Narcopolítica y excusas baratas…

Por Francisco S. Cruz

Hace tiempo que actividad política, delincuencia organizada y vínculos con instancias de poderes fácticos es una innegable realidad que ha dado más de un titular y un sinnúmero de operativos en toda la región -Latinoamérica y el Caribe-; pero en esta ocasión, con la asistencia de la DEA, hemos sido testigo como esa mancuerna -sistema de partidos e instancias de poderes-, según ha trascendido y se profundiza en las investigaciones, fue infiltrada y usada como plataforma política por una red dedicada al narcotráfico y lavado de dinero para acceder a los poderes públicos. Buscar excusas baratas o hacer declaraciones rimbombantes ante los hechos, no es la mejor salida.

Y la irrupción de esa participación e infiltración se acrecentó en la pasada campaña politica-electoral-2020, pues fue denuncia constante y sistemática de un comunicador-investigador que incluso los enumeró con nombres, apellidos y partido. De modo, que nadie, mucho menos partido alguno, puede salir con que “el fenómeno no es nuevo”, pues “eso lo saben hasta los chinos de Bonao”; lo que nunca se había visto es que un solo partido -quizás por inobservancia de filtros- fuera el más impactado en sus filas y postulaciones (2020).

Cabe pues, no escurrir el bulto y admitir -porque las investigaciones y requerimientos están en curso- que el sistema de partidos fue embestido bestialmente por el flagelo y sus capos; y en consecuencia, es de rigor seguir profundizando, como hasta ahora, en las investigaciones; pero como el partido de gobierno tiene mayoría parlamentaria junto a sus aliados -más el PLD que encabeza la oposición- procede el levantamiento, de parte del Congreso, de la inmunidad parlamentaria de cualquier legislador vinculado o encartado, sin importar banderías políticas, para que responda ante la justicia como bien se ha hecho a nivel gubernamental.

Lo otro es: qué cantaran esos “señores” cuando se vean acorralados, encarcelados, extraditados y compelidos, en juicio u interrogatorios, a confesar o defenderse de imputaciones, con evidencias-rastros, sobre crímenes, cómplices y beneficiarios…

Y contrario en el ajedrez, aquí no cabe, como defensa -para ningún partido o gobierno-, un contra ataque sino afrontar las consecuencias con voluntad política para ponerle coto, de un porrazo, al flagelo -debilidad política-institucional- que tiene mucho que ver con la ligereza que “partidos”, dirigentes, candidatos y líderes políticos aceptan recursos -bajo el eufemismo “colaboración” o “aportes” de campaña- sin indagar, en la mayoría de los casos, su procedencia ni reportarlo como la ley exige.

Porque como ha dicho el expresidente José Mujica “…a los que le gusta mucho la plata hay que correrlos de la política; son un peligro”.

 

Por Francisco S. Cruz     

Comenta