Narco dominico italiano vendía drogas por mensajes de textos, buscaba rifles AK-47 y quería sembrar plátanos

Por Miguel Cruz Tejada lunes 5 de junio, 2017

EL NUEVO DIARIO, NUEVA YORK._ El narco dominico italiano Juan Aníbal Patrone de 27 años, con esa doble nacionalidad, y quien dirigía una numerosa banda de 30 miembros bajo su  mando con base en Lawrence (Massachusetts), usaba la tecnología de mensajería de textos para vender drogas a sus clientes, buscaba comprar dos rifles semi automáticos AK-47 y tenía como meta convertirse en un productor de plátanos, con el objetivo de sembrar 50.000 plantas, cuando regresara a la República Dominicana, donde compró una finca, según la declaración jurada de un agente especial de la DEA asignado a la investigación.

Tiene los alias Juan Anibal, Juan Anibal Patrone González,  Flaco,  Poppo y  Carlos Patrone y es  acusado de liderar la organización hasta ahora más poderosa de narcotráfico en el estado de Massachusetts, está siendo procesado en la Corte Federal del distrito de Boston, pero todavía no ha sido instruido formalmente de los cargos, lo que se espera, se haga esta semana.

También sería acusado por reentrada ilegal a Estados Unidos después de haber sido deportado.

Los federales dicen que en conversaciones telefónicas grabadas a Patrones en sus transacciones de drogas, él se refería frecuentemente a los “ladrones” y que quería seguir usando su “nueva herramienta” en referencia a los mensajes de textos para suplir la droga a los compradores.

En otra de las conversaciones que le grabaron el 10 de mayo, le dijo al interlocutor que estaba interesado en comprar dios rifles AK-47 a buenos precios y que había rechazado una oferta por encima de $1.800 dólares, por lo que consideró que las armas que le estaban ofreciendo son muy caras.

“Patrone consideró  que las armas eran demasiado caras y no las compró”, dice en una declaración jurada presentada en la corte federal el agente de la DEA Garth Hamelin.

Utilizando una serie de grabaciones telefónicas, los investigadores escucharon atentamente durante el último año como Patrone, que dicen que era el líder de una operación de fentanilo que distribuía drogas  en todo Nueva Inglaterra, suministró fentanilo  a los distribuidores, trató de comprar armas y describió lo que iba a Hacer con la riqueza que amasó ilegalmente, según la declaración del agente federal. “Estoy fuera de aquí, me voy… nunca más venderé drogas en mi vida”, dijo Patrone el 15 de febrero cuando habló sobre sus planes de regresar a la República Dominicana. Patrone tiene doble nacionalidad en la República Dominicana e Italia, según los investigadores.

Los federales también escucharon conversaciones sobre los niveles letales de fentanilo, marcados como “azules”, y discusiones sobre cómo “cortar la droga lo suficiente para que no matara a la gente, testificó  el agente Hamelin.

“Un amigo mío me dijo que el azul es bueno pero mata a mucha gente”, le dijo Ramón González Nivar, de 40 años, de Lawrence, otro de los traficantes dirigido por Patrone.

El fentanilo es un opioide artificial que es 50 veces más fuerte que la morfina.

Patrone, residente en el  27 de la calle Sheridan en Lawrence, fue descrito por los investigadores como el líder de una organización multimillonaria de distribución de fentanilo que tenía su base en Lawrence y tenía clientes en Massachusetts, New Hampshire y Maine.

Fue detenido el  martes de la semana pasada, después que 200 oficiales y agentes federales realizaron  incursiones en Lawrence y suburbios aledaños.

El agente Hamelin, en su declaración jurada en el expediente de Patrone en el tribunal federal de Boston, hizo una crónica de la investigación de un año que llevó a las detenciones de Patrone y otros acusados ​​de participar en organizaciones de tráfico de drogas.

Dijo que en  diciembre de 2016, “literalmente miles de llamadas fueron interceptadas de clientes que ordenaban drogas”, a los Patrone dirigía a los lugares para obtener los narcóticos, escribió.

“Si bien la información expuesta anteriormente es sólo una pequeña parte de la evidencia,  proporciona un sabor de cómo la naturaleza empresarial de estas organizaciones de tráfico de drogas, representan a los peligrosos acusados ​​que operaban en Lawrence y sus alrededores, la fortuna acumulada a través de sus negocios de drogas y el desprecio total por el daño que están infligiendo a las personas en sus propias comunidades “, escribió Hamelin, que trabaja en la DEA de Nueva Inglaterra desde 2007.

Investigadores federales, policías estatales y detectives de la policía de Lawrence participaron en la investigación, que fue lanzada en abril de 2016 después de que un informante confidencial contactara  a Patrone para venderle drogas.

 

Dinero y plátanos

En abril de 2016, el informante confidencial que ubicó y delató a  Patrone dijo a los federales que el italo dominicano generalmente trabajaba siete días a la semana, tenía una línea de clientes para pedir drogas y enviaba correos, y numerosos  teléfonos en una “casa de seguridad”  (clandestina).

Poco tiempo después, mientras estaba bajo vigilancia policial, el informante compró lo que se creía que era 10 gramos de heroína a Patrone. Sin embargo, las pruebas de laboratorio revelaron que la sustancia era fentanilo y cocaína.

Más adelante en 2016, varios de los distribuidores  de Patrone fueron arrestados y la heroína y el fentanilo mezcladas, fueron confiscadas.

La corte federal, emitió seis órdenes para grabaciones telefónicas  que cubrían 11 números utilizados por Patrone y otros.

El dominicano Euclides Alcántara, residente en Methuen de 50 años, era un facilitador de los carros que  transportaban las drogas, pagaba las fianzas  a vendedores detenidos y realizaba tareas que  Patrone le encargaba, según la declaración jurada del agente de la DEA.

Los investigadores también escucharon cuando Patrone habló sobre el éxito de su negocio de drogas y su deseo de regresar  a la República Dominicana.

En una llamada telefónica del 6 de diciembre de 2016, Patrone dijo que iba a esperar un poco más, pero cuando llegara a la República Dominicana iba a sembrar  50.000 “matas”  de plátano en una tierra que compró en la isla, aunque no se especifica el sitio.

Se calcula que se buscaba entre $10.000, $9.000 y  $8.000 dólares diarios y más, dependiendo del progreso del negocio por día.

También compró varias  casas en la República Dominicana y tenía la intención de construir en la tierra de su abuela.

 

Por Miguel Cruz Tejada