Muere Nati Mistral, la artista española que no se mordía la lengua

Por EFE domingo 20 de agosto, 2017

EL NUEVO DIARIO, MADRID.- La artista española Natividad Macho Álvarez, Nati Mistral, que pasa a la historia con el apellido artístico robado a la poeta chilena Gabriela Mistral, deja tras de sí el rastro de su energía como cantante y actriz y el recuerdo más reciente de apariciones televisivas donde no se mordía la lengua.

“Soy española, madrileña y monárquica”, se definía la actriz, que presumía de “derechona” y de que, a ella, historia viva de España, no la “callaba nadie”.

Sus apariciones en los últimos tiempos en una emisora de televisión conservadora, relacionada con la Iglesia católica, contribuyeron a aumentar su fama de octogenaria lúcida, peleona, conservadora y divertida como pocas.

Famosos fueron sus consejos a la entonces alcaldesa de Madrid Ana Botella (PP, centroderecha) para que solucionase los problemas de limpieza de la ciudad acudiendo al ejército, las acusaciones a Mariano Rajoy de actuar para la masonería o los insultos al dirigente izquierdista de Podemos, Pablo Iglesias, al que le llamaba “eso” .

Frases lapidarias que se juntan en su biografía con sus excepcionales recitales de poesía, el último, a los 80 años, su despedida en Buenos Aires, “Cantares, poemas y bailes de España”, con poemas de Villaespesa, Lope de Vega, Manuel Benítez Carrasco y Rafael de León, y sus canciones favoritas: “Yo vi llorar a Dios”, “Gracias a la vida”, “Sueño imposible” y “Balada para un loco”.

Actriz de casta con muchos años de escenarios a sus espaldas tanto en España como en Latinoamérica, cantante y también bailaora, interpretó todos los géneros teatrales: tragedia, comedia, musical, pasando por la zarzuela y las variedades.

Fue la primera cantante española que actuó en la BBC de Londres; curiosamente, también fue la actriz de este país que más veces interpretó obras de Federico García Lorca.

Nati Mistral estaba convencida de que la televisión había terminado con los “actores de verdad”, y que ninguno de los actuales sabía “decir y sentir” un texto.

Por ejemplo, opinaba que la actriz española Penélope Cruz, ganadora de un Óscar, era “una estrella, pero no buena actriz”, mientras su marido, Javier Bardem, que “sí era buen interprete, porque lo había mamado”, siempre hacía papeles “de la cara de desabrido que tiene”.

La mujer que contaba chistes delante del dictador Francisco Franco y que tenía al padre del rey Juan Carlos, Juan de Borbón, entre sus admiradores, también fue Premio Nacional de Teatro, en 1997, y Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2007.

Nacida en una humilde familia madrileña el 13 de diciembre de 1928, dedicó más de 50 años de su vida a la escena.

Siendo una niña se incorporó al Teatro Español; con quince años, ganó un premio en la emisora Radio Madrid, cantando un fado portugués, y fue contratada por la compañía de los artistas Lola Flores y Manolo Caracol.

En 1947 Arthur Kaps y Franz Johan le propusieron una gira por Europa con su famosa compañía “Los Vieneses”; se quedó en Alemania cinco años, y allí logró olvidarse del plantón que le dio su novio, el actor español Tony LeBlanc, cuando ya preparaban la boda.

Con quien sí se casó años después, en 1959, fue con el industrial barcelonés Joaquín Vila Puig, “el amor de su vida”, que murió en 2014. No tuvieron hijos.

A partir de 1957, encadenó un éxito teatral tras otro con obras como “Te espero en el Eslava”, “Ven y ven al Eslava”, “La Bella de Texas” y “La Perrichola y, en 1966, la primera versión en Madrid de “El hombre de La Mancha”.

No en vano, Nati Mistral está considerada como la pionera de los grandes musicales en España.

Siguieron “La corte del Faraón” y dramas como “Fortunata y Jacinta”, “Bodas de sangre” y “Anillos para una dama”. Una de las aportaciones de las que se sintió más orgullosa fue su interpretación en “Divinas palabras” de Valle-Inclán (1962).

Como cantante, grabó prácticamente todos los cuplés de los años veinte y treinta, títulos famosísimos, como “Mimosa”, “Rosa de Madrid”, “Monísima” o “El polichinela”.

Entre sus últimos trabajos teatrales destacan “La malquerida”, “La Celestina” y “La Dorotea” (2001), “Inés desabrochada” (2004) y “La gracia que no quiso darme el cielo” (2005), un collage dramatizado de diversos poemas de Cervantes.

Mistral también hizo cine, donde debutó en 1946 y después fue protagonista en películas como “Currito de la Cruz” (1949), “Cabaret” (1952), “Mis Buenos Aires queridos” (1962) o “Canciones de nuestra vida” (1975). La última, “Frutilla” (1980).

La artista, que sufrió un infarto cerebral hace unos meses, falleció hoy a los 88 años.