Necesitamos un liderazgo transformacional de calidad

Por Edgar Marcano miércoles 15 de julio, 2020

El empresariado dominicano que hoy marcha raudo  hacia el capitolio, importó descuidadadamente la peste, pues al principio sin precausiones dejaron la economía abierta, en tanto disfrutan de sus beneficios y de su triunfo electoral. El rebrote es una realidad mientras las fuerzas vivas celebran sus estrellas y laureles, los infelices gotean muertos y contagiados como si fueran aguacates.

El comesolismo rancio ha sucumbido ante el hambre y la sed de poder del modernismo revolucionario. Nuestro liderazgo mayor una vez más ha debutado como criminal en serie, despreciando a los depauperados y mandándolos al matadero, fueron a sufragar, ignorando el alto riesgo de contagio y letalidad covidiana. Nuestros dirigentes se disputan el control de un gobierno cada vez más deficitario e incapaz de mitigar los enormes problemas nacionales, sin novedad en el frente.

Ahora todos se hacen los pendejos, en una farra de triunfalismo, se cruzan de brazos y esperan que las leyes de las fuerzas del mercado reconstruyan la economía y al país, sin acciones a la vista. A la política para el control del avance de la peste nadie le hace caso, tal parece que el Covid respeta a los invulnerables triunfadores y ataca selectivamente a los comesolos y su claque.

Hoy el virus se expande ante la indiferencia total, sin acciones visibles para su prevención, dejar a los infelices que se jodan es lo que se percibe, en tanto la desescalada es una orgía de contagios y muertes. Los ricos abrieron las urnas y  sus empresas, facturan la voluntad popular, mientras los pobres abren las fosas en los cementerios y pagan tragicamente el haber complacido al liderazgo mayor indolente.

En las mesas electorales no hemos sabido sumar las actas, mientras Covid se burla dándonos lecciones se suma de por, pero de por miles a diario. Al empresariado le ha sobrado estrategia y recursos para ganar las elecciones, pero carecen de las mínimas técnicas para mitigar la peste, cuando todo sugiere que basta con emular a los paises que lo han logrado.

Si nuestros códigos  y líderes no alcanzan para subsanar este desorden organizado, mucho menos darán pié con bola ante los enormes retos actuales y en ciernes .

En RD sobran agencias públicas, pero nos falta capacidad operativa y estrategia para erradicar la peste, mismo para mitigar la enorme crisis presente y en ciernes, en lo que los paisanos lucen abandonados a su suerte. Aparentemente el empresariado rumbo al capitolio gestiona su ración del boa para materializar el progreso social, humano, jurídico y de servicios, están inconformes, se sentían desplazados por los políticos enganchados a nuevos empresarios  y ahora ensayan una viceversa.

Algunos comesolos en retirada exhiben códigos, instituciones, logros y obras tangibles, pero sucumbieron ante la prostitución administrativa, ya quisieran los entrantes las estrellas y los laureles de los salientes. La regencia con su gobernanza de espaldas al pueblo ha sido repudiada por una mayoría absoluta que necesita alguna esperanza para seguir viviendo. Mitigar nuestras miserias expresadas en hambre y desnudez requiere mucho más que sofistas coprófagos y megalómanos.  

 Nuestra atribulada nación requiere un liderazgo transformacional de calidad. Mismo ahora la dignidad humana de los depauperados ha decidido recesar a la prostitución administrativa de una parte de nuestro liderazgo mayor al que más le vale enderezarse.

 

Por Edgar Marcano

Desde Montreal-Canadá

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