Militares en política

Por Manuel Hernández Villeta viernes 27 de septiembre, 2019

La Constitución lo prohíbe: los militares no pueden participar en política. Son los garantes del orden institucional  pero no pueden entrar al redondel práctico del partidismo. De hecho un segmento de  militares dominicanos son políticos, aunque guardan  las normas.

Ahora otra cosa es que sean militantes partidistas. Un militar si tiene influencias en su cuadro familiar, de amigos y de vecinos  para inducirlos a que voten por un candidato determinado. Ya pasó la etapa en que el militar era un ente aislado, que no se juntaba con los civiles y residía en barrios con normas castrenses.

La Constitución es bien clara en el sentido de que los integrantes de los organismos armados no son deliberantes, tienen que tener una postura de obediencia y no pueden realizar actividades políticas. La Ley orgánica de las fuerzas Armadas  prohíbe que los militares sean activistas políticos.

En los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer los militares jugaban un amplio espectro político. Los altos oficiales encabezaban actos del Partido Reformista o alentaban a movimientos paralelos.

Se llegó a la osadía en un torneo electoral de colocar pañuelos coloraos, el color símbolo del reformismo, y en el cañón de los fusiles un trapo rojo. Fue una etapa de politización total de las fuerzas armadas. Un hecho que debe quedar en el olvido y no se debe repetir.

No hay condiciones ahora mismo para que los militares participen en política. Si  el activismo es un caos para los militantes de los partidos, imagínese como seria llevar la proclama partidista a los cuarteles.

Pero a largo plazo se deben hacer las modificaciones constitucionales para que los militares puedan votar, y acondicionar de qué forma ellos podrían recibir la propaganda política. No es cuestión de estas elecciones, y quizás de las del 24, pero a largo plazo los militares deben participar en las elecciones.

Ya en los Estados Unidos y Europa los militares pueden participar en las votaciones, pero para realizar cualquier actividad tienen que vestir de civil, y cuidarse de hacer promoción de sus rangos.

Pero ahora mismo lo que hay es que respetar la Constitución. Los militares para sus cuarteles, y que dejen a un lado los pronunciamientos políticos.  Desde luego, que no se tape el sol con un dedo, los militares en muchas ocasiones son movidos por los hilos de los políticos, y directa o indirectamente hacen actividades.

Lo ideal en este momento es que a los militares se les involucre  en el control de la migración ilegal haitiana, en programas de asistencia social, en ampliar las tareas de seguridad ciudadana, en ser guardianes del área territorial nacional y sobre todo, en seguir siendo uno de los segmentos más organizados  de la sociedad  dominicana. A lo otro, le llegará su tiempo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

Por Manuel Hernández Villeta

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