Niñas embarazadas

Por Manuel Hernández Villeta viernes 25 de agosto, 2017
La representante  de la UNICEF, que es el organismo dedicado a la protección de la infancia de las Naciones Unidas, está preocupada por la gran cantidad de niñas dominicanas que se embarazan. Destaca que a esas adolescentes se les troncha la vida cuando comienzan a tener relaciones desde muy temprana edad.
Los enunciados de la funcionaria internacional, avalados por organismos dominicanos, son contundentes y plantean verdades y hechos que tienen que ser mejorados. Ahora, se trata del lado visible de los embarazos de niñas, y no se va a la podredumbre social que hay de por medio.
Los organismos internacionales cometen el pecado de que dan las noticias a medias y voltean la cara ante realidades y sus consecuencias. Ningún hecho se produce de forma aislada. Toda acción es impulsada por acontecimientos directos o periféricos.
Para toda la sociedad tiene que ser atormentador que miles de niñas comiencen a tener relaciones a los diez y doce años y que en una gran proporción salgan embarazadas. La primera consecuencia es que se les expulsa de las escuelas, y el abandono de las aulas podría marcarlas para siempre. Con poca escolaridad nunca estarán en capacidad de aceptar un puesto de ínfima categoría.
Pero las niñas no salen embarazas por el aire. Hay que ir al contexto social de miseria, abandono social y exclusión en que se vive en las barriadas urbanas y la zona rural dominicana, donde madres ofertan a sus hijas a personas que puedan mantenerlas para que no pasen hambre. Niñas que se venden por un pica-pollo porque carecen de una alimentación básica, y adinerados que van donde celestinas   profesionales para que les lleven menores.
Le educación para enfrentar los embarazos de adolescente es una buena acción, pero ello no servirá de nada si desde ahora no se mejoran las condiciones de vida de la mayoría de dominicanos que subsisten en la indigencia total. Hay que cortar de cuajo a la miseria y todas sus secuencias, si se quiere salvar a las niñas del sexo adelantado.
El embarazo de adolescentes dominicanas tiene como principal y mayoritario rasgo la crisis económica que descuartiza a la familia nacional. Hijas de madres solteras, sobre su embarazo prematuro llega el reciclaje del abandono social y del cierre de oportunidades. Nadie nos salvará de esta explosión demográfica originado por niñas si no hay una justa distribución de las riquezas, buena educación, política de pleno empleo, de viviendas higiénicas para los Don Nadie y de tierra con asesoría técnica.
Los que se angustian por la gran cantidad de  embarazos de menores, también se deben dar golpes en el pecho y preguntarse qué han hecho para corregir esta situación, y si han perfilado una  auto-crítica por ser parte de un modelo atrasado que cierra las oportunidades de mejoría a los que nacieron en cuna con colchones de papel periódico y piso de tierra. Sin una verdadera justicia social, no se podrán corregir ninguno de los males que golpean a la familia dominicana del siglo 21. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Comenta