Míriam Ventura

Por Ramón Saba jueves 8 de marzo, 2018

Nació en Santo Domingo el 12 de agosto de 1957 y reside desde hace muchos años en la ciudad de New York, Estados Unidos de América.

Poeta, escritora, articulista, ensayista, periodista y reconocida defensora de los derechos de la mujer. Estudió Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Central del Este (UCE), en San Pedro de Macorís.

 

Durante sus años universitarios se vinculó a una serie de grupos literarios y cinematográficos, con lo que buscaba expresión artística ideológicamente auténtica y formalmente innovador, entre ellos “35 milímetros” e “Imagen 80”, ambos dedicados a la crítica cinematográfica. Formó parte, aunque por breve espacio de tiempo, del Taller Literario Cesar Vallejo que se congrega en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en ese entonces integrado esencialmente por hombres.

Laboró como reportera del desaparecido periódico La Noticia y redactora del vespertino El Nacional de Ahora; también escribía en las páginas del Listín USA y Hoy-Newsday y editora de La Mano News y Tora Tropical. Fue la fundadora del Círculo de Mujeres Poetas de la República Dominicana, de la agrupación literaria Francisco Urondo y de la Tertulia Daysi Cocco. Es miembro del Colegio Dominicano de Periodistas. Directora Ejecutiva de Bohemia Arte Vivo becada por Bronx Council on the Arts, bajo cuyos auspicio realizó el Primer Festival de Teatro Dominicano en el Alto Manhattan, “The Beauty Traps” (Las trampas de la Belleza).

Míriam Ventura forma parte de la aguerrida Generación de los Ochenta, mejor conocida como Los Ochentistas, compartiendo espacio histórico con otros notables escritores y poetas, entre los que podemos mencionar a Víctor Bidó, José Mármol, Martha Rivera-Garrido, Manuel García Cartagena, César Zapata, Rafael Hilario Medina, Medar Serrata y Plinio Chahín, entre otros. Ha representado al país en varios eventos internacionales de literatura.

Posee una bibliografía compuesta por los títulos “Poemas de la Reina del Bronx River”; “Páginas de la noche”; “Memorias de la transnacionalidad”; “La Casa Nostra”; “Claves para Fantasmas”; “Poemas de la Noche” y “Trópico Acerca de la Noche”. Parte de su obra ha sido incluida en importantes antologías y revistas de relevante importancia, tanto en inglés como en español.

Míriam Ventura ha sido merecedora de muchos reconocimientos, entre ellos vale destacar el Premio Rafael Herrera de Periodismo en New York, recibido en 1999. Su obra literaria ha recibido el galardón de Ollantay Center for the Art y como promotora cultural ha recibido becas del Concilio de las Artes del Bronx en New York.

En sus propias palabras, confiesa que escribe poemas entre otras viridíánicas, rosettínicas, pizárnikas y orozcópicas razones, porque las cartitas a los amores pasados, presentes y futuros se las lleva el río hace tiempo, y como criatura de río trabaja demasiado, por eso, hacer poemas y creérselos la relaja, sin muecas… ahora pacta con las voces del río, con las mujeres de pelo y río largo que igual creen y se ven así de bellas… está convencida de estar convertida en rumor mojado de olas, corrientes y maridajes húmedos. También ha declarado que la visión diferente del erotismo, la alternativa feminista, representa para la mujer que escribe un reto, el enfrentamiento con el texto, en el que su arma más contundente es la autenticidad.

La crítica literaria y profesora Ana María Hernández asegura que la poeta Míriam Ventura ha evadido lo tendencioso y abiertamente militante en su poesía ya que ella piensa que debe hablar en formas y estructuras de valor estético, y no solamente en polémicas de actualidad; la forma trasciende lo inmediato y les habla a las generaciones venideras; por lo tanto, la poeta ha optado por representar lo femenino a través de símbolos universales que ella particulariza con su tono personal. Uno de estos símbolos es el espejo, que se combina con la luna y la luna del espejo, para aludir a lo ilusorio que se asemeja a lo real sin serlo. Cirlot ha señalado la relación entre el espejo y la luna, puesto que ambos son pasivos-el espejo recibe imágenes ajenas, así como la luna recibe la luz del sol la mujer en nuestra sociedad ha recibido las proyecciones de los hombres a quienes acompaña como madre o musa, sin llegar a proyectar su propia imagen, su propia luz.

 

El articulista peruano Ricardo Virhuez es de opinión que Míriam Ventura rompe la cadencia que creemos conocer y accidenta el idioma, deja que chirríen las palabras para luego dominarlas nuevamente; juega con el ritmo para no encasillarse en una sola melodía y de ese modo enriquece los planos significativos de sus versos. Ritmo y ruptura del ritmo son los atributos que nos sobrecogen por su libertad, las onomatopeyas que surgen imprevistos, las frases cortas que parecen gritos callejeros, el himno de largo aliento que de pronto pierde la respiración y se vuelve verso corto, brevísimo.

 

La reconocida intelectual Daisy Cocco de Filippis consideraba que Míriam Ventura es una voz poética que ambula por lo general, lentamente por las calles, presenciando y documentando, cuyo yo poético asume el papel de observador y testigo.

 

Finalmente el escritor, ensayista y catedrático universitario radicado en Puerto Rico, Miguel Ángel Fornerín, estima que Miriam Ventura trabaja lo político de otra manera. Es el suyo el poema abierto a la pluralidad significativa que lucha en un espacio centro-margen. Desde un principio lo nacional se marca de forma irónica, “los chavitos de nación” son el menudo que se pierde y se ha perdido; son las pocas monedas que nos quedan en un tiempo en que todo ha cambiado y el dinero también ha disipado su propia identidad. Solo permanecen los cavitos de lo que antes era fuerte, duro y entero. Estos tiempos revocables quedan inscritos, porque la obra es arte y la poeta artífice y lectora en la diversidad de la cultura. De ahí que lo político también se juegue en la oralidad cruzada entre el inglés y el español. Un elemento que nos coloca de nuevo en la estética de los del setenta y ochenta que tantos logros tiene en la poesía.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Míriam Ventura:

 

La reina del Bronx River

 

Aquí anda la reina del Bronx River danzando

en florecillas mojadas

soltando sus cuerdas al temporal, al remo.

Con desquites encendidas

se ven algunas luces arriba en el puente.

Ventilo las movedizas cinco ciudades

que el Bronx River me regala.

Son como espejitos nocturnos

ciudadelas desnudas

sus neones:

un coro de yodo.

Sedante que abre ojos lizos

en las alfombras sin límites de mi imaginación.

 

Allí dormida a éstas también mis aguas

desde las aguas del Bronx River

donde dormida o despierta, reino.

 

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