Mundo real

Por Ricar Rodríguez jueves 18 de junio, 2020

En esta coyuntura histórica tenemos un sin número de herramientas tecnológicas que nos permiten agilizar, perfeccionar y embellecer trabajos, también hacer múltiples tareas al mismo tiempo y comunicarnos de forma más eficaz y eficiente.

A través de una pantalla tenemos la experiencia de visitar, de forma virtual, sitios que tendríamos que gastar mucho dinero y tiempo para ir, y no es un secreto que hay ciudadanos dominicanos que nunca han salido de Santo Domingo, pero en las plataformas virtuales comentan y comparten contenidos que no han tenido la oportunidad de palpar físicamente.

Desde que nacemos hasta el momento de la muerte aprendemos, segundo por segundo, cosas nuevas y en el último mes la práctica política me ha llevado a visitar varios sitios lejanos de la capital, lugares de ensueño, como la presa de Monción, donde cada minuto hay que aprovecharlo al máximo porque ese paradisiaco embalse no lo visitamos todos los días (a mis 27 años de edad he ido 2 veces).

Esta maravilla de la naturaleza está rodeada de verde montañas y ambientada por el melódico sonido de los animales silvestres que pululan la zona; apiarios, crianza de chivos, pesca, caza, son parte de su economía, el cerdo asado de su gastronomía y el casabe es la especialidad de los moncioneros.

Todo esto es lo mismo que vemos y compartimos en las redes sociales, pero la experiencia virtual nunca puede ser comparada con visitar el sitio. Pude disfrutar en medio de mis tareas políticas, hasta que vi el otro lado de la moneda: la DESIGUALDAD.

Poca inversión pública en la zona, visibilizándose en las precarias condiciones de las estructuras físicas de las instituciones que deben brindar servicios a los ciudadanos, también palpé cómo llegó una “República Digital” vacía, jóvenes con aparatos pero sin internet, unos  porque no pueden pagar los planes y otros por la falta calidad de los mismos.

Una economía mellada por la indiferencia del Neoliberalismo que ha carcomido las oportunidades de los más humildes trabajadores que se esfuerzan por producir alimentos agropecuarios de calidad para sostener a sus familias, pero la cadena de distribución que aumenta el valor de los productos hasta en un 200 por ciento imposibilita que se le pague un precio justo.

Existen jóvenes talentosos, tanto en deportes, como en artes y estudios, pero la lejanía de las academias de calidad, la economía “constipada” que obliga a las familias a tener un presupuesto pírrico y la falta de una verdadera política social de desarrollo obligan a las habilidades de los habitantes de este municipio, y de muchos otros, a permanecer en el anonimato y sentenciadas a estar prisioneras sin poder aportar valor al país.

República Dominicana es un país mal administrado y desde que emprendemos un viaje a cualquier provincia podemos percibir el alto potencial que tenemos como nación para competir a nivel internacional en áreas como producción agrícola, transformación de productos, pecuaria, turismo cultural, ¿y porque no?, tecnología.

Es por esto que nuestra bella Quisqueya requiere de un CAMBIO urgente de administración. Es evidente que la población ya tomó su decisión y Luis Abinader irá al palacio para recuperar la dignidad y la justicia de los más vulnerables, para hacer que sitios como Monción se puedan desarrollar y democratizar las oportunidades de desarrollo que debe tener cada individuo nacido dominicano ¡y el mundo fuera de las pantallas, el real, sea más parecido al que está dentro de ellas!

Por: Ricar Rodríguez

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