro país. Hay que ser muy ingenuo, por no decir otra cosa, para pensar que esa actitud ha cambiado.

Haití desde hace tiempo no es ni siquiera un Estado Fallido, es un caos donde las bandas criminales han tomado control de carreteras y de varios barrios en diferentes lugares del país incluyendo Puerto Príncipe, su capital. Han ocupado la terminal petrolera de Varreaux, al sur de Cité Soleil, ciudad controlada totalmente por ellos y los camiones que transportan alimentos y combustibles en el territorio haitiano son asaltados y asesinados sus conductores. En el mejor de los casos lo dejan circular luego de haber pagado un peaje establecido por los propios bandidos.

A todo esto, se agregan los secuestros hasta de representantes de naciones extranjeras, instituciones eclesiásticas y de salud, que han obligado a que algunas se retiren de territorio haitiano. El panorama se empeora pues hay ausencia casi total de autoridades del orden, al punto, que una de sus principales bandas de delincuentes es la llamada G-9 que está integrada por ex miembros de la Policía Nacional Haitiana.

Pero, en vez de resolver el problema haitiano en Haití, instituciones como la Organización Internacional para las Migraciones, calladamente y con el contubernio de nuestro gobierno, siguen trabajando en el llamado “Plan de Contingencia para Flujos Masivos de Inmigrantes en República Dominicana” Para cuando la anarquía haitiana se torne totalmente incontrolable, sembrar el país de campamentos de refugiados haitianos con todos los compromisos que llevan aceptar ese tipo de inmigración.

 A este tétrico panorama se suma el doctor Leonel Fernández con su irresponsable propuesta de que sea la OEA quien resuelva el conflicto del Masacre. Nos preguntamos, ¿cuándo vamos a aprender que con los haitianos no se puede establecer ningún tipo de acuerdo? ¿Qué cada vez que hemos firmado convenios binacionales ellos no cumplen y salimos perdiendo? Hasta el tirano Trujillo, al cual algunos dominicanos están invocando, tuvo que cederles casi 7,000 kilómetros cuadrados de nuestro territorio.

Es hora de que el gobierno deje su pusilánime actitud de defensa y comience a atacar. Es la única manera de lidiar con las autoridades haitianas. Antes de que todo esto se salga de control y sea el pueblo dominicano el que tome en sus manos la solución de este desesperante y eterno conflicto.

Por Carlos McCoy

Junio 2021

CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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