Modelo de Dos Bocas debería expandirse

Por Emilio Armando Olivo miércoles 16 de agosto, 2017
 Se ha inaugurado la Presa Dos Bocas en Jorgillo, Vallejuelo, provincia de San Juan de la Maguana, una de las zonas más prometedoras para una agropecuaria moderna de nuestro país, en especial para el cultivo de vegetales hortícolas y frutas, ya que el clima es ideal para su siembra, en una diversidad que compite con las zonas de Constanza, Jarabacoa, Ocoa, para solo enunciar las zonas naturales para el cultivo de dichos bienes.
Hoy, cultivos hortícolas como el ajo o frutícolas como las fresas, encuentran las condiciones ideales para su producción en especial en el invierno, rotando en otras épocas, con cultivos como los melones, maíz dulce, ajíes, molondrones, cebollas y una diversidad de cruciferáceas, solanáceas y raíces hortícolas para su consumo fresco, el procesamiento y la exportación. 
 Esta región del país, tiene gente buena y trabajadora, pero con agua e implementanción de los sistemas de riegos modernos y apropiados, no tiene límite para su desarrollo.
Cuando el presidente Danilo Medina, en unas de sus llamadas ‘visitas sorpresas’ a esa región, en diciembre del 2012, se comprometió a construir esta presa de las Dos Bocas y con su reciente inauguración, ha mostrado que con voluntad muchas cosas si se pueden.
Esperamos, que las tecnologías a ser aplicadas de riegos, sean eficientemente usadas por los beneficiarios, previo a los adiestramientos debidos, pues la agricultura moderna es una cadena y si no sabemos aplicarlas, tendemos a un fracaso a mediano plazo, con un solo eslabón que se rompa.
 Como técnico agropecuario me permito sugerir que este modelo de las Dos Bocas, se pueda ampliar a muchas otras zonas del país, mejor aún en la propia región del Sur Corto y el Sur Largo, pero en el Noroeste y muchas regiones más de nuestro territorio.   
 Hace unos cincuenta años, cuando era muy limitado el uso del riego presurizado, en especial el goteo y la micro aspersión, solo hablábamos de las grandes presas, pero hoy con estos sistemas disponibles, financiamientos cómodos, educación de técnicos y productores, en adición al revestimiento de lagunas o embalses con plástico, surgen muchas alternativas, menos costosas y muy viables.
 Personalmente conozco algo de la región fronteriza sur o norte, donde encontramos muchas áreas relativamente pequeñas, de pocos miles de tarea e incluso pocos cientos, que pueden ser altamente productivas si se aplica la tecnología de riego antes indicada, pero podemos hablar de miles y miles, si usamos el revestimiento para preservar las aguas y sembramos cultivos apropiados o de alto valor comercial, en terrenos ondulados o los llamados cerros.
 En estas regiones llegándole el agua, con un clima fresco, seco y capacitados los productores, en casos como Jorgillo en Vallejuelo, no solo aguacates, podemos y debemos sembrar, pues pensemos en una diversidad de frutas como las guanábanas, guayabas, limoncillos, cajuiles, entre muchas otras, que podemos sembrar en los suelos ondulados.
 Esta misma consideración diría que la tomáramos en cuenta y la  aplicáramos en Guayubín, Montecristi, y en Pedernales, Jímaní, Neyba, Barahona, Elías Piña, Dajabón o Santiago Rodríguez. La presa de las Dos Bocas nos debe poner a hablar y soñar, pero actuar.
 Ahora bien. Podríamos preguntarnos y otras zonas que diríamos. Por igual en Luperón y La Isabela,  en Ramón Santana y Miches, es que debemos pensar en estas tecnologías. Podemos y debemos. 
Manos a la obra, para adelante, que aún nos falta mucho por sembrar. 

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