Mientras celebramos un 30% de menos muertos, los accidentes siguen lacerando vidas

Por Felix Correa viernes 25 de enero, 2019

El pasado mes de diciembre El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) con más de 20 Instituciones que lo conforman y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), iniciaron un operativo llamado “Navidad Segura, Un Pacto Por la vida 2018-2019”, con el objetivo de evitar accidentes y preservar la vida de los ciudadanos. Para esto fue necesario la implementación de una cantidad importante de recursos, como son: 139 ambulancias, tres helicópteros, 95 unidades de respuestas, 23 unidades de rescate vehicular, nueve centros de mandos regionales y 33 talleres móviles; como si todo esto fuera poco se contó con más de 39 mil personas para asistir y dar apoyo a los necesitados. Como podemos ver todo un contingente de colaboradores luchando contra la corriente de un país que está al borde del abismo en materia de riesgo por los constantes accidentes.

Toda ésta inversión de recursos sólo logró reducir las muertes por accidentes en un 30% con relación a las cifras del año 2017, donde perdieron la vida al menos 31 personas.

Hasta aquí podríamos decir que todo va bien, sin embargo, la realidad es otra, ya que en esta semana han salido dos informaciones con datos que desmienten lo ofrecido por dicho operativo.

Mientras celebramos con bombos y platillos que las muertes fueron un 30% menos en diciembre pasado al antes pasado, los accidentes de tránsito siguen lacerando las vidas de nuestros ciudadanos.

En un periódico de circulación nacional han salido dos noticias que desmienten el número de fallecidos por este flagelo, que tal parece no tiene solución ya que los accidentes de tránsito en este recién nacido año han opacado las felicitaciones por año nuevo a varias familias por las pérdidas de sus seres queridos.

No quiero citar las  estadísticas con relación a este mal, las cuales abundan en todas partes, solo diré que el Observatorio de Seguridad Ciudadana (OSC) declaró en el año 2016 que en RD hay un promedio de 41.7% muertes por cada 100 mil habitantes. Este número debió llamar la atención de las autoridades ya que las edades que protagonizan estas pérdidas humanas son entre 16 a 29 años, lo que significa que nuestros jóvenes en vez de estar estudiando y preparándose para hacer un mejor País, se están muriendo en las carreteras.

Las causas todos las conocemos, desde manejar bajo los efectos de las drogas o alcohol, hablando o chateando por celulares, exceso de velocidad, violar semáforos, conducir sin licencia, entre otras imprudencias casi permitidas, ya que si no existe un régimen de consecuencia severo que nos obligue a recapacitar, estos males seguirán su curso normal.

Mucho se ha hablado de este tema, incluso en Dr. Cesar Mella en una participación en la X Cumbre Seguridad y Defensa 2017, Fortalecimiento de la Seguridad Vial, organizada por Funglode, tocó el tema “Análisis de la Violencia Vial” dijo que  “La violencia vehicular o conducción agresiva son acciones cometidas por automovilistas motivadas por disputas con otros conductores o peatones, derivadas problemas de tráfico o tapones en horas pico, factores que hacen explotar la ira o enojo de quienes se ven involucrados en ellos”

Existen muchas propuestas para reorganizar el tránsito, sin embargo, los dueños de las vías, (los vehículos del transporte público), no lo permiten por diferentes razones.

Esto no es buena noticia ya que de ser éste un factor no vemos la solución a que disminuyan los tapones por mucho tiempo, ya que las autoridades no toman acciones que corrijan dicho mal.

Quisiéramos dejar una esperanza en este artículo, sin embargo,  parece utópico el creer que una nueva ley promulgada hace más de un año pueda parar los accidentes que tienen a nuestro país al borde del abismo.

No quiero terminar sin antes dejar en la mente de todos los que conducen vehículo que los accidentes de tránsito nos llevan al deterioro económico; nuestra salud sufre males irreparables, se destruyen nuestros vehículos y en ocasiones se pierden en su totalidad, perdemos familiares y amigos y un punto que nadie toma en cuenta es que el riesgo país aumenta, lo que significa que los seguros de vehículo de motor aumentarán de precio y será más difícil su adquisición.

 

 

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