Miguel Vargas y un PRD dinamizado, cambiado

Por Fernando Peña martes 18 de junio, 2019

En Santiago dos corrientes fuertes, coincidentes y determinantes lo asumieron

Santiago, R.D.- A pesar de los contratiempos, de las dificultades circunstanciales que se ha visto envuelto el PRD en su accionar político, de las alianzas, de la mutación sufrida, demuestra el partido blanco de la mano de su timonel y nuevo líder Miguel Vargas que avanza firme en su reorganización, adecuación electoral y la llegada de nuevos miembros y dirigentes de la sociedad civil y otros partidos.

Los políticos y partidos que no se adecuan a los cambios, que no se transforman, que no cambian su praxis política van como un tronco en el río, de un lado a otro, y, más que ser parte del proceso de desarrollo, de conducirlo, se van arrastrado por la corriente. 

El PRD, con Miguel Vargas, entró a un nuevo escenario político electoral, sabedor de que la política es cambiante, como todo, de que nada es estático, de que el escenario de la sociedad dominicana de hoy no es igual al escenario que gravitaba cuando estaban en el resplandeciente liderazgo de los viejos zorros de la política dominicana: Pena Gómez, Juan Bosch, Joaquín Balaguer.

El cambio en la política no es solo en su praxis, no, también en el discurso, en la teoría, en la palabra…

Miguel Vargas lo visualizó, como gran estratega y calculista lo asumió a riesgo de todo, solo en su mente estuvo el adecuar al PRD a los nuevos tiempos, cambiar su imagen de violencia y contradicciones por la concertación y la diplomacia política.

El PRD ha sido testigo y protagonista del paso de un sistema de organización y conducción del proceso de desarrollo a otro.

La tarea no ha sido fácil, el activismo político del PRD constituye un elemento diferenciador que apunta a que nos encontramos en una nueva fase en la arena política dominicana.

Miguel Vargas y el PRD desterró las grandes contradicciones políticas dominicana, asumió el aura de la concertación, de lo nacional, de la alianza necesaria para afianzar la democracia, el progreso, el proyecto de estabilidad, de nación dominicana.

Se convirtió el PRD, en el nuevo escenario de la sociedad dominicana, en el facilitador de esa concertación, de la agenda política, de los agentes políticos y la ciudadanía.

Miguel Vargas, como nuevo líder del PRD entendió, que en la sociedad dominicana se llevaron a cabo enormes, profundos cambios en todos los órdenes de la vida, en la economía, en la política, en la sociedad y en la cultura. Y que ha sido a través de estos cambios que nos sintonizamos con el gran vuelco del mundo, y que el PRD con su fuerza y peso histórico no podía quedarse anquilosada, rezagada, porque o desaparecía o se adecuaba a los cambios.

La verdad es que a medida que pasan los días, nos damos cuentas de lo acertado del camino del PRD en estos tiempos, se adecua a la realidad nacional e internacional, al cambio del siglo.

Sabe Miguel Vargas que los temas que han abrumado a la agenda nacional y que exigen todavía de grandes definiciones para construir el futuro son entre otros, la globalización y la apertura económica, la reforma política democrática y la desigualdad.

Hacia ello da pasos firmes, y lo asume como tarea, como desafío esencial para que el futuro inmediato dominicano sea en efecto, un futuro construido por todos nosotros en concertación y alianzas electoral y política.

Dos corrientes fundamentales en Santiago han asumido con firme determinación la nueva visión de ese PRD adecuado a los tiempos, uno, agrupado en Victoria Blanca, la otra, liderada por los regidores Juan Carlos Liz, Aridio  Rosa, la diputada Lucia Alba, y coincidentes con todos ellos se ve, por su práctica y accionar al presidente del PRD, Geovanny Tejada y otros destacados dirigentes perredeistas del municipio.

Movilización de las masas, vinculación primaria con la gente, presencia y dirección comunicacional han sido el norte de su accionar.

Saben ellos que los cambios están ahí, que han tocado al PRD, porque han sido cambios en la vida política de la nación, en el sistema de partidos y en la participación de la sociedad en la vida política.

Esos cambios, pronto, llegaran también a la dirección partidaria local, porque el relevo es necesario, porque la armonía entre lo viejo y lo nuevo es la arista del triunfo. Lo nuevo no necesariamente en edad, sino en buen juicio, en conocimiento, en equidad, en respeto, informado y crítico.

Por Fernando Peña

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