Mujeres, enclaustradas en la irracionalidad

Por Jose Espinosa Feliz lunes 18 de noviembre, 2019

Tristezas e impotencias nos invaden día a día, sangre sin tapujos en periódicos y redes sociales, mostrando una sociedad primitiva de plétoras violencias en las calles” así inicia uno de los poemas incluido en el libro “A corazón Abierto”

Lo que está pasando en el país con la violencia intrafamiliar es muy preocupante, Es inexplicable como crece cada día, no sabemos si las redes sociales han influido en la percepción del sorprendente número de mujeres que son victimas mortales de su pareja; de toda manera poco importan las estadísticas, el solo hecho de la muerte de una mujer, es suficiente para preocuparnos.

Todas las muertes son infaustas; pero la que más destruye corazones, donde el alma se desvanece y llueven las lamentaciones; es aquella surgida de dos seres humanos que antes se profesaban respeto, afectos y cariños; que en sus inicios de conquistas fueron de empatía, y esa química perfecta hizo la unión deseada. Así decidieron vivir una vida en común bajo un mismo techo o bajo la sombra del árbol del amor.

El Dr. Balaguer en su libro Memorias de un Cortesano en la Era de Trujillo, exponía sus creencias en la llamada Ley de Serie. No es más que “la repetición de un hecho bueno o malo en forma sistemática”. Esta ha sido una semana desgraciada, cinco mujeres han sido víctimas del salvajismo por parte de verdugos que se creyeron dueños de sus vidas. Sabemos que esto no es tan sencillo. múltiples factores inciden en la sociedad, y que el gobierno debe analizar para disminuir este flagelo que termina con la vida de nuestras mujeres y amenaza la integridad de otras.

 Aunque conocemos la existencia del amor y desamor, lo que no es posible predecir son los intríngulis insondables del ser humano. Ese cambio radical de actitud, que pasa “del lobo bueno al malo” para cometer esa deleznable acción. Hasta lo más encumbrados profesionales de la conducta están sorprendidos por algo que crece al igual que una epidemia, como el feminicidio-suicidio. No hay alma más poderosa que un suicida, porque no teme por su vida, y nadie sabe cuándo llegará la acción.

En dos de mis libros he abordado el tema, porque sufro, me impacta sobremanera, me acongoja la muerte de una mujer bajo estas condiciones y albergo la esperanza de que llegue algún aire de racionalidad. Me pregunto: “¿Por qué de esos amores? …No entiendo. De muchos abrazos y besos, de juramentos infinitos que se dieron en otros tiempos y hoy sólo el odio impera, violencias y resentimientos”.

 ¿Qué nos pasa? ¿y qué de esos momentos de afinidad?, ¿cuál es el cambio que sufre el ser humano que no mide las consecuencias del odio, el ego, la rabia y la sed de venganza   que acaban no solo con la vida de ambos; si no también de familiares? Dejan a los hijos en la orfandad y con la posibilidad de caer en mano de la delincuencia; aportando de esa manera a la pobreza humana.

En innegable que las parejas discuten, son seres humanos de ideas, pensamientos e intereses diferentes. Si hemos ejercido o estamos ejerciendo violencia intrafamiliar, es tiempo de parar.  Esas discusiones comienzan muchas veces con algún reclamo y luego llegan al clímax. Nadie es propiedad exclusiva. Debemos sopesar y pensar ¿qué haríamos si llegáramos a tener una discusión acalorada? ¿Si llegó el desamor, si se perdió la magia, si ya la mujer o el hombre no desean seguir? Debemos darle el paso hacia la libre escogencia, porque el amor, si lo aprisionan alza el vuelo muy alto, en busca de libertad o en busca de otro amor. Cuando se va, nadie lo impide, solo muere.

Muchas veces la impotencia me arropa y quisiera pensar que todo es un sueño y en ese estado onírico, “Veo un control remoto, quisiera que tuviera la magia para cambiar imágenes del pasado… ¡oh Dios…! Si estuviera al alcance de un mouse con la bendición para borrar esa nefasta verdad. Ellos gruñen, enloquecen, se desconectan de la realidad, matan y dejan una secuela de un mundo triste, oscuro y aterrado como una noche interminable de sueño de brujas. Matan, pero no solo a las mujeres, con ello matan el alma, matan la esperanza, matan la candidez de la niñez, matan la juventud y matan la vida y aunque florece la poesía matan de dolor al poeta”

Hay miles de mujeres enclaustradas en la infelicidad que le genera el no poder salir a tiempo de ese espacio tóxico e irracional en que están envueltas, porque si se escapan, la muerte las persigue; situación insólita y abominable, porque es peor que el encierro físico, porque la cárcel emocional es como la muerte en vida.

Me pregunto ¿Quién podrá defenderlas?

AUTOR: JOSE ESPINOSA FELIZ

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