Máximo Vega

Por Ramón Saba

Nació el 18 de noviembre de 1966 en Santiago de los Caballeros.

 Narrador, ensayista, profesor, editor y productor de televisión. Se graduó de tecnólogo en Electrónica en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) quien, al igual que yo, nos formamos inicialmente en este oficio al que nunca nos hemos dedicado. Ha sido profesor de Lenguaje y Literatura; profesor de lenguaje audiovisual; editor de video en canales de televisión; productor de televisión; editor de libros; subdirector del Centro de la Cultura de Santiago y luego director de la misma institución; director Regional Norte del Ministerio de Cultura; director de la Escuela de Arte y Tiempo Libre Mauro Lorenzo, en Santa Lucía, Cienfuegos (actualmente). Hace más de 20 años que tiene un negocio de grabación y edición en video llamado VIDEOMAX, además de un programa en YouTube denominado “Ciudad Cultural”.

En el haber literario de Máximo Vega nos encontramos con títulos, tanto de novelas como de cuentos, ensayos y antologías; son ellos Juguete de Madera (novela), Ana y los demás (novela), El final del sueño (cuentos), Al borde del edén (novela). Era lunes ayer (cuentos-este libro recoge todos los cuentos escritos hasta ese momento, incluyendo los de El final del sueño). El libro de los últimos días (ensayos), La reacción Phillips (cuentos), La vida de las estrellas (novela), El cuento contemporáneo de Santiago (antología de cuentistas de Santiago de los Caballeros, selección y prólogo. Ediciones Ferilibro), Jugar al sol, más de 13 cuentos de René Rodríguez Soriano (antología de cuentos de René Rodríguez Soriano, selección y prólogo. Ediciones Juguete de Madera y MediaIsla). Ha sido editor de los tres libros de cuentos del Taller de Narradores de Santiago: Para matar la soledad, Y este era el principio y Caleidoscopio.

Máximo Vega ha participado en conversatorios en las diferentes Ferias del Libro de Santo Domingo, en la Feria del Libro de Santiago, en la Feria del Libro de Santiago Rodríguez, en el Centro Cultural Español (como se llamaba en esa época), en la Casa de la Cultura de Puerto Plata, etc. También en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, en la Fiesta del Fuego de Santiago de Cuba, en España, en talleres en Santo Domingo sobre cómo se escribe un cuento, invitado por diferentes talleres literarios y universidades (como la UAPA, UASD o APEC, por ej.) para hablar de su obra o impartir conferencias sobre Literatura. También por la Fundación Global (FUNGLODE) con la misma finalidad. Ha impartido talleres sobre Literatura en el Centro León y en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM); así como en congresos y encuentros literarios, entre otros.

 

En su trayectoria ha sido objeto de múltiples reconocimientos y premios, entre los que podemos mencionar haber obtenido el primer premio del Concurso de Ensayos en conmemoración del centenario del nacimiento de José Ramón López; primer premio del Concurso de Ensayo Amantes de la Luz con el tema “La lectura en la época digital”; primer premio Concurso de Ensayos sobre el bicentenario del nacimiento de Víctor Hugo, convocado por la Embajada de Francia y traducido al francés; primer premio del concurso de Cuentos Alianza Cibaeña, con el cuento “La rutina de los sábados”; primer premio del concurso de novela corta Fundación Global y Desarrollo (FUNGLODE), con el libro “Al borde del edén (el mar)”; primer premio del concurso de cuentos de la Universidad Central del Este (UCE), con el libro El final del sueño. Reconocimientos como escritor o como director del Taller de Narradores de Santiago de la UAPA (Universidad Abierta para Adultos), por la Feria del Libro de Santo Domingo, por la Cooperativa La Altagracia, por el Centro de la Cultura de Santiago, por el Ministerio de Cultura, por la Feria del Libro de Santiago, entre muchos otros, además de escuelas, universidades e instituciones como gestor cultural o como escritor. También ha recibido elogios en el terreno televisivo y como profesor. Es el creador del dinámico Taller de Narradores de Santiago, del que fue su director hasta el 2018.

 

El escritor José Alcántara Almánzar opina que Máximo Vega es uno de los escritores más importantes de su promoción, no solo de su provincia natal, sino del país. Es un narrador con una exitosa trayectoria, varios libros de cuentos y novelas, y algunos galardones obtenidos por sus obras. En la colección bibliográfica del Banco Central de la República Dominicana le fue publicado «Casi de ayer» (2014), una colección de cuentos que constituyen un verdadero aporte as la narrativa breve dominicana. En estas historias, su aguda mirada transforma de continuo las realidades humanas más escabrosas a través de un lenguaje lleno de osadas propuestas. Muchos de sus cuentos resultan a menudo irreverentes, mordaces, lúbricos. Son espejos en los que se reflejan la doble moral y las perversiones que corroen todo el tejido social, pero a la vez invitan a la reflexión profunda sobre el descalabro de una sociedad atrapada en el consumo, la fama o el delirio de poder. En su novela «La vida de las estrellas» (2021), también de la colección del Banco Central, Vega exhibe una prosa diáfana y de buen ritmo, en la que los diálogos sirven para perfilar el carácter y las motivaciones de los personajes, cuyas acciones discurren en medio de tuinas cotidianas, vicisitudes por la subsistencia y luchas ante realidades adversas. Es una obra de fuertes contrastes sociales, no ajena a los delirios colectivos, que Máximo Vega ha sabido construir con su habitual seguridad de narrador experimentado.

 

Finalmente, el escritor y crítico José Rafael Lantigua opina que, desde Juguete de madera, su primera novela, hasta la más reciente, La vida de las estrellas, Máximo Vega ha mostrado una coherencia narrativa basada en la torcedura de ciertos cánones y en la configuración de historias que expresan un sentir social o individual desde los cimientos de un relato que transcurre sin aspavientos ni torpezas, tan comunes en muchos de nuestros narradores. Prosa efectiva, discurrir que obliga a la lectura continua, sin pausas, y sobre todo un vital señorío sobre la magia de la palabra y su semántica, con el que ha construido un sensible juego narrativo que le ha permitido erigirse, en veinticinco años de ejercicio literario, en uno de los escritores de mayor valía y trascendencia de las letras del país, desde su nativa Santiago de los Caballeros.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un cuento de Máximo Vega:

 

Hansel y Gretel

 

Salvada ya, instalada por completo con las piernas medio abiertas protegidas por el escritorio cubierto por delante con el cartón piedra y la cortina corrediza que cerraba con un botón y que ocultaba todo el cristal, recordó de nuevo la canción del buenmozón de Luis Miguel y se precipitó, en el estricto sentido de la palabra, hasta el radio con la pirámide de cidís a su lado, en donde colocó 20 Años de aquel rubio bello en ese tiempo peludo y musculoso que le arrugaba sin querer todas las medias pantis. Encima del escritorio descansaba el trabajo del día: algunos papeles por firmar, memos que llegaban de la capital y que debía o cumplir ella o hacer cumplir al personal, su trabajo se basaba más bien en vigilar a los empleados, en controlar la corrupción y tratar de que no se marcharan más temprano y los pasaportes fluyeran con cierta adecuada rapidez, no demasiada desde luego, porque todo lo demás se hacía solo.

 

Por Ramón Saba

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