Mis retrovisores y yo

Por Pedro Rene

Vender la idea de un futuro promisorio y tomar la antorcha de la esperanza, es  a grandes rasgos lo mejor que un líder puede hacer. El líder de un equipo de trabajo, el líder de un equipo deportivo, el líder de una nación. En fin, enfrascar el sueño de un futuro mejor en el cerebro de la gente es por mucho, la mejor estrategia que se puede usar para echar a andar un objetivo y lograr la meta que se quiere. Nadie logra un gran propósito solo, sin un buen equipo. Lo primero que un líder eficiente debe tener es un equipo que funcione y que le genere la confianza suficiente para delegar tareas y resolver problemas.

En tal caso, hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace; y el vender sueños y esperanza no escapa de esta condición, que no es más que escoger el momento apropiado para cada cosa.

Por tanto, el momento que escogió el presidente Abinader para en medio de una arenga, motivar al pueblo a que no mire hacia atrás y se olvide del pasado; que el presente y el futuro están con él, pienso que no fue el indicado. Parecería que fue una ocurrencia producto de su espontaneidad culipandeada, o sus asesores están trabajando para el contrario, pero le cobran el dinero a él. Pues mire usted señor presidente, el que no estaba mirando hacia atrás, ya lo está haciendo. Los primeros que miran hacia atrás son los funcionarios de su gobierno, cuando los  cuestionan por la falta de resultados en sus ejecutorias, luego de casi dos años gobernando todavía culpan al gobierno anterior, y eso es mirar hacia atrás.

Por consiguiente, cómo no mirar hacia atrás si hasta los beneficiados con su gobierno, gastaban menos en el supermercado, gastaban menos en combustibles, sus hijos iban a escuelas con mejor educación, salían a las calles con menos miedo de ser atracados o asesinados que ahora, estaban más conformes con los servicios que ofrecía el Estado, compraban medicinas más económicas, los hospitales estaban mejor abastecidos y equipados y los apagones se habían reducido a la mínima expresión y ahora están de vuelta , tampoco se veía como el Estado se le entregaba de esta manera  a los tutumpotes de esta media isla … entonces ¿cómo no mirar hacia atrás? Seguramente el que no lo estaba haciendo, ya lo hace.

La única manera que existe para que la gente no piense en el pasado, es que en el presente se sienta y viva mejor.

 

Por Pedro René Almonte Mejía

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