Nadal vs Thiem, el choque de la experiencia contra la juventud

Por EFE Jueves 8 de Junio, 2017

EL NUEVO DIARIO, París, 7 jun (EFE).- En busca de su décimo triunfo en Roland Garros, el español Rafael Nadal se enfrenta en este viernes semifinales al hombre que todo el mundo señala como el principal candidato para hacerse con su trono sobre la tierra batida, el austríaco Dominic Thiem, el único jugador que le ha ganado este año sobre esa superficie.


El duelo servirá para medir si el retorno de Nadal a semifinales tres años después de su último triunfo es más potente que el asalto del avanzado de la nueva generación que viene pidiendo paso.

La experiencia contra la juventud, en el campo de batalla donde Nadal ha cosechado su mayor gloria.

El otro puesto en la final se lo jugarán el escocés Andy Murray, número uno del mundo y finalista de la pasada edición, contra el suizo Stan Wawrinka, tres del ránking y ganador en 2015.

Pero todos los ojos están puestos en el Nadal-Thiem que algunos observadores no dudan en considerar la final anticipada del torneo, un duelo plagado de apasionantes ingredientes para que el mundo del tenis fije sus ojos en la Philippe Chatrier.

Será su cuarta confrontación esta temporada y aunque Nadal ganó las dos primeras, las finales de Madrid y Barcelona, Thiem demostró en la tercera capacidad de rectificación suficiente para contrarrestar el juego de su rival, según confesó el entrenador del español, Carlos Moyá.

“Vimos algunos ajustes que Thiem hizo para ese partido, lo cual es normal tras dos derrotas. Eso nos da una idea de lo que nos puede esperar mañana”, indicó el ganador de Roland Garros de 1998.

En la derrota del mallorquín en el Foro Itálico también influyó una caída de régimen en su juego, menos potente de lo habitual, lo que permitió al austríaco ser más agresivo, restar más dentro de la pista en el primer saque y no acular en la pista.

Thiem rectificó y su juego ha ido mejorando desde entonces. En Roma perdió 6-1 y 6-0 contra Novak Djokovic y tres semanas después le barrió en París en una lección de tenis, culminada con uno de los pocos 6-0 que ha recibido en su vida el serbio.

El austríaco es el único de los cuatro semifinalistas que no ha ganado un Grand Slam, pero su tenis ha dejado entrever signos de que hacerlo es cuestión de tiempo. Nadal tiene como misión retrasar un poco la eclosión del austríaco.

Para eso cuenta con su experiencia en las que serán sus décimas semifinales en Roland Garros, el récord absoluto del torneo. Cada vez que ha llegado a ese estado de la competición se ha marcado con la copa de París.

El español recuerda de nuevo a sus mejores años, a lo que suma una mayor veteranía. “Si no está en el mejor nivel de su vida está muy cerca”, analiza Moya, que señala que Nadal ha cambiado y que su tope de ahora “es diferente” porque “las cosas que se pierden con el paso del tiempo se compensan con más experiencia, más conocimiento del juego”.

Se ha plantado en semifinales sin ceder ningún set, pero dejando escapar menos juegos que nunca, 22, tres menos que su mejor año hasta ahora que era 2008.

También ha alcanzado la centena de victorias en partidos al mejor de cinco sets sobre tierra batida, frente a solo dos derrotas y llega como el mejor del año en esa superficie, donde solo Thiem, el segundo mejor, le ha logrado derrotar.

El austríaco, que jugó el partido 250 de su carrera contra Djokovic, también llega a la semifinal sin haber perdido un set, aunque se ha dejado 17 juegos más que el español.

Thiem, de 23 años y número 7 del mundo, aspira a lograr el pase a la primera final de un grande en su carrera.

Será un duelo entre los dos mejores golpes de derechas del circuito, aunque Moya considera que el de su pupilo “tiene más revoluciones”.

El otro finalista saldrá del duelo entre Murray, que aspira a ganar por vez primera el torneo, y Wawrinka que quiere su segunda corona en París.

Dos de los grandes tenistas de los últimos años, que llegan al choque en diferente situación. El escocés ha mantenido el juego renqueante de toda la temporada, mientras que el suizo ha exhibido, sin dejarse un set, un tenis sólido y apenas sin errores. EFE