Muere en extrañas circunstancias político eslovaco crítico con la corrupción

Por El Nuevo Diario domingo 26 de marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, PRAGA.- El político eslovaco Frantisek Gaulieder, exdiputado del Consejo Nacional y apartado de ese Parlamento unicameral por sus críticas al ex primer ministro ultranacionalista Vladimir Meciar, fue encontrado muerto el sábado, en circunstancias extrañas, junto a una vía de tren, informa hoy la prensa local.

Según el diario digital "Denník N", Gaulieder iba a ser uno de los testigos cualificados en la investigación de un caso que, dos décadas después, pesa aún sobre la vida política eslovaca: el secuestro, a mediados de los 90, del hijo del entonces presidente, Michal Kovac, que fue luego abandonado borracho en Austria.

Esa operación, según los críticos de Meciar, fue diseñada para desacreditar a Kovac y es atribuida a los servicios de seguridad (SIS).

Tras asumir interinamente en 1998 la jefatura del Estado, Meciar firmó una amnistía para proteger a los sospechosos en la causa del hijo de Kovac, entre los que se contaba el jefe del SIS, Ivan Lexa.

Varios Políticos eslovacos, entre ellos el ministro de Cultura, el socialdemócrata Marek Madaric, estudian cómo revocar esa amnistía de Meciar, pues se considera que no reunió todas las garantías legales, y se contaba con el testimonio cualificado de Gaulieder, de 66 años.

El cuerpo de Gaulieder fue hallado junto al tendido ferroviario en la localidad de Trnovec nad Váhom, cerca de su domicilio de Galanta, situada a 50 kilómetros al Este de Bratislava y donde el político ejercía como concejal del ayuntamiento.

El periodista y ex miembro de los servicios de inteligencia eslovacos (SIS), Peter Tóth, declaró al diario "Právda" que el cuerpo de Gaulieder no tenía signos de haber sido atropellado.

En medio de las investigaciones en curso, la policía se limitó a reconocer como posible un suicidio, según indicó al rotativo Bozena Bruchterová, portavoz de la jefatura de policía de Nitra.

Gaulieder formó parte, en la década de 1990, del Movimiento por una Eslovaquia Democrática (HZDS), formación ultranacionalista que lideró Meciar, quien acometió procesos de privatización poco transparentes y sumió al país en el aislamiento internacional.

Las críticas de abuso de poder a sus correligionarios le llevaron a Gaulieder a abandonar el partido, y luego se le obligó contra su voluntad, mediante un dudoso procedimiento, a abandonar su escaño parlamentario.

Tras impugnar su expulsión de la política, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo le dio luego la razón y determinó al Estado eslovaco a resarcirle por daños y perjuicios.

Gaulieder fue jefe de Seguridad del operador Slovak Telecom y actualmente trabajaba como concejal de Galanta, donde llamó la atención sobre errores estructurales en equipamientos públicos.

El político ha sufrido un atentado con explosivos en su casa y llevaba mucho tiempo amenazado.

Había recibido varias veces sobres con munición, lo que políticos de la actual oposición, como Igor Matovic, han interpretado como una argucia para intimidarle.

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