Nelson Pérez Jiménez…

Por jueves 18 de agosto, 2016

En el día de ayer, día de la restauración de la republica, 153 años de la misma, murió físicamente un amigo y hermano de hecho, aunque no de sangre, apodado por todos con el mote de “Nereo”, sastre de profesión desde temprana edad de su vida, el cual nos confeccionaba ropas con todas las facilidades habidas y por haber, acompañó políticamente a nuestro padre Néstor Matos y demás fundadores de parte de la democracia que vivimos hoy, si es que se le puede llamar democracia, por lo menos, plena no es; todo, a favor y al través del otrora glorioso partido revolucionario dominicano.

Nereo, quien falleciera en el día de ayer, producto de un evento cardio¬- respiratorio, según nos han informado desde santo domingo, justamente en el 16 de agosto año 1978 fue escogido presidente de la sala capitular de Neiba por su condición de regidor electo por el partido revolucionario dominicano, partido éste, que quedó empatado a dos con el reformista de Balaguer, rompiendo el empate la regidora del movimiento llamado “la Paloma” del doctor Ángel Atila Hernández Acosta, previo acuerdo entre los dos líderes locales, Quinito y Nèstor; el síndico lo fue el buen ciudadano Moro Matías; quien por acción de la mayoría edilicia encabezada por Nereo, fue controlado en las ejecutorias principales del cabildo.

Miembro del comité municipal y provincial de Bahoruco en los tiempos más difíciles de ese partido, Nereo no se amilanó nunca, valiente, siguió impertérrito su caminar social y político en la guerra fría que encabezó el presidente Balaguer en sus doce años comprendidos entre 1966 al 1978; fueron muchas las adversidades vividas por este valioso dominicano, con decirles en una ocasión, esto, previo a la guerra de abril 1965, venía en el Yip Willy de Nèstor en una tarea política desde la zona de Tamayo, entrada la noche, cuando en Cerro al Medio disparó una piedra desde las tinieblas de la represión, impactándolo a él en la frente, no matándolo milagrosamente.

Más adelante, por los años 70s, específicamente en sus inicios, un esbirro de la tiranía vivida, el cabo del ejèrcito apodado Babà se abalanzó sobre Nereo, en un centro de expendio de bebidas llamado “la cabaña del chino” en Neiba con revólver en manos, impactando a Nereo con cinco disparos, no pudiendo completar el crimen debido a la agilidad y valor del mismo, quien se refugió en la casa de el frente, la de Rosendo Rivas; auxiliado y enviado a Santo Domingo en el carro grande marca Fury III, de Camilo Peña, el cual de noche chocó en Galván con una puerca, choque que perforó el radiador, por lo que se interrumpió el viaje hasta encontrar una ambulancia u otro vehículo para seguir el recorrido con el herido, a todo esto, don Nereo sobrevivió, hombre de poco comer y mucho fumar, siguió su vida sana a pesar de que cuando llegó a Neiba en convalecencia por los cinco disparos, a un amigo, accidentalmente se le zafó un disparo de otro revolver calibre 38, que le impactó, pero no lo mató, ¡duro de matar o morir mi amigo Nereo!…

Nereo, hijo del difunto Pasito y hermano de un grupo de ciudadanos de gran valía, mas su gran compañera, la maestra Carmen Nereo, fue uno de los mejores encargados de riego (INDRHI) de esta común cabecera, Neiba, bien recordado por los agricultores de la época, falleció a los cercanos 80 años, dejando buenos recuerdos más una importante y educada familia sus hijos, descanse en paz amigo…

Por José Antonio Matos Peña

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