¡Nadie que hable por ella!

Por Rolando Fernández viernes 27 de septiembre, 2019

Y dónde están las bocinas públicas que necesita esta maltratada y abusada sociedad dominicana, para que se explayen hablando en favor de la defensa de sus derechos, como sobre la satisfacción de las necesidades más perentorias que le acosan, por parte del Estado nuestro. “Esas no aparecen ni en los centros espiritistas”, como se dice a nivel de pueblo.

Claro, no se pueden hallar, porque tampoco hay quienes les paguen, por lo que se está en presencia de otro refrán pueblerino: “Por la plata baila el mono”. ¡Innegable eso!

Y, es obvio que, como no hay cuartos, los lambones femeninos, y masculinos, no mueven las colas, como tampoco las lenguas viperinas, a disposición en los medios radiales y televisivos del país, donde se tienen a granel las “bocinas” notables, por encontrarse anotadas en las chequeras de los más altos representes de los sectores hegemónicos y gobernantes en esta nación.

¡Hablar referente al pueblo, y para qué! Eso no reporta fruto alguno en términos económicos. Además, uno no se pude estar calentándose con los que mandan y apadrinan el buen vivir.

Ya los que estaban en ánimo de “redención”, y lograr reivindicaciones sociales, desaparecieron entre los dominicanos. “Qué cada cual se rasque con sus uñas”, es lo que dicen muchos de eso con acceso a las cámaras de televisión y los micrófonos radiales.

Cuánto necesita esta sociedad de gente bien intencionada que hable por ella; por los que no tienen voz, ni dinero para pagar.  Pero, lamentablemente, la República solo dispone de lambones que lo hagan, respecto de políticos farsantes y corruptos, que no son capaces de expresarse por sí mismos; que requieren de amplia difusión embaucadora, y proselitista electoral.

¡Ah, sociedad desvalida! Tus dolientes todos quedaron en el pasado. Y, está hoy demostrado una vez más, con las actuaciones de todos estos “chachareros” interesados, que solo se preocupan por ellos, y cuántos les paguen por sus servicios “lamboneriles” que, “No hay peor astilla que la del mismo palo”, como lo reza una máxima antigua. En esta ocasión, en el orden de lo tratado.

Los otrora chancleteros, limosneros, y pide pasajes, en el presente ni te miran ya. Son esos una clase muy distinta en la actualidad. Mucho menos, intentan hablar por ti como se debe.

¡A guárdaselas pues compatriotas!, para cuando comiencen a caer desde los altares transitorios en que actualmente están, estos mandamases envalentonados que hoy se gasta la República, en correspondencia con todo lo que sube, y que por gravedad retorna.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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