Miguel Ángel Durán

Por Ramón Saba

Nació el 25 de mayo del año 1957 en La Vega. Su nombre completo es Miguel Ángel Durán Ureña.

Ensayista, narrador, dramaturgo y poeta. Se recibió de doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y completó un postgrado en citopatología en la Universidad Central del Este (UCE). Se ha desempeñado como Medico Asistente de Especialidad en los hospitales Dr. Bencosme de Moca y Dr. Luis Morillo King de La Vega; médico asistente en el hospital Dra. Octavia Gautier de Vidal de Jarabacoa; médico general en el Dispensario Salesiano Progreso de Los Pueblos en Jarabacoa y el hospital Dra. Armida García en La Vega y médico citopatólogo del Policlínico La Vega.

 

En el haber bibliográfico de Miguel Ángel Durán se encuentran los títulos, incluyendo géneros, Esferas (poesía), Los versos de Yermao (novela), La prosa poética en los cuentos de Juan Bosch (ensayo), Apocalipsis I (teatro), Apocalipsis II (teatro), Canción a La Vega (composición musical) y las tesis Adenocarcinoma vs Mesotelioma del Pulmón e Infección de vías urinarias como causa de Partos Prematuros. En estos momentos tiene algunos trabajos inéditos esperando revisión para ser editados e impresos.

 

 

 

Miguel Ángel Durán ha participado como conferencista en diferentes e importantes espacios, tales como Hospital de la Mujer Dominicana, Hospital de las Fuerzas Armadas Dominicanas, Hospital Dra. Gautier de Vidal, Policlínico La Vega, Movimiento Interiorista, Taller Literario Federico García Godoy de La Vega y de la  Fundación Vegana para la Cultura y Casa de la Cultura de la misma comunidad; además ha sido catedrático por muchos años en la Universidad Católica y Tecnológica del Cibao (UCATECI). Ha sido miembro de la Sociedad Dominicana de Médicos escritores (SODOMES, de la Fundación Vegana para la Cultura y desde hace varios años es el encargado de las actividades extracurriculares del Policlínico La Vega.

Ha sido merecedor de magníficos reconocimientos y premios, tales como del Hospital De la Mujer Dominicana como mejor residente de citopatología; por el departamento de citopatología del Hospital de las Fuerzas Armadas Dominicanas; por su conferencia magistral con el tema “Investigación en Biología Molecular virus Papiloma Humano”; certificado de reconocimiento del Ayuntamiento Municipal y el Comité Pro-Semana 136 Aniversario Fundación de Jarabacoa, en el que obtuvo mención de honor en el género cuento; mención de honor en los octavo y noveno concursos de cuentos de Radio Santa María; reconocimiento por la Fundación Vegana para la Cultura (FUNVECU) por sus aportes en aras a las artes en el 2019; reconocimiento de la Casa de la Cultura por la creación musical de  “Canción a La   Vega” (música y letra); diploma de reconocimiento del Policlínico La Vega, por su brillante gestión al frente del programa de actividades Extracurriculares; reconocimiento del Movimiento Interiorista / Ateneo Insular Internacional en atención a sus méritos intelectuales y literarios, su aporte al arte de la creación poética y su apoyo militante al movimiento (2017) y también la Academia Dominicana de la Lengua por sus méritos lingüísticos y literarios, sus aportes al cultivo de las artes de la creación verbal y su apoyo a los ideales del buen decir a la luz de la conciencia trascendente (2019).

 

Rafael Hernández Figueroa ratifica que la curiosidad de Miguel Ángel Durán se ha visto recompensada y la mayoría de los lectores han quedado altamente impresionados por su calidad escritural. Pasado el tiempo aún se maravilla del dominio de la técnica, que, al decir de muchos especialistas, lo hacen un maestro, calificativo que nadie ha rebatido. A lo largo de su discurso, Miguel Ángel Durán desarrolla la tesis de que la obra narrativa de Juan Bosch tiene poesía, y la va demostrando con una serie de ejemplos. Y es que él no habla por hablar ni para halagar, lo hace para mostrar sus descubrimientos que constituyen aportes al conocimiento de la obra del autor estudiado. Emplea un estilo bastante didáctico. O sea, enseña. Tiene la capacidad de argumentar y convencer. Lo que él cree es fruto de su íntimo convencimiento, de su estudio sistemático y profundo. Sus conclusiones ponen a pensar al lector. Lo hacen estudiar la obra, no simplemente leerla. Pone a los lectores a escudriñar y descubrir, provocando una especie de sinergia entre la obra, el lector y el autor, que los conduce a una acción lectora más consciente y crítica.

 

Por otro lado, César Arturo Abréu Fernández considera que Los versos de Yermao de Miguel Ángel Durán, es una novela inspirada en parte de nuestras realidades históricas, antropológicas, sociales y religiosas. Como texto de ficción, le ha permitido a su autor, autonomía y libertades literarias en las que combina el conocimiento de lo acontecido con sus propias intuiciones, matizadas por un adecuado manejo del lenguaje, pero en donde percola -de manera continua- la voz del poeta. de Miguel Ángel Durán derrama a borbotones, en toda la extensión de la narrativa, una caudalosa sensibilidad que tiene la particularidad de encender la llama interior que enardece la conciencia y permite intuir que al escribir la novela, sintió en el hondón de su alma, una experiencia metafísica que lo conectó con la Sabiduría Trascendente, recogiendo el caudal de voces, susurros y destellos dolientes provenientes de nuestros ancestros, los que, transportados en efluvios telúricos e irradiaciones celestes, penetraron en su numen, lo que a su vez tradujo en destellos poéticos de grandes emotividades y verdades.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un ensayo de Miguel Ángel Durán:

 

El Folclor:

 

Idolatría, es una interesantísima novela del escritor dominicano Jimmy Sierra que encierra más de mil verdades capaces de ser sustentadas como tesis de investigación y sujetas a la urdimbre de la vasta imaginación del autor, el que recrea, no solo los mitos sino también las leyendas de nuestros pueblos, lo político, lo religioso el miedo y el terror… acápite de muchas de las facetas de la realidad histórica del pueblo dominicano. Esta narrativa se adentra en el más hondo conocimiento de lo religioso y de lo popular exaltando una valiosísima condición de las experiencias misma de su creador y un extensísimo enfoque que invita a recrear las grandes obras de los más grandes intelectuales “que en el mundo han sido”. Describe en sus capítulos, las raíces más firmes de las creencias de la geografía nacional, un resultado histórico probable, y un sinnúmero de invasiones que entrañan a nuestra geografía. Lo enigmático, lo político, la religiosidad popular y lo culto -entre muchos otros aspectos- adornan y construyen esta interesantísima novela llena de verdades que se entretejen con la ficción, condiciones estas que trascenderán, necesariamente, por muchas décadas en el quehacer literario dominicano.

 

Por Ramón Saba

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