Negligencia del Ministerio Público en la investigación del crimen de falsificación de dinero en RD

Por Ángel Moreta

Existen varios tipos de falsificación de documentos. Uno de ellos es la falsificación de dinero, que se expande sigilosamente, con complicidad o sin complicidad, en el torrente de la circulación monetaria de la República Dominicana.

Tal situación constituye un hecho altamente peligroso desde el punto de vista de la seguridad económica de los usuarios del sistema bancario, sean individuos o entidades, personas físicas o personas morales.

El dinero falso está actualmente infiltrado en la circulación monetaria, incluyendo todo tipo de negocios y de manejos bancarios.

Los representantes del ministerio público y los departamentos investigativos del Estado, incluyendo la dirección nacional de investigaciones, no han tenido en los últimos tiempos suficiente atención para combatir y perseguir la delincuencia criminal organizada en esta esfera de la actividad económica.

Esta es una de las razones por las cuales ya ni siquiera se menciona la infiltración del dinero falso en papeletas de mil y dos mil pesos dominicanos, moneda de curso legal.

El dinero falso, producido en el territorio nacional o fuera de él, o en ambos, se filtra en la economía nacional en beneficio de los delincuentes y criminales, hasta alcanzar a las instituciones financieras organizadas, a distintos tipos de bancos, fundamentalmente los bancos comerciales; a los negocios privados, a los medios de pago y a las instituciones comerciales, financieras y monetarias.

Cajeros automáticos para recibir dinero

 

La penetración silenciosa de dinero en el flujo del mercado se facilita con los cajeros automáticos colocados en distintas sucursales para recibir dinero en efectivo, que es una nueva modalidad de pago.

Los llamados cajeros automáticos especializados para recibir a menos que sean muy sofisticados, con sensores especiales, no parece que tengan la capacidad para rechazar pagos en papel moneda de mil y de dos mil pesos, falsificados, moneda de curso legal.

Las papeletas falsas entremezcladas con dinero legal, son recibidas por los cajeros automáticos o las máquinas automáticas valores auténticos que engrosan el tesoro de la cuenta de la persona a quien va dirigido el depósito; y de este modo se incorpora al movimiento de pagos de cualquier institución, fundamentalmente los bancos comerciales.

La legalidad de las operaciones de recepción de efectivo

 

La calidad de los bancos como instituciones financieras y la legalidad de sus operaciones se encuentra consignado en el artículo 24 y siguientes de la ley general de bancos No.708 del 14 de abril del año 1965.

En los artículos 24 y siguientes de dicha ley los bancos podrán efectuar las operaciones comerciales de carácter bancario y los demás negocios que ordinariamente realizan las empresas bancarias, inclusive la colocación de valores por cuenta propia o a comisión, siempre que se ajusten a las disposiciones legales y reglamentarias pertinentes.

En ese sentido, el superintendente de bancos hará uso de las facultades que le otorga la ley para resolver cualquier duda sobre el carácter o propiedad de la operación, esta es una de las razones por las cuales ya ni siquiera se menciona la infiltración del dinero falso, y se convierte en moneda falsa de curso legal.

Esta situación ahora es mucho más peligrosa que la anterior, pues los bancos reciben dinero mediante la máquina y luego pagan con ese mismo dinero a los usuarios por ventanilla; a su vez los usuarios lo reciben de otros bancos y cuando éste va a un tercer banco le retienen el dinero como falso.

El usuario, por tanto, pierde su dinero y no tiene ninguna reclamación legal frente a los bancos, en consecuencia pierde su dinero efectivo.

En la hipótesis de que se trate de un trabajador, de repente el banco le retiene por ejemplo 2 mil pesos con el argumento de que ese papel moneda está falsificado; su salario se reducirá entonces en 2 mil pesos, sin reclamación alguna porque el primero que le dirá al usuario que no le puede pagar es ese banco.

Lo más delicado del asunto es que los bancos por ventanilla retienen el dinero con el fin de cambiarlo en el Banco Central, pero de ahí no pasa la acción del usuario, quien pierde completamente su dinero.

Tal vez no le será devuelto nunca y terminará perdiéndolo y ganándoselo el banco cuando lo repusiere. Entonces, de manera gratuita el banco se beneficia con esos fondos, cuando el Banco Central los devuelva. El banco se hace el chivo loco, recibe el dinero y no incita a las autoridades a ninguna investigación porque su único interés es no perder el dinero, en este sentido caben muchas hipótesis, pero la fundamental es que de esa situación se beneficia únicamente el banco recipiendiario.

Por tales motivos hacemos un llamado a las autoridades monetarias y financieras, al Ministerio Público y a los departamentos investigativos del Estado para impedir este robo descarado en perjuicio de la ciudadanía y de los trabajadores.

Por: Ángel Moreta

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