“Memorias de Chernóbil”, un documental con la cara más humana del accidente

Por Carlos Luis Baron Martes 14 de Febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, MOSCU.- Narrar el accidente nuclear de Chernóbil a través de sus propios protagonistas, los antiguos habitantes de la ciudad ucraniana de Pripiat, es el objetivo del documental "Memorias de Chernóbil", del reportero español Ricardo Marquina.

"Se han hecho muy buenos documentales, se han escrito muchos libros, muchos estudios científicos sobre lo ocurrido aquel 26 de abril de 1986, y yo no podía competir con eso. Por ello la idea era tratar de aportar algo nuevo, y decidí que lo mejor era afrontarlo de la manera más humana posible", cuenta a Efe Marquina.

Por ello, su documental, que desde ahora está disponible en Youtube tras haber pasado por una decena de festivales en España y Latinoamérica desde que lo realizó el pasado año -al cumplirse 30 años del accidente- es un auténtico regreso al pasado.

El reportero decidió llevar de vuelta a Pripiat, la ciudad ahora fantasma situada a escasos kilómetros de la central de Chernóbil, a seis de sus antiguos habitantes para visitar con ellos sus casas, sus centros de trabajo u otros lugares significativos para ellos.

"Hice dos visitas a la zona, la primera para grabar imágenes y la segunda para recoger a esas seis personas en Kiev y llevarlas a Pripiat", señala el reportero, que reside en Moscú desde hace varios años.

"Todos ellos tenían entonces unos 30 años y ahora tienen 60 o 70. Todos sienten una enorme nostalgia. Todos están como enamorados de Pripiat, una ciudad que era de las mejores de la URSS para vivir, era un lugar privilegiado, creado para acoger a jóvenes especialistas, con todas las comodidades y un apartamento para toda la vida", señala Marquina.

Pero cree que más allá de haber perdido su ciudad, "lo más importante es que echan de menos sus años de juventud. Pasan de tener una vida feliz, con un futuro prometedor a perderlo todo", afirma.

Entre los personajes está la enfermera Liudmila, que atendió al primer grupo de bomberos que acudió a sofocar el incendio tras el accidente, la mayoría de los cuáles murieron.

"La llamaron el mismo 26, tras el accidente, y acudió a su puesto de trabajo. Liudmila relata como fueron llegando los bomberos heridos y nos lleva también a la piscina donde iba con sus hijos y donde había una profesora que era medallista olímpica soviética", recuerda.

El reportero nos muestra también a un bombero "que tuvo la suerte de estar en un grupo que no entró a la central por la zona donde estaba el grafito", al que filma en su antiguo apartamento y en la estación de bomberos donde trabajaba.

Un personaje "muy especial" para el autor del documental es el jefe de policía, la persona que tuvo que organizar tanto la reacción a la catástrofe como esa evacuación que se creía que era para tres días y fue para siempre.

"Cuenta que después de pasar un día y medio de locura, organizando, hablando con Gorbachov, y cuando ya estaba en marcha la evacuación, le dicen en la oficina que dos niñas quieren hablar con él: eran sus hijas y se había olvidado de ellas", señala.

También hablan dos trabajadores de la central, uno de ellos en el Palacio de Cultura donde se casó.

"Allí nos cuenta que su testigo de boda fue la persona que pulsó el botón en la central que provocó el estallido del reactor".

El sexto personaje es un epidemiólogo que antes del accidente se encargaba de testar los niveles de radiación en el aire y en los alimentos y que asegura que "antes de la catástrofe hubo ya incidentes graves".