¡Miguel y Danilo se van!

Por Jesús M. Guerrero lunes 29 de junio, 2020

“Un gran líder es aquel que puede tener poder y no abusar de éste.” Henry L. Doherty

Este paralelismo de dos figuras políticas que han tenido su momento de gloria en el quehacer electoral de nuestra media isla y han sucumbido ante los desmanes del poder, no parecería que existieran grandes similitudes al inicio de sus dilatadas vidas políticas, pero las hay al acercarse al final del ciclo de su generación y estas no pueden pasar desapercibidas.

Mientras MVM tiene una vida profesional y empresarial exitosa, aunque no libre de escándalos vinculados al ejercicio político, Danilo Medina encontró el éxito en la política al pasar a las filas del PLD de la mano de Norge Botello, donde fue diputado y eventualmente Presidente de la Cámara Baja del Poder Legislativo, MVM tuvo su primer cargo público de relevancia durante el gobierno de Jorge Blanco al ser Director de la CAASD, mientras que Danilo Medina al ser pieza clave del primer triunfo del PLD en 1996 fue Secretario de la Presidencia.

La primera similitud al ser candidato presidencial oficialista en el año 2000, Danilo Medina perdió abrumadoramente del otrora poderoso PRD y MVM fue candidato del PRD en los comicios del 2008 y fue derrotado, pero años antes específicamente en 1997 aspiro a ser candidato a alcalde por el PRD y provocó una crisis que obligó a Peña Gómez a ser candidato por la plaza de la capital, durante su severo quebranto de salud y eventualmente marchó hacia el misterio al finalizar ese proceso electoral de 1998.

Mientras que MVM fue Secretario de Obras Públicas del gobierno de Hipólito Mejía, Danilo Medina fue el poder detrás del poder en los primeros dos gobiernos de Leonel Fernández hasta el 2007, tanto Hipólito Mejía apoyó a MVM para las elecciones del año 2008 y Leonel Fernández durante las elecciones del 2012 garantizó la victoria de Danilo Medina. De aquí lo impensable, ambos en distintos momentos de la historia políticas, pagaron con vil traición y desconsideraciones contra aquellos dos hombres que los ayudaron a crecer políticamente.

La principal similitud es su resentimiento y por ende, han incurrido en la traición no solo contra dos expresidentes, sino contra sus partidos. Antes de la división del 2012, el PRD obtuvo 47% de los votos computados, cuatro años después fue reducido a la bisagra que es hoy en día y a duras penas finalizó con 5% en las elecciones del 2016 y en el 2020 obtendrá menos.

MVM fracaso en sus aspiraciones a la alcaldía del Distrito Nacional en el año 1997, fue de los principales responsables de la intentona reeleccionista del 2004, perdió las elecciones presidenciales del 2008 y fue derrotado en la convención del PRD del 2011 y bajo su dominio absoluto el PRD pereció; al ver las derrotas de Medina vemos que perdió en el 2000, en el 2007, más reciente en las elecciones municipales celebras este año y por lo visto será derrotado en las presidenciales y congresuales, todo lo contrario a la historia de triunfos de Leonel Fernández como Presidente del PLD desde el 2004 hasta el 2016 el PLD no conoció derrota alguna, la crisis y eventual derrota es la marca registrada de Medina.

La reelección de Medina obtuvo un porcentaje histórico al obtener el 60% de los votos válidos, las recientes encuestas de prestigio como Gallup-Hoy y Greenberg, evidencian su rotundo fracaso al frente de la cosa pública, es tanto así que tan solo a 4 años de obtener 60% en las pasadas elecciones, las cosas cambiaron radicalmente, hoy a duras penas el PLD cuenta con 30%.

Un hombre catalogado como uno de los mejores estrategas políticos, sin embargo, carente de inteligencia emocional, su rencor llevó al fracaso a su partido, de posicionarlo en 60% lo redujo a 30% al igual que MVM que de un 47% redujo al PRD a un minúsculo 5% y con miras a los comicios del 2020 será menor su votación. Tal cual Miguel Vargas extinguió el jacho, Danilo Medina opacó el brillo de la estrella y es probable que luego de los resultados del venidero torneo electoral, el Partido de la Liberación Dominicana inicie su devenir a una organización bisagra sin vocación de poder.

Mientras Miguel Vargas contribuyó a la destrucción del sistema de partidos políticos, para hipotecar el partido más grande de nuestra historia, Danilo Medina redujo el legado de Bosch a una penca candidatura que oficializó la desaparición del peledeismo histórico.

De la misma forma en que MVM eliminó cualquier esencia del partido revolucionario que fuese el centro de lucha democrática de hombres y mujeres, Danilo Medina hizo lo propio con el PLD que durante años fue el partido que enarboló el debate de las ideas políticas y hoy tiene un penco candidato incapaz de expresar una idea coherente y que rehúye al debate.

Estos dos hombres quebraron el sistema de partidos políticos y son parte de la máxima expresión de la degradación política de nuestro país.

Cito un fragmento de la obra de Bosch, David, biografía de un Rey: “Él sabía administrar su actuación política, esto es, tenía conciencia de lo que era el poder. No creía en la fuerza como medio permanente para sostenerlo; creía también en el sentimiento ajeno, en la simpatía de los demás, que él debía conquistar a tiempo.”

Parecería ser que Danilo Medina nunca leyó a Bosch por eso cree únicamente en avasallar al contrario con el uso desmedido del poder, por eso no puede detener el éxodo masivo de la militancia del PLD y no ha podido encontrar aliados para su reelección vía un tercero. Las desconsideraciones saldrán desde las propias filas del partido morado, serán igual de inclementes como las que MVM ha tenido que enfrentar desde que arrendó el PRD como si fuera una de sus tantas empresas.

El PLD siguió el camino del PRD, el más viejo de nuestros partidos políticos, con historia de lucha por la democracia, derechos civiles y políticos, reducido al ridículo por Miguel Vargas, quien lo pulverizó a la nada; tal cual Danilo Medina destruyó el PLD.

El Partido de la Liberación Dominicana fue la obra más excelsa del ilustre maestro, Juan Bosch, creó un partido nuevo en América, lejos de los vicios tradicionales de la vieja partidocracia y con la marcha hacia al misterio de Bosch, el partido quedó dirigido por el comité político y todas las decisiones eran consensuadas, hasta que llegó, quién impondría su criterio, sin ver más allá de sus propios intereses.

El PLD puede marchar en paz de la mano de Danilo Medina a la derrota electoral, con todo y penco se van de la cosa pública con más sombras que luces.

Concluyó con la siguiente frase, cito: “La descomposición de todo gobierno comienza por la decadencia de los principios sobre los cuales fue fundado.” Montesquieu

Por; Jesús M. Guerrero

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