Necesidad de popularizar los conceptos políticos

Por Ramón Antonio Veras

I.- El país cuenta con intelectuales que pueden aportar

 

 1.- Nuestro país cuenta con mujeres y hombres con inteligencia clara y muy abierta, que en el estudio de las ciencias sociales han penetrado con profunda perspicacia y gran ingenio.

 

2.- Quedo maravillado, altamente sorprendido, por la preparación y esmero de cómo muchos intelectuales exhiben sus conocimientos de la filosofía, la religión, la política y todo lo que se relaciona con la sociedad humana. Es una satisfacción contar con connacionales que enaltecen el lugar de origen de su nacimiento, y mucho más agrado cuando son encumbrados por su sapiencia.

 

3.- Tomando en consideración la inteligencia de un amplio segmento del conglomerado nacional, que se aparta de lo normal de los demás compatriotas, conviene que esos mismos eruditos efectúen encuentros para examinar algunos conceptos relacionados con el quehacer político nacional.

 

II.- Renovadas ideas para enriquecer el debate político

 

4.- Personas de talento pueden, por ejemplo, analizar la Constitución política del país, para hacer común algunas opiniones para que sean fácilmente entendidas por la gente de a pie, el vulgo.

 

5.- Sería bueno decirle al pueblo, con la mayor nitidez, con plena claridad, cuál es el sistema social que impera en la República Dominicana, los fundamentos de su estructura y a quiénes favorece como clases sociales. Además, explicarle a la gente, no en abstracto, sino en concreto, qué es el pueblo dominicano y quiénes lo constituyen, partiendo de su ubicación social y posición económica.

 

6.- Los sabihondos del país, están en condiciones de dar a conocer su criterio de si la democracia de aquí, es la misma para chiriperos, tricicleros, obreros, campesinos sin tierra y desocupados, y para la minoría nacional dueña del poder económico, político y social.

 

7.- El debate político nacional se enriquece, si se le explica a los pobres, a los que aquí comen a veces, si la democracia imperante en el país, sirve por igual al puñado de personas físicas y jurídicas que siempre han gobernado, y como dictadura contra la mayoría del pueblo trabajador.

 

8.- La fina intelectualidad, estaría haciéndole un significativo aporte a la limpieza de los procesos electorales, si propicia un debate nacional a los fines de que la ley electoral establezca, que para las elecciones presidenciales, en cada boleta, el partido indique, además del candidato, el sistema social o modelo económico que impondría en caso de resultar ganador.

 

9.- De igual manera, y siguiendo con el asunto electoral, resulta edificante desde el punto de vista ciudadano y cívico, dilucidar sobre disponer en la ley, que a las candidatas y a los candidatos, solo se les permita hacer campaña con base a méritos de sistemas sociales, no de asuntos personales.

 

10.- Explicarle al pueblo lo que es el Estado, sus instituciones y a quién le sirve, pone a los marginados sociales a pensar, a tratar de saber en cada ocasión quién o quiénes se sirven del poder y de qué lado está en el conglomerado nacional.

 

III.- Educar al pueblo para su avance en la política

 

11.- Para lo mejor del pueblo dominicano, es aleccionador que personas de mucho conocimiento y credibilidad expliquen sobre asuntos que son de interés para ciudadanos y ciudadanas.

 

12.- Contribuye al accionar político poner a los humildes en condición de instruirse, por medio de mujeres y hombres que den sano ejemplo, entregando sus conocimientos a quienes no han tenido la oportunidad de educarse.

 

13.- Enseñar, ejercitar a las masas populares para que se armen políticamente, es hacer trabajo educativo, para convertirlas en conscientes ciudadanas y ciudadanos.

 

14.- Es una labor de mujeres y hombres de bien, disponer a gusto de su tiempo para preparar a sus congéneres, con el objetivo de que, una vez adiestrados, estén en condiciones de defender sus derechos y libertades.

 

15.- La actividad política se ejecuta de manera clara, cuando quien la lleva a cabo es conocedor de sus interioridades, y no una labor de ignorantes. El sabedor no se deja embaucar.

 

16.- La mujer y el hombre que en sociedades como la dominicana, no llevan sus conocimientos al seno del pueblo, no son más que individualistas, insolidarios, que se creen estar por encima de la generalidad de sus compatriotas.

 

17.- Hay que dejarse de boberías. Demuestran estar comprometidos con su pueblo, aquellos que no esperan que los oprimidos les busquen, sino que ellos mismos se les acercan para orientarles, hablarles con franqueza para que no les tomen el pelo.

 

18.- Por muy encumbrada que se sienta una persona de ciencia, pasará por la vida como si tal cosa, ignorada por sus conciudadanos, desprovista de virtudes ciudadanas y cívicas, a no ser que en el curso de su existencia haga aportes para la buena instrucción de los suyos.

 

19.- La política no es un juego de niños, y corresponde a personas sensibles hacer que aquellos que no han tenido oportunidades de educarse, no sean víctimas de los intríngulis que hacen uso sus enemigos encubiertos.

 

20.- Es una tarea a realizar, ocuparse de que se discutan con la mayor franqueza, asuntos de naturaleza política que, envueltos en sutileza, solo sirven para engañar a lo que en verdad se llama pueblo dominicano.

 

21.- Formar parte de una sociedad humana cualquiera, entraña asumir compromisos cívicos y ciudadanos, sin importar las consecuencias, porque con los principios y convicciones, no hay transacción.

 

22- Las gastadas, desacreditadas e infuncionales instituciones del Estado dominicano, deben ser cambiadas, para que surjan otras, nuevas, por la contribución de los intelectuales más lúcidos del país que sinceramente interpreten el sentir democrático de su pueblo.

 

Por: Ramón Antonio Veras

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