Muchos de sus conciudadanos quieren escucharle

Por Rolando Fernández lunes 3 de abril, 2017

¡Macho hable!, como diría un osado amigo nuestro. ¡Procede, señor Presidente! Diga algo alentador a este pueblo, que reste presión a la olla hirviente sobre la cual está sentada la sociedad nacional, debido a las tantas situaciones calamitosas que le acosan.

El escucharle referirse a las grandes problemáticas locales, y saber al menos que se les reconoce, como que la atención está puesta en ellas, a los fines de procurar posibles soluciones, se reportaría como un fuerte aguacero en tiempos de calor, refrescante, aun sea por corto tiempo.

Recuerde que es usted el capitán del barco, que tantos dominicanos consideran como una nave hacia la deriva, producto de la fuerte corrupción estatal innegable; el alto nivel de endeudamiento concertado, principalmente con el exterior; la situación delincuencial imperante en el país; como, la invasión pacifica de los hermanos haitianos, que pronto podría representar un fuerte dolor de cabeza para todo lo nacional, incluido su gobierno, de no adoptarse las medidas de lugar.

El silencio extremo por parte de los mandatarios, nunca es bueno; pues por lo regular, da siempre pie a una desesperanza mayor de los pueblos, como a especulaciones extremas, que muchas veces resultan más distorsionantes, en cuanto a la verdadera realidad en que se vive.

Si usted es el director de la orquesta, el ciudadano elegido por las grandes mayorías para encaminar los destinos nacionales, como el hacer cumplir la Constitución de la República, y las leyes vigentes, con todo el respeto que merece, su voz no debe permanecer en silencio, ante la delicada situación socioeconómica, y política, en que aquí se está viviendo. Demasiada gente quiere escucharle, y saber en qué pie está parado el país, según su presidente.

Demás está recordarle, que usted tiene un empleador, al que debe rendir toda cuenta: el pueblo; que es el servidor público de mayor jerarquía dentro del Estado; y, que está llamado al cumplimiento cabal de las responsabilidades puestas sobre sus hombros, que incluyen el informar de manera oportuna, cabe reiterar, como lo debe hacer el administrador de cualquier empresa importante, aunque muy especial en este caso, llamada: “Nación Dominicana”.

¡No permanezca silente, señor Presidente! Diríjase a sus compatriotas, para un mayor sosiego nacional.

 

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