Nan Chevalier

Por Ramón Saba jueves 24 de octubre, 2019

Nació en Puerto Plata el 7 de abril de 1965. Su nombre completo es Reynaldo Paulino Chevalier.

Narrador, poeta, ensayista, minificción y profesor. Posee una licenciatura en Letras Puras y otra en Psicología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); en este mismo alto centro de estudios hizo una especialidad en Lengua y Literatura y completo una maestría en Literatura. También concluyó una maestría en Estudios Sociales y Humanísticos con especialidad en Literatura Latinoamericana en la Atlantic Internacional University.

 

 

 

Ha laborado en Universidad Iberoamericana (UNIBE) como profesor; en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, también como profesor y posteriormente como director de la Escuela de Artes; en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, como asistente del director y actualmente se desenvuelve como profesor y director del Departamento de Español de la Univesidad APEC. Sido miembro activo de los talleres literarios César Vallejo, Víctor Villegas, Franklyn Mieses Burgos, UASD-Puerto Plata, y Mariano Lebrón Saviñón (en la actualidad).

Nan Chevalier cuenta con un amplio haber bibliográfico, compuesto por varios géneros. En novelas: Ciudad de mis ruinas, El hombre que parecía esconderse, Viaje sin retorno desde un puerto fantasma y Payaso al caer la tarde. En cuentos: La segunda señal y La recámara aislante del tiempo. En poesía: Las formas que retornan, Ave de mal agüero, Espectros diurnos y Presas de la inmediatez. En ensayo: Pasión analítica: apuntes sobre escritores dominicanos e hispanoamericanos. En minificción: Domador de fieras y otros nanorrelatos.

Ha participado como conferencistas, charlista o disertante en innumerables ocasiones, exponiendo su amplio talento en diferentes espacios ligados a la cultura. Su nombre y obra, completan incontables páginas de antologías, revistas y periódicos que resaltan sus aportes literarios.

La lista de premios y reconocimientos recibidos por Nan Chevalier a lo largo de su existencia es tan extensa, que me limitaré a mencionar sólo algunos de los que considero más relevantes en su prolífica carrera: En 1987 obtuvo el primer premio en el Concurso de Poesía de la Asociación de Estudiantes de Letras (Aselet), de la Universidad Autónoma de Santo Domingo; en el 1999 fue reconocido por esa misma universidad “Por haber alcanzado la calificación Excelente en su última evaluación de desempeño docente”; en el 2000, Mención de Honor en el “Concurso de Cuentos Virgilio Díaz Grullón”, del Banco Central de la República Dominicana; en el 2009, Mención de honor en el Concurso de Cuentos sobre Béisbol, organizado por el Ministerio de Deportes y el Ministerio de Cultura; en ese mismo año, Mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía “Pedro Mir”, de la Fundación Global Democracia y Desarrollo; en el 2011, Tercer Premio en el Concurso Nacional de Ensayos “Pedro Francisco Bonó” y Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos “Juan Bosch” de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo; en el 2014, Premio Único del “III Concurso Nacional de Minificción”, Ministerio de Cultura; en el 2016, Premio Nacional de Poesía “Pedro Mir” de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo; en el 2017 fue declarado Hijo Meritorio por el Ayuntamiento del Municipio de Puerto Plata y en el 2019, La Feria Internacional del Libro Santo Domingo  declaró el martes 30 de abril como “Día de Nan Chevalier, por sus aportes a la literatura.”

El escritor Pedro Antonio Valdez asegura que Nan Chevalier apunta directo al blanco en su novela, El hombre que parecía esconderse. En este texto, alcanza su mayor capacidad de producir sujetos claroscuros. Agregando que, si se le permite el detalle personal, se parecen un poco al autor. Padre al fin, en tanto, al igual que ellos, Nan Chevalier se maneja con discreción y sin mostrarse más de lo necesario. Sin mucha dificultad lo podemos suponer usando partes suyas para construir el temple del profesor Martínez o de la víctima Bryan. Son observadores y parcos, como su autor.

La escritora y crítica Maryse Renaud, de la Universidad de Poitiers, confiesa que resulta ser en los textos de Nan Chevalier la manera misma de contar la historia. A lo Onetti, dice ella. O sea, problematizando la verdad, tornándola escurridiza, sugiriendo los poderes de la «mala fe» y la condición farsesca de la vida. En síntesis, un distanciamiento irónico colorea las ficciones del dominicano, reforzado en ocasiones, por ciertas notas infrapaginales de sabor borgeano, supuestamente aclaratorias. Este juego intertextual, generalmente difuso pero a veces sumamente perceptible, no perjudica sin embargo la originalidad de los cuentos de Nan Chevalier. Éste sabe, en efecto, contrapesar muy hábilmente la utilización de ciertos temas y motivos de clara filiación onettiana—como la degradación por el hombre de la niña en mujer adulta— con el recurso de una pujante oralidad nada ajena, por lo demás, a los problemas del mundo exterior, los conflictos ideológicos y hasta los dramas más terribles de América Latina.

Finalmente, el escritor peruano Pedro Granados considera que la novela breve de Nan Chevalier, El Viaje sin retorno desde un puerto fantasma, comparte con Aura –aquélla célebre de Carlos Fuentes– más de una significativa coincidencia: punto de vista, en de la tan vinculante segunda persona singular (tú); la historia de un sujeto inepto para vivir el tiempo presente, Felipe Montero o Ludwing Echavarría; y un espacio cerrado y no menos fantasmagórico, la casa de Doña Consuelo o la capital de la isleña República Dominicana, Santo Domingo. Tampoco están ausentes el humor y la observación inteligente; ni mucho menos la poesía, más bien, de una epifanía parca y austera, rasgos típicos de la lírica de nuestro autor. Por todos estos felices motivos, que no son pocos, saludamos y congratulamos esta obra de Nan Chevalier, autor dominicano de vocación singular y derrotero propio.

 Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un relato en minificción de Nan Chevalier:

El domador de fieras

 Posee la virtud de comunicarse con las bestias y aplacarles el

ímpetu. En el circo es la atracción principal: murmura frases, vocifera

en extraña lengua y las fieras obedecen.

Veamos cómo le va hoy con el nuevo león sordo.

Por Ramón Saba

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